3.12.12

Estaré sentada con mi vestido verde hasta que el tigre que llevo dentro deje de rugir herido

Quería escribir algo así como que estoy en crisis pero según lo he pensado me he echado a reír evocando ese humor negro de quien crea un ingenioso chiste ácido.


Lo cierto es que estoy en un momento muy gris rozando la más absoluta desidia con el devenir de los días vinculado con ese paso del tiempo que apenas me da para rescatarme a mí misma de la vorágine que me supone una crisis creativa como la que arrastro.

Para una contadora de historias como yo no le valen las ruindades de la vida para sacarles el típico provecho de que el hambre crea ingenio. A mí me sucede casi justo al revés. Es algo así como tratar de buscar una linterna y en el intento de esa búsqueda me doy cuenta que no tengo pilas. Y esta es la idea.

Me encuentro agotada intelectualmente hablando. Agotada por un entorno que no valora la idea, el ingenio, el talento y sobre todo por haberme dado cuenta tarde de que eso era así. Sí, siempre he llegado tarde a todo es una manía que tengo desde pequeñita. Llevo además una temporada laaargaaaa mintiéndome a mí misma sobre que todo está bien y bla, bla, bla y no, no está bien. He tocado fondo porque esa acción me ha proporcionado más esfuerzo del que he sido capaz por otro lado de compensar según el paso de las horas.

Es por esto y por más que he decidido darme un tiempo para reencontrarme y volver a encontrar mi norte desorientado, pero mi norte al fin y al cabo.

También pienso que para ser una activista con alma reivindicativa hay que tener otro talante que el que yo gasto. Y me refiero a mi poca paciencia, cierta soberbia, a mi intransigencia y sobre todo al aburrimiento planetario que me crea defender ciertos posicionamientos. Pienso en esto a menudo porque me he propuesto metas que igual no son para mí. No importa, tal vez soñé  demasiado despierta y demasiado fuerte.

No sé dónde derivaré ni tampoco sé cómo de fuerte seré pero de momento prefiero no medirme.

Volveré al blog en cuánto me sea posible. Las microhistorias del cajón verde con doble fondo les dicen hasta pronto.

 

La función de momento permanece a la espera.

3.11.12

Plañidera, dolorosa y otras formas del sentir


Soraya Sáez de Santamaría, actual vicepresidenta del gobierno, es una política que de aquí a hace un tiempo cada vez que sale en los telediarios haciendo sus declaraciones usa un formalismo de género para la interpretación de los hechos políticos creando con ello una sobreactuación.


A modo de virgen dolorosa, gimoteadora, sufriente, compungida y casi rozando el llanto habla sobre recortes en educación, sanidad, sobre desahucios, sobre lo que hay que hacer y que ellxs hacen y sobre la herencia recibida. Todo ello sin mover una pestaña, eso sí. Pero bajo una forma de expresarse tan vieja como el mundo y tan usada que pierde en ella pero que a la vez recupera todo  su sentido. Me explico: como se sabe mujer usa el recurso ese tan lastimoso de ser muy sentida con lo que está pasando cuestión que paradójicamente su propio partido curiosamente está generando. Usa ese recurso tan manido de voz entrecortada, ojos cuasi llorosos, piel rosada por la aflicción y el maquillaje y mucho, mucho sentimiento en la voz, esa voz casi a punto de ser quebrada y redimir en llantina. Esto es lo que se espera de una mujer sacrificada, de una mujer-mujer que vela por todxs nosotrxs, de una mujer en política que hace a la vez de madre de todxs y por los que ha de sacar el pecho si hace falta y ¡vaya si lo hace!. Pero claro, esto es sólo apariencia en ella. Es sobreactuación. Es falsa y falsedad. Es pura provocación. Está haciendo justo lo que se supone que tiene que hacer como mujer con un cargo tan, como diría yo, vocacional hacia el cuidado de la sociedad. Y fíjense en el detalle que he tenido de usar vocacional y cuidado en una misma frase, ¿me seguís, no? Bien.  Por otro lado es algo así como una plañidera posmoderna en política. Las plañideras eran llamadas para llorar en los entierros, ser plañidera era toda una profesión liberal del llanto en los entierros y otros actos dolorosos. Recuerdo las primeras plañideras que vi, estaban en relieves en piedra y pinturas en las diapositivas que nos ponían en clases de arte egipcio en la asignatura de arte antiguo en la facultad y desde entonces quedaron grabadas en mi imaginario particular. Pero observo cada vez más y con mucha atención que en  la actualidad algunas plañideras continúan su desarrollo profesional tal cual y algunas como Soraya están haciendo política.

