30.12.11

Del feminismo a la ignorancia hay sólo un paso

Esta mañana he recibido un mail de felicitación del año nuevo. Hasta aquí nada extraño. Lo "normal" de estas fechas. Lo curioso de esto es que está escrito por una profesora, cuyo nombre lo dejaré en el anonimato, que comienza a escribir usando el los/as, en todos/as las palabras que lo precisan para hacer su énfasis de lenguaje inclusivo y su distinción de género. Pero en la tercera línea bruscamente abre un paréntesis y avisa que-copio palabras textuales-va a dejar de ser feminista en el tratamiento porque es muy cansado.

Ole, ole y oleee. Así se habla y se escribe, con propiedad, estilo, elegancia y sobre todo, sobre todo, y ante todo sabiduría y conocimiento de los discursos feministas.

Hay mujeres que creen que el feminismo es de quita y pon, que es una corriente de la época magdaleniense, o que se utiliza en determinados momentos para querer aparentar ser guay y comprometida  y también que es algo de señoras mayores pasadas ya de rosca. O tal vez es de tipas raras, feas, que no se soportan así mismas y odian a todos los hombres por sistema.

Por supuesto que no debo olvidarme de esas que dicen: Yo no soy feminista pero....y empiezan con un sinfín de peros y cientos de condiciones. Como si ser y declararse feminista estuviera fuera de la ley o fuera una locura de histéricas reprimidas o algo casposo y rancio. También puede parecer que es algo que hay que decir en bajito y con cierta agonía lastimera, por supuesto que sólo a gente muy allegada.

Siempre tengo la sensación, además, que el feminismo no es algo que interese a lxs jóvenes, ellxs creen que esas cuestiones son viejos fantasmas del pasado, algunxs no son capaces de ver más allá de la cortina de humo por dónde asoman los micromachismos.

Y yo mientras me pregunto qué sería de todas nosotras sin los movimientos feministas, sin esas mujeres que nunca dejaré de decir que se dieron, se dan, nos damos y se darán de ostias para que otras tranquilamente puedan obtener derechos y privilegios mientras todo esto pasa ellas, las no feministas para nada, hablan tonterías sin saber, sin preocuparse lo más mínimo en qué son los feminismos y cómo pueden cambiar tu pequeño mundo. En cómo ser performativa y vivir relajada con una misma.

No se despeinen señoras que siempre habrá peluquerxs.

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