9.5.11

Cuándo uno no sabe que escribir llama la atención

Leo un artículo de Javier Marías en el País digital titulado "Una minoría caballerosa y conforme" que me deja tan sorprendida que no puedo dejar pasarlo por alto. Soy zurda y nunca he estado discriminada más allá de cuándo era pequeña en el colegio de monjas dónde en alguna ocasión intentaron que yo empezara a escribir también con la derecha. Salvo este "inofensivo" episodio no he tenido ninguno más. Que tenga que bajar una escalera agarrada con la mano derecha a ella o que corra la tinta cuándo escribo en pluma (¿quién coño escribe en pluma?) no me hace discriminada en absoluto, bajo ningún concepto, nunca.


Ahora bien, querido Javier Marías, tu artículo es un bochornoso estado de señalamiento con el dedo hacia las verdaderas discriminaciones, hacia lo que verdaderamente importa, pero tu has decidido encubrirlo, empaquetarlo con papel de regalo y, a la vez desviar la atención hacia una discriminación que no existe y que por lo tanto te inventas. Inventarse una discriminación es algo fuera de sí (o mira tú por dónde esquizofrénico) si se tienen en cuenta todas las que existen más todas aquellas que se invisilizan u ocultan. Hablas de lxs zurdxs como una minoría maltratada y discriminada. Como se nota que eres quien eres y que hablas desde donde estás. Es terrible leer tu artículo. Pero mientras el feminicidio existe en muchos lugares del mundo, mientras a cada segundo a una niña en el mundo se le practique la ablación del clitoris, mientras sigan matando homosexuales, transexuales solo por el hecho de serlo, mientras la violencia machista siga generando odio y muerte a las mujeres, mientras la xenofobia siga imperando y las redes de prostitución sigan traficando con mujeres, yo seguiré pensado, tras tus palabras, que no puedo usar con mi mano zurda el abrelatas o qué quizá tengo que pensar con cuáles de mis manos estrecho la suya al prójimo.

1 comentario:

  1. Gracias por desubrirme tu blog. Y sí, esa manía que les ha dado a los Marías y a los Revertes por ser "transgresores" criticando lo que consideran "políticamente correcto". Lo tergiversan tanto que es... repugnante. A mí por lo menos el artículo de Marías me ha parecido eso, repugnante. Una lastimera queja de "oh dios mío soy hombre blanco hetero así que a mí no me regalan nada". Como si a lxs otrxs nos lo regalasen y no lo sangráramos cada día.

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