24.6.11

Los hilos que mueven tus engaños no conscientes

La imagen que aparece en estos cereales de una tipa atlética, al parecer de aspecto saludable, atractiva culturalmente hablando y de vientre plano culturalmente impuesto, es algo que me sugiere cansancio mental y aburrimiento somero. Esta caja de cereales que veía todas las mañanas al desayunar no llamaba ni lo más mínimo mi atención, era una caja de cereales sin más. Vamos,  que pasaba más que desapercibida. En ella aparecía una chica rubia de ojos azules, sonriente con su cuerpo anoréxico, ¿dónde está lo raro? si esa es la imagen de mujer vendible en los medios y en la vida. Hasta que una mañana en la que ni siquiera podía abrir los ojos, en un intento de abrirlos al máximo, se posaron en la chica rubia que tan falsamente me sonreía mostrando su photoshopeado cuerpecito. Fue entonces cuando pensé que por las mañanas en el desayuno miro sin ver.
A día de hoy, en un mundo como el nuestro, en una sociedad como la que padecemos pero de la que hemos aprendido y puesto en duda grandes metarrelatos, me resulta impactante que este tipo de mujeres sigan arrastrando consigo esa carga de tener un cuerpo perfecto, si es que esto existe más allá de los programas de diseño y de la mente de ciertos señores. No entiendo muy bien cómo nos siguen comiendo la oreja con este tipo de insultantes mujeres-objeto que proyectan ideales que NO estamos dispuestas a continuar o a dejar pasar por alto. Hay una gran diferencia entre sentirse bien con una misma y ser una esclava de la imperante mirada masculina. Hay un gran abismo entre cuidarse para una y cuidarse para ser vista por los otros. Y mientras, nos venden esa idea de que las mujeres debemos, tenemos que cuidarnos, estar y ser guapas todo el día, todo el rato, arreglarnos (sin estar rotas, no lo entiendo) ser y estar sexies, y levantarnos por la mañana con la idea de gustarles a ellos, siempre ellos. Y luego son ellos los que dicen que sólo pensamos en trapitos, barras de labios, minifaldas y estar dos horas vistiéndonos y apañándonos en el baño, y así comienza el círculo del cual una vez dentro es complicado verte sin querer ser un objeto, o sentirte como una buena pieza de caza, ideal para gustarle a otros, no a ti misma. Y encima te dicen que esto es lo sano. Nada más alejado de la realidad lógicamente.
Alguien me puede proporcionar en qué envases, cereales, anuncios publicitarios, programas, revistas, en qué parte de la cultura visual de primera mano, de consumo rápido, están las mujeres cultas, las inteligentes, las sabias, las que abren libros, las que tienen un pensamiento emancipado, las que no son esclavas de nada ni de nadie, las que deciden por sí mismas, las que aman como les sale y con quien quieren, las que son críticas, las no conformistas, las valientes, las perdedoras, las que no suelen tenerlo claro pero son independientes, las que dudan, las que dicen NO, las que toman decisiones, las que piensan en positivo, las que no se hacen las víctimas, las que huyen de las tradiciones absurdas y del destino, las que no se esconden y las que tienen voz propia.
No digo que esas mujeres que yo busco y deseo continuamente, no hagan ejercicio ni quieran cuidarse, no digo que una cosa esté reñida con la otra, solo recalco que necesitamos nuevos referentes, nuevos tipos, otras estrategias y otros paradigmas, al menos yo necesito estar, tener cerca a mujeres reales que se amen a sí mismas y sean inteligentes. Pero esto no interesa, no se quieren mujeres fuertes, valientes, independientes sexualmente y con pensamiento propio. A día de hoy sigue siendo rentable tener un vientre plano, una sonrisa bonita en una cara de virgen nacarada a lo Murillo y una sumisión plena en la cultura patriarcal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario