4.8.16

La belle saison


La belle saison.

(Contiene spoiler)

Por suerte parece que las películas bollo están dando un giro de 360 grados.

París, 1971 respira protesta, contestación e inconformismo de la mano del incipiente movimiento feminista. Por mucho que trate de recordar pienso que es la primera película donde veo mujeres feministas haciendo acciones feministas. Mujeres que hacen pasquines reivindicativos y los lanzan por las calles, mujeres que abuchean a doctores antiabortistas en sus terribles conferencias, mujeres que tocan el culo a los hombres por la calle para que sientan el acoso público y mujeres que rescatan a un amigo gay, de una de ellas, que está en terapia para convertirlo en hetero. Mujeres que se reúnen en aulas de la universidad y hablan de sus problemas como mujeres en una sociedad patriarcal y heterosexual asfixiante. Mujeres que ponen los problemas sobre la mesa. Película que derrama por los cuatros costados sororidad absoluta. Me quedé terriblemente colgada con esta película.

Catherine Corsini su directora y guionista (que es lesbiana visible y esto es muy importante) ha ambientado una historia de amor entre dos mujeres, una de una zona rural y otra de la ciudad (en la película está también muy bien trabajado el contexto pueblo/ciudad), que coinciden en ese ambiente en París. Dos mujeres muy diferentes entre sí, con estilos de vida dispares que inician una relación con una atracción explosiva en pleno bullicio feminista. Una de ellas, Carole es una de las activistas del grupo, muy echada para adelante y muy directa en sus relaciones, la otra es Delphine, proveniente de una granja en una zona rural, mucho más tímida e insegura que prefiere ocultar su homosexualidad por el qué dirán. Es francamente maravilloso que ambos personajes reciban los nombre de dos de las activistas del movimiento feminista francés quienes documentaron esa lucha: Carole Roussopoulos y Delphine Seyrig. Corsini eres mi ídola.

La película es muy política, muy activista presenta la relación entre estas dos mujeres de una forma directa, sin dobles sentidos y liberadora de malos rollos. Mientras estás viendo la película sientes que formas parte de cada uno de los diálogos que mantienen entre ellas, de esas miradas que lo dicen todo, de esos abrazos que lo abrazan todo y de esas horas eternas de sexo en los que una nunca sabe cuándo empieza y cuando acaba. Sientes que cada acción, que cada gesto, que cada palabra, cada risa, cada sonido, está completamente unido a algo que ya has vivido o has experimentado (salvando la distancia). Por lo que empatizas tanto con Carole y tanto con Delphine como con su madre (que niega que su hija sea lesbiana y que, por supuesto piensa que Carole es la mujer malvada que le ha llevado al vicio y a la destrucción, ¿os suena?) porque es algo que en cierta medida “todas hemos vivido” y de alguna o de otra forma lo hemos tenido que afrontarlo. Es una historia tan dramática como intensa que te hace permanecer petrificada, sentada de una forma inquieta, esperando la siguiente trama. Un final abierto es otra de las buenas noticias que trae esta película, acostumbrada como estoy a ver películas de bolleras donde todo es trágico y mortal, donde todo acaba fatal y es todo horrible. Esta película es un puñao de aire fresco, una película necesaria, valiente y activista. Una película con actrices de carne y hueso, sin acrobacias ni maquillajes. Me encantó ver pelos en los sobacos de ambas, sus coños bien peludos y sus cuerpos tal cual son.

Si me quedase con una escena y con una frase sería cuando Carole le dice a Delphine justo antes de que empiecen una manifestación feminista en la calle “vamos a tu habitación”.

Corsini tiene un enorme mérito mostrando esta película de la forma en que lo hace. Yo desde aquí le agradezco de forma infinita haber escrito esta historia.

Desde luego que tras a ver visto 80 egunean, Carol, Freeheld y ahora Una belle saison mi juicio sobre las películas que tratan sobre relaciones de mujeres homosexuales está cambiando a muy positivo. Muy positivo. Muy positivo.

Próxima: El verano de Sangaile.