 
 
 

En cambio, no observo ninguna actitud de plañidera, doliente y sufriente en ninguno de los ministros ni otros políticos del panorama actual. Los hombres políticos nunca se rebajan a ser los padres de todxs nosotrxs con todo lo que ello supone, ellos están para trabajar y para trazarse una carrera. Fin. En cambio, Soraya está ahí demostrándonos cuánto le duele todo, cómo de sufrida es y cómo además le afecta en su rostro, voz y actitud.

No diré mucho más, está todo dicho. No sólo no me parece buena política sino que además con esa actitud pierde para mí toda legitimidad, me provoca rechazo en general pero verla así en la televisión me horroriza más dando esa imagen pésame y patética de lo que se espera de ella como vicepresidenta que no deja ser antes mujer plañidera y sufriente. Es decir ella primero es mujer normativa y luego vicepresidenta.

 Si su actitud compungida fuera auténtica sus prácticas políticas serían otras que no originasen tanto dolor en la sociedad y de rebote, entonces, a ella no le ocasionarían ese plañiderismo.

Es decir, Soraya para que nos entendamos, si quieres emular a Elsa Fornero, estás a años luz.

Mientras las mujeres políticas sigan llorando, gimoteando, y mostrándose candorosas, pasivas y sumisas ante las condiciones que se presentan no solo no avanzaremos sino que seguiremos perpetuando valores ancestrales.


Para qué luego me digan, como lo hacen algunxs, que la sociedad está cambiando porque las mujeres están llegando muy alto en política. Pero esto, justo,  me lo dicen generalmente quienes no terminan de acertar por dónde salta la liebre.

22.10.12

Historia(s) sin performatividad política


Las películas que muestran relaciones lésbicas me hacen estar conflictuada. Entro en uno de esos vaivenes que me hacen habitar en un bucle infinito. Una piensa que las guionistas, las  directoras y algunos directores que se han adentrado en estos lares son valientes por el simple hecho de poner sobre la mesa un tema que hasta no hace muy poco era tabú e inimaginable de visibilizar en el cine sino era por medio de capas de significado hilado con tejido muy fino. Pero no estoy de acuerdo en que se puedan contar de cualquier manera incluyendo con ello discursos peyorativos que contribuyan a negativizar la imagen social y política del colectivo de lesbianas. También me parecen muy valientes las actrices que deciden protagonizar este tipo de personajes porque participan de esa visibilidad y le ponen nombre. Supongo que los prejuicios harán que muchas (actrices) opten por no realizarlos y esto no hace ni tan siquiera falta que explique los porqués.

Aún recuerdo cuando era adolescente y después de varios visionados de algunas cintas como “Tomates verdes fritos” o “Color  de púpura” entre otras, una aprende a leer entre líneas y a vincular la amistad de las dos protagonistas a un amor homosexual escondido que no todo el mundo sabía interpretar o más bien se atrevía ni siquiera a dilucidar. Historias de insinuaciones dónde nada se nombra.

Hace años que persigo con obsesión películas que narren otras formas alternativas de amar que rompan con el paradigma heterosexual. He recorrido varios festivales y seguiré haciéndolo pero cada vez lo hago con más conflictos, cada vez que tengo la oportunidad de ver una película donde se desarrolle una relación lésbica me lleno de emoción y excitación hasta que tras verla entro como digo en un eterno conflicto conmigo misma y con lo que recibo virtualmente.

