8.6.11

Allá dónde la excelencia reconvierte sus cánones

Algunas artistas despiertan en mí una atracción singular hacia el acto de la creación o más bien al deseo de la acción como un hecho de cambio y transposición a otros significados.

Este es el caso de la artista Cristina Lucas.

Cuando en abril visité la exposición Heroínas (este título da para un libro) en el Thyssen de Madrid no esperaba nada interesante si no más bien algo clasicorro y convencional, y no me equivoqué… los temas seleccionados para esta muestra eran los de siempre, los que me aburren y me producen hasta una exasperada irritación. Y no quiero comentar, ya que también me aburre, del por qué una vez más este tipo de exposiciones caen en el gueto de manera tan poco ocurrente.  Lo bueno a destacar es la calidad de algunas de las obras allí expuestas, aún así, la única que desató mi engranaje particular que da rienda suelta a mi pensamiento derivativo fue La liberté raisonnée (La libertad razonada) un corto de Cristina Lucas inspirado en La libertad guiando al pueblo de Delacroix.

Me fascina ese poder de la artista de cambiar, cuestionar, reconstruir, repensar, destrozar y poner en marcha otras versiones que abofetean a algunos de los grandes hitos patriarcales del pasado, convertidos en pintura, como es el caso de la obra de Delacroix. Un cuadro épico que emite con orgullo la historia de una mentira, el relato de algo que no ocurrió de la manera que nos han contado y hemos escuchado. ¡Qué curioso es que la libertad sea encarnada por una mujer de pechos estupendamente generosos, que enarbola la bandera francesa y sirve de faro a un grupo que, supuestamente, representa al pueblo: todos son hombres y todos van armados! El pueblo, por lo tanto,  solo lo forman  los hombres, que serán los únicos beneficiados de la tal revolución francesa. El resto de la población, las mujeres, estaban en sus casas pariendo hijxs y realizando sus labores que como esposas y madres debían a la patria. Y si no que se lo digan a Olimpia de Gouges que escribió la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana en 1791 como contrapartida a la Declaración de de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789. La revolución había olvidado de forma explícita a las mujeres en su proyecto igualitario y liberador. Los grandes hombres librepensadores de ese momento no quisieron abolir su privilegio de que sus mujeres dejasen de ser sus esclavas. Es por ello que Olimpia fue ejecutada. Si algo molesta hay que quitarlo de en medio. El nuevo código civil napoleónico de 1804 negó a las mujeres sus derechos civiles e impuso leyes discriminatorias según las cuáles el hogar era el ámbito exclusivo de actuación femenina. Para que luego venga Delacroix y en el año 1830 pinte a la Libertad como una gran mujer dirigiendo al pueblo ¿pero qué contradicción tan espantosa es esta? ¿pero qué me estás contando?

Cristina Lucas plantea en su corto darle play al cuadro de Delacroix y deconstruirlo para construir otras posibles historias tales como que la Libertad en un momento de euforia cae al suelo y el resto de los hombres que, insisto están armados, ven la situación clave: abusan de ella y la matan. La micronarrativa está resuelta como algo fresco, contingente, amenazante, resolviendo de manera contundente el papel de la libertad y de las mujeres en el mundo.



Igual ahora, hilando fino voy cosiendo hebras de diferentes grosores, lugares y contextos atando y reanudando mis planteamientos, y empiezo a desenmascarar historias desempolvando toda la basura de la que he llenado mi cabeza durante algunos de mis años de formación.

Volveré con Cristina Lucas en otro post.


1. imagen. Eugene Delacroix. 1830. La libertad guiando al pueblo
2. imagen. Cristina Lucas. 2009. La liberté raisonnée. video. 4' 18''

No hay comentarios:

Publicar un comentario