5.5.11

Pistoletazo



La imagen que aparece en esta primera entrada la tomo del grupo anónimo de mujeres artistas que se denominaron a sí mismas como la conciencia del arte. Ellas fueron ante todo un grupo de mujeres revolucionarias que en los años 80 se hicieron llamar las Guerrilla Girls.

La gran mayoría de sus trabajos fueron hechos para mostrarse en vallas publicitarias para que todo el mundo se empapara bien de sus mensajes pero los organismos oficiales de la ciudad de Nueva York no lo permitieron. Ellas buscaron su propia financiación desplegando su artillería conceptual basada en la ironía desenmascarando las discriminaciones sexuales y estereotipos femeninos que se daban en el campo del arte, por calles de la ciudad de NY.


Normalmente es la imagen que he tomado como referente para empezar a hablar cuando me han invitado a dar charlas en cursos y seminarios sobre mujeres artistas y feminismos. Me gusta esta imagen por lo que significa, por lo que hay detrás, por lo que tenemos delante, y porque su mensaje sigue en pie 30 años después.

Empiezo este blog con la intención de hablar, de contar todo aquello que según mi bagaje cultural, mi formación y mi experiencia tanto vital como laboral construyen en mi criterio la necesidad de un pensamiento crítico en base a lo que es invisibilizado por la hegomonía de los poderes imperantes, que sitúan en un último plano cuestiones incómodas de las que es mejor pasar a ningunear, o pensar que todo está ya más que superado. La finalidad de todo esto es no crear ningún problema que desestabilice el control que hay sobre ciertas normas sociales.

Mis luchas están centradas en las finas líneas con la que se construye el sexismo, las dificiles relaciones entre el arte hegemónico  versus mujeres creadoras y la LGTBfobia.
Teniendo además en cuenta mi formación como educadora me preocupa también el qué, el cómo y el desde dónde educamos.

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