No me es fácil concretar qué es lo que más me molesta de esas películas. Lo cierto es que siempre pienso que ¿si es necesario regocijarse en los prejuicios y los tópicos? ¿Si acaso no es posible narrar desde otras perspectivas que no sean la de un punto de vista hetero-normativo aunque se esté contando una historia de amor entre dos mujeres? Sí, son historias de mujeres pero cortadas por el patrón hetero-patriarcal.  

Sé que todo esto que estoy escribiendo es muy generalista pero en casi todas las películas que he visto resalto de ellas como punto de unión que la locura y el drama son parte del sustento de los discursos de los personajes. Algunos muy mal construidos y carentes de peso político. Casi siempre una de las protagonistas es la lesbiana convencida que consigue “engañar” a una mujer que duda de su propia sexualidad desde fuera de ella, nunca desde dentro, y la convencida “engaña” a la dudosa para su propio beneficio haciendo que esta segunda se sienta casi siempre a la defensiva y no segura de lo que está haciendo porque el deseo al final no es cosa de mujeres.  Otro apartado aparte merecería el que dedican en este tipo de películas al sexo entre las protagonistas.  (queda pendiente para otro post)

Echo en falta buenas construcciones de los personajes tanto desde un punto de vista emocional, como psíquico, y estructural y sobre todo que sea dentro de un marco político social que contribuya a cambiar paradigmas y originar nuevos imaginarios colectivos. Echo de menos una buena historia que transcienda del tema lésbico para pasar a otras posibles posiciones vitales. Echo en falta la naturalidad y la seguridad de hacer ver que hay mujeres que aman a otras mujeres y no están taradas, ni toda su vida es un drama con su familia, su madre, su entorno o su día a día.

8.10.12

Las leyes son como las mujeres están para violarlas


dese mi blog, mi pequeño espacio, condeno las palabras de José Manuel Castelao esperando que la apología de la violencia hacia las mujeres propulsada por este "señor" no quede impune. La perversión queda además en hacernos ahora creer que él no quiso decir exactamente eso sino que no sabemos interpretar una broma. Vestir a la violencia de broma es quizá más condenable todavía. Tan viejo como tirar la piedra y esconder la mano. Estoy muy harta, muchooooo, de "señores" como éste.
 
 
Estamos inmersxs en una sociedad terriblemente enferma y agónica que produce seres podridos y llenos de odio hacia las mujeres como José Manuel Castelao. Que un político diga a bocajarro, tranquilamente, sin ningún tipo de pudor, y con la boca abierta que “las leyes son como las mujeres están para violarlas” me produce una repugnancia indomable hacia el ser humano. Lo que viene siendo convertirme tranquilamente y con toda la rabia del mundo en una inmejorable misántropa.

Si esto es delito o no, no es algo desde lo que desde mi punto de vista me joda más. Para mí lo es, la apología de la violencia tendría que merecer cárcel inmediata y un repudio social de cagarse vivo. De no poder casi salir a la calle por la vergüenza social. Pero yo no soy jueza ni legisladora.

Tampoco veo grupos de mujeres condenándolo al ostracismo y deseándole lo peor que se le puede desear a alguien. Las mujeres hemos sido educadas para aguantar carros y carretas. (por favor, quien pueda que me demuestre lo contrario pero con fundamento, por favor, absténganse de demagogias baratas)

Para mí la cuestión es sobre si estamos preparadas para levantarnos contra estos indeseables machistas. Y mi respuesta es que NO.  Mientras mujeres de su partido como Soraya y Mª Dolores están en el Vaticano mirando cómo se beatifica a otro "señor" ataviadas con sus velos negros sobre sus cabellos lejos de importarles nada que no sean ellas velan seguir perpetuando hasta la eternidad su papel de madres, esposas abnegadas dentro del abrazo del patriarcado sin rechistar. Esperando a que su modelo de mujer-madre-sufriente pero entregada al marido-padre-esposo envuelva y redima a las descarriadas.

Lo realmente delicioso es también que este "señor" de nombre José Manuel Castelao dimita así tan tranquila y campechanamente, alegando como si fuésemos payasas, que su renuncia es por problemas personales y que en realidad con esa frase quiso decir otra cosa.

Y ya está.

