10.5.11

Lo elástico de la palabra Amiga

Hace unas semanas acudí a una conferencia que daba Victoria Combalía en el salón de actos del Museo Thyssen en Madrid con motivo de la exposición “Heroínas” inaugurado intencionadamente casualmente el 8 de marzo.
Hace años cuándo buscaba de forma casi desesperada sobre cuestiones que tuvieran en cuenta el contexto en el que trabajaban mujeres artistas (me daba igual en ese momento sus orígenes, técnicas, estilos, dependencias) a fin de cuentas buscaba de manera intermitente leer sobre feminismos y su implicación en el campo de la experiencia artística. Un día di con el libro de Victoria Combalía, Amazonas con pincel pese a que no era nada barato  lo compré y lo devoré casi en horas. El libro (que es en realidad un muestrario de creadoras) no me defraudó en aquel momento, pues tampoco yo tenía mucho más con lo que contar, con lo que comparar y relacionar. Hoy en día le encuentro muchas pegas.
Cuando vi que iba a hablar en el Thyssen no lo dudé ni un segundo y allí me planté esa tarde del 27 de abril dispuesta con mi netbook a tomar todas las notas que pudiera y a empaparme de su discurso sobre hombres surrealistas versus mujeres surrealistas. He de decir también que no es mi tema preferido, ni mi campo de estudio pero aún así imaginé que tenía que merecer la pena. Y no solo no lo mereció sino que me defraudó hasta límites insospechados.  
Hablar de las amantes (la gran mayoría mujeres artistas) de Bretón como amantes no es hablar de surrealismo ni de nada que se le parezca. 
Cuándo habló de algunas mujeres artistas así hasta casi como de soslayo lo hizo desde una posición tradicional, patriarcal y hasta misógina. Yo no dejaba de escuchar murmullos en la sala. El culmen de mi indignación personal fue cuándo al hablar de la artista Claude Cahun nombró a la que fue su pareja sentimental, compañera de vida, Suzanne Malherbe como su AMIGA*. La fina línea que para algunxs separa la amistad del amor es muy curiosa, más bien sorprendente e incluso laxa. ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre? ¿Por qué siempre la misma ocultación y por personas que tienen un puesto, un nombre, una situación laboral que podrían perfectamente visibilizar lo que siempre se disimula?
Es indignante que se siga usando este tipo de conferencias tipo, sin debate, sin posibles cuestionamientos, sin poner nada en duda, sin preguntas, sin respuestas, dónde todo al parecer es correcto, sin usar las micronarrativas, sin hablar de lo que normalmente no se habla. No me vale, no me sirve, no aprendo, me es inútil y me crea malestar general. Para lo único que me sirve es para concienciarme una vez más de lo que nunca hay que hacer, decir y de lo necesario que son los cambios.

*Claude Cahun nunca ocultó su homosexualidad ni su relación con Suzanne Malherbe. Cualquier persona interesada mínimamente en su obra y vida sabe de esta relación que ellas nunca ocultaron pero que las circunstancias sociales, políticas y los prejuicios, si.

2 comentarios:

  1. Qué rabia. ¿Y no hubo debate tras la conferencia?

    Yo sentí la misma rabia al leer serigrafiada la palabra "amiga" (no recuerdo si era "amiga" o "compañera") delante de Susan Sontag en la exposición de Annie Leibovitz que se organizó hace un par de años en Alcalá 31.

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  2. No hubo debate tras la conferencia porque Victoria Combalía terminó de hablar y se fue, así tal cual. Hacía tiempo que no veía nada parecido. No hubo debate porque ella no lo quiso. Forma parte de esas conferencias a las que yo me refiero como Indiscutibles. Nada por lo tanto se puede poner en duda, ni es posible contar para ello con los comentarios ajenos a ese "discurso oficial y legitimado".

    Aparte que su lenguaje corporal y contacto físico con lxs asistentes fue más bien nulo.

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