16.11.11

Cuando la que mira es una mujer

Me muevo, me siento cómoda,  habito, respiro en un mundo de imágenes. Desarrollo mi profesión dentro del amplio abanico de la cultura visual. Siempre que me pongo a recordar lo hago en imágenes, como si fueran fotogramas, cuándo pienso en algo o en alguien lo visualizo en mi mente a modo deluxe con todo detalle. Sería demasiado ambicioso y pretencioso decir que poseo una memoria fotográfica pero me acerco al concepto.



Cuando la que mira es una mujer es el título que da Rosa Olivares a un texto que ella misma escribe sobre la obra de la artista Laura Torrado.




A mi cabeza me viene rápidamente también la obra de Carmela García como una de las artistas, que aún hoy en día si pienso en la exposción que vi hace ya algunos años, puedo rememorar casi de manera intacta la fascinación que su proyecto artístico produjo en mí. En aquel momento yo andaba bastante perdida sentimentalmente hablando, su obra me devolvió, a modo de juego de seducciones a calibrar y  a repensar eso a lo que yo no ponía nombre, más bien no me atrevía a verbalizar.


Laura Torrado y Carmela García son dos artistas que me interesan desde hace tiempo.



Me interesan sus trabajos y me seducen altamente sus imágenes. Pero no es sólo seducción; es una mezcla entre el placer y los discursos que elaboro a partir de sus obras. La obra de ambas la suelo relacionar de manera constante con ese trabajo que intuye todo un aparato ideológico de recolección, de búsqueda, de apertura a mundos dónde lo narrativo se funde con un mundo idealizado que marca y designa ausencias. (Casualmente unas ausencias muy marcadas)

Ambas usan en muchas de sus obras un discurso autónomo y sobre todo ajeno a la tradicional forma de mirar masculina: en dónde unos  siempre han observado y otras siempre han posado objetualemente para el disfrute de ellos.


A Carmela García, Metrópolis le dedicó un programa entero tras su exposición en el Musac de León.

Laura Torrado es una artista aún de breve trayectoria pero de un desarrollo muy interesante. Su obra es de un carácter bastante intimista suele escenificar conflictos, problematizando situaciones en contextos generalmente de ámbito doméstico. En su obra siempre aparecen mujeres.

En temas artísticos hay que traspasar la superficie de las cuestiones para adentrarnos en narrativas que huyen de historias ya contadas para centrarnos en las que nos quedan por contar y las que son contadas desde ópticas no tradicionales.

Estas artistas trabajan con el tema del cuerpo, el género y la identidad y como desde estos ámbitos crean narraciones, enlaces, nexos y contradicciones. Sus obras están habitada por mujeres las cuáles no responden a lo que se suele esperar de ellas. Sus espectadorxs reciben altas dosis de cuestionamiento de las relaciones de poder, lo doméstico, lo familiar, las sexualidades y las relaciones entre nosotrxs mismxs, los demás y el mundo.




Imágenes en el orden que aparecen: 1. Carmela García. Sin título. Serie chicas, deseos y ficción. 2003
2. Laura Torrado. Hammam. 2002
3. Carmela García. Sisterland. 2007
4. Laura Torrado. Masculinos 2007


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