Esto lo arreglamos así y punto.

Este "señor"  indeseable,  presidente del consejo general de ciudadanía española en el exterior, político del Partido Popular,  INSISTO DICE  que las mujeres estamos para violarnos y que en realidad con esto quiso decir otra cosa. Tararí, tararí.
Añade también que la frase la dijo en un ambiente distendido y que iba con otros derroteros...encima nos toma por IMBÉCILES, ESTÚPIDAS Y TONTAS. Es que en los ambientes distentidos se puede decir de todo porque no son de este mundo, ¡no te jode!

Pero No hay problema. Por lo que he leído se encuentra muy dolido por cómo había transcendido la polémica y sin ganas de hablar. Pobriño. Claro, ahora querrá y todo compasión. Él no ha querido decir eso y así lanza la pelota al espectodorx haciéndonos responsables de su irónica frase y posterior sufrimiento al que ha sido sometido a través de las redes sociales. Y así se forma el monstruo patriarcal.

Pese a sabiendas que Castelao nunca leerá esto le diré al viento que para mí no es otra cosa que un ser monstruoso fruto de una sociedad que le sale más rentable este tipo de malas personas que apostar por una educación sana basada en el respeto y la tolerancia de todo tipo de diferencias.  

Ana Mato, la ministra de Igualdad, no sé muy bien dónde está en momentos como este, en vez de estar condenado públicamente las palabras de este monstruo , probablemente esté haciendo guías didácticas sobre la igualdad para los seguidorxs de Castelao. Para todxs aquellxs que sigan pensando que las mujeres somos la costilla de Adán.

Desde aquí también pido que los Ministerios se ganen con esfuerzo y méritos profesionales NO en tómbolas gratuitas, ni que se den a personas que no estén concienciadas de lo que tienen entre manos.

Al resto de las mujeres adormecidas, sigan así, total ya llevamos toda la historia, ¿qué nos importa unos milenios más? ¿Verdad? Nuestras hijas que se lo peleen ellas que es mejor pasar la tarde en la peluquería haciéndonos las uñas o pensando que hay cosas más importantes. O quizá mejor, siempre podemos hacer lo que venimos haciendo hasta ahora, MIRAR PARA OTRO LADO.

 

2.10.12

Lo que me salga del coño.


Imagínense sentadxs en un espacio dentro de un museo, una galería, una sala de exposiciones, o un teatro o una sala sin más, por ejemplo. Esperando que dé comienzo una performance. Pónganse cómodxs, o no tanto… la incomodidad también es una estupenda actitud, pero sobre todo y ante todo critiquen, analicen, relacionen, relájense, tóquense si así lo desean y si tienen tiempo y ganas pruébenlo a hacer en su casa no tiene efectos secundarios a corto plazo pero sí a largo. Igual está interesada.

Viajemos al año 1975 de la mano de la artista Carolee Schneemann. En esta performance ella salía cubierta con una sábana que más tarde se quitaba cuándo subía a una mesa dónde desnuda y manchada con tinta negra hacía énfasis en el concepto de lienzo como objeto de una obra. Aparentemente y hasta ahí, todo bien, tranquilo, sin sobresalto. Luego adoptaba poses de modelo de dibujo y leía fragmentos de su libro Cézanne, she was a great painter (1976) en el que ironizaba sobre la situación de las mujeres en la historia del arte institucional patriarcalmente hablando, evidentemente. La parte más interesante viene cuando ella lanza el libro (cuánta catarsis contenida y esparcida)  y saca de su coño deliciosamente tranquila un largo rollo de papel escrito, una vez extraído a partir de ese maravilloso ritual, ella lo lee recitando reivindicaciones de las mujeres sobre las diferentes sexualidades. ¿No me digan que no es bellísimo?

http://www.caroleeschneemann.com/

Me seduce ella como artista, me envuelve su obra y su puesta en escena, los significados de esta obra son infinitos y yo una entusiasta. Con esta acción tira por el suelo los conceptos de autoría, genio y originalidad que tanto dan que hablar al sistema de arte institucional y que a mí tanto me chirrían también. ¿Usamos dinamita ya? .Tiempo al tiempo. Por otro lado reivindica una sexualidad propia en unos años duros, mediados de los 70,  yo ni siquiera había nacido. Fíjate, que a día de hoy veo esta acción y la relaciono con lo que a veces me encuentro ahí a pie de calle, de instituto, de colegio, de colegas, de mercado o de vecindad y miro al cielo hipnotizándome con el vuelo de los pajaritos para imantar a la paciencia y no dar de comer a la úlcera.

Pienso ahora en toda la gente que diariamente me recuerda todo lo muchísimo que hemos avanzado. Yo creo que lo hacen por mi úlcera. Y con eso, piensan que nos podríamos cruzar ya de brazos. Ya está todo hecho, para muchxs, nos quejamos de vicio para otrxs. Y yo soy una insaciable para mi entorno, ¡¡Ja!! qué más quisiera yo…lo que pasa es que no puedo dejar de analizar, qué es muy distinto. Nunca es suficiente y la memoria juega todo el tiempo malísimas pasadas en el sistema-recuerdos.

En el año 1995, Carolee realizó esta misma acción pero con un grupo de siete mujeres y documentándola en un hermoso vídeo de 12 minutos realizado por María Beatty. Esta nueva versión fue titulado como Interior Scroll-The Cave dónde la artista estaba dentro de una cueva con esas siete mujeres. Cada mujer extraía el rollo de su coño con más o menos rapidez, siempre es importante disfrutar del momento y lo iba leyendo con una gran seguridad (esto es muy importante). Estaban en una cueva con todo lo que eso significa…usan el número siete con todo lo que eso también significa...y ahí lo dejo.

Me gusta la polisemia. No sé si lo he dicho ya.
 
 
 
 
La fotografia es una de las 13 que documentan la performance " Interior Scroll"  realizada en 1975. Gelatina de plata. Moderna Museet, Estocolmo.

7.9.12

Qué carajo que no te comprendo


La letra de esta canción se la cantaría todos los días y unas cuantas veces además gritándosela al oído a mucha gente con la que me toca con-vivir  y relacionarme.








Me voy a oxigenarme. Estaré de vuelta en un par de semanas. Mientras los medios de comunicación quieren hacernos volver a la rutina y al mundo escolar yo me des-rutino justo ahora.

30.8.12

Cuanto más me lo dices yo más leo

"Ser plenamente normal es, estrictamente hablando, imposible. Cada unx se desvía de la norma de alguna manera.Incluso si no pertenece a una mayoría estadística en razón de un grupo de edad, raza, cultura, peso, frecuencia de orgasmos, sexo, contactos sexuales y nivel de ingresos, simplemente debido a esta combinación improbable de normalidades el perfil de cada unx se separa de la norma"

Warner, M. : The trouble with normal. Sex, politics, and ethics of queer life, 1999.

29.8.12

Historias tan normales que decepcionan


 
Ruth Orkin. American girl in Italy. 1951.
 
Este tipo de representaciones suelen defraudar bastante de un modo generalizado. Pero no lo hacen a modo ordinario, al menos en el caso de esta fotografía, por las connotaciones de género que se pueden desprender de ella, teniendo absorbido y tan normalizado al piropo o al deseo baboso como parte integrante del juego erótico-visual, en una suerte de gracieta que te hace sentir precisamente como una tipa rara que repele y que no acierta a verlo como algo bello, salado y sin más.

Es más, pese a que este hecho pueda pasarte tranquilamente según bajas a la calle y doblas la esquina  está tomado como algo tan común y gracioso que no desata ningún tipo de incidente anormal digno de analizar. Tampoco lo es al parecer en una fotografía.  

Es lo que hay.

Algunas mujeres son objetos muy bonitos. También lo sé y también es lo que hay. Y cualquier hombre que se precie como tal debe hacer uso de su grandilocuencia alusión a entonar cuan de viril es él con respecto a una linda mujer que quisiera tomar como a cualquier otro enser preciado.

Esta fotografía, al parecer, defrauda y vaya que sí lo hace. Defrauda porque no es una instantánea sino algo preparado. Y claro, para qué vamos a engañarnos, esto no nos gusta nada a los seres humanos. He llegado a ver verdaderas caras de decepción cuando muchxs descubren que Ruth Orkin (en adelante Ruth) fotografió a la chica turista americana previo pacto entre ambas. ¡Qué descerebradas!

El objetivo por lo tanto estaba planeado de antemano. ¡Y por dos mujeres! ¿no es el colmo? Ellas calcularon pasar por una calle donde ya habían pasado anteriormente y habían oído las deliciosas palabras y las cándidas miradas de los hombres que salían a descansar un rato del duro trabajo varonil. Y no hace falta tener mucho brillo mental para pensar que en los años 50 quienes trabajaban en el espacio público eran ellos. Y como ellas estaban en sus casitas, en su espacio privado, limpiando culos y otras tareas del hogar irresistibles para cualquier mujer está más que aprobado que quienes osaran viajar eran evidentemente extranjeras de un alto nivel adquisitivo. Estas lindas damas viajeras se convertían en foco exótico, por excelencia además, de centros inigualables de miradas, abusos lingüísticos y otros gestos impíos. Pero esto no es importante.

Lo que realmente importa a algunxs es que la fotografía está construida por lo tanto ficcionada. Vamos, que otra cosa hubiese sido que Ruth hubiese estado allí de guardia con su cámara, siempre atenta y con ojo avizor, hasta que se diese realmente la susodicha imagen y rápidamente tomar la instantánea con su veloz mano, ojo y cámara.

En mi mundo estas cosas pasan, no que sea yo rápida con la cámara, que tampoco, si no que sin lugar a equívocos estoy hablando de las miradas y el acto de piropear. Y no he vivido en la década de los 50 y no me ha hecho falta. Pero ya que lo menciono, en el año 1951 que es cuándo Ruth realiza esta fotografía tan defraudante  vería este tipo de acciones día sí y día también y tras conocer y hacerse amiga de la turista americana acordaron realizar la fotografía que vemos hoy y que parece joderos a algunxs. Sí…que yo ya sé que lo que a veces traman dos mujeres que piensan es muy pero que muy peligroso. Estoy siempre al tanto y prevenida. No os preocupéis.

Lo que hubiera satisfecho a ciertas personas es el arte de la magia, algo así como “es mí día de suerte pasaba por allí y mira lo que he visto”. Y esto todxs sabemos que proporciona un placer extraordinario a nuestras conciencias.

La pantomima es justo lo otro. Es más lxs artistas siempre tienen la jodida costumbre de reírse siempre de nosotrxs a la cara. Vamos que ni es arte ni es nada. Porque el arte todo el mundo sabe que es algo fresco y nunca, nunca pensado ni mucho menos meditado ni reflexionado.

Es increíble. Como si acaso en nuestro día a día no tuviéramos nunca nada planeado y todo fuera espontáneo. Que de ser así cuantas lloreras y malos entendidos nos ahorraríamos. Como si acaso cuando hacemos nosotrxs mismxs una fotografía no planeásemos quien sale, qué no, qué esquina, calle , ángulo o qué luz es mejor. Quien se pone detrás de una cámara decide previamente lo que visibiliza y lo que no. Pero está claro que esto se olvida cuando vemos una foto que nos venden como arte o como profesional en una galería, exposición o museo. En este caso hacemos cargar con el peso de la frescura a la autora justo como no medimos nuestra planeada existencia. Qué cínico es pedir  espontaneidad a una fotografía, que no deja de ser una representación posible de la realidad, lo que en nuestro día a día a modo de tortilla que gira se convierte en limitarnos a pensar en lo correcto y a hacer lo previsto.

La norma. La norma. La norma. La norma tiene que ser fresca, original, instantánea y sorprendente. Y yo me pregunto que si todo esto no es en sí mismo un oxímoron….

26.8.12

Compañía

Y para la entrada de hoy recomiendo un libro para todxs aquéllxs que gustan de leer discursos intelectuales entrelazando el arte con los feminismos.

Gracias a este libro soy un poquