22.12.11

Quisiera ser tan alta como la luna

De 14 puestos en el Ejecutivo sólo 4 son mujeres. (en mi retina perviven para mi desgracia ocular, imágenes de Rajoy rodeado siempre de mujeres, esas que se dedican a la política aunque implícitamente siempre estén de forma que no molesten, es decir, decorativamente hablando, sólo posando con sonrisa y aspecto-actitud monjil para que nos ilustren así mejor y nunca nos sintamos del todo alteradxs)

Ayer por la noche en el canal de televisión española 24 horas, ellas LAS POLÍTICAS fueron definidas como discretas y moderadas. Al parecer es algo muy prestigioso, y ya si eres mujer y política igual hasta obtienes con mucho sudor alguna pequeña recompensa. Ellos no tienen por qué ser discretos y moderados. Pueden tranquilamente desmoderarse y ser extravagantes que no hay nada que un buen traje y una elegante corbata no puedan esconder. Con lo que llego a la conclusión, no sin después mucho meditar en las mayores de mis discreciones,  que en el contexto político en boca de algunos medios de comunicación priman una vez más ciertas concepciones rancias y estereotipadas de lo que debe ser una buena mujer más si ésta está en un alto cargo político.

La virgencita todo lo ve y todo lo sabe.

Como las mujeres de los presidentes, siempre son definidas como discretas, como mujeres que no molestan a la gran figura de su marido: el presidente. Todavía mi retina recuerda a Elvira Fernández en el balcón de la calle Génova, el 20 N, con esa mirada de cordero degollado, sufriente y pesadumbroso. Ellas siempre son mejor vistas si están en la sombra, como de apoyo incondicional, aguantando de pie además y sobre viento y marea todos y cada uno de los problemas en mayúscula de sus poderosos maridos. Que no se les ocurra abrir la boca no vaya a ser que quien sale de las sombras lo haga con una vela para iluminar.



Ellas son siempre discretas. Como dios manda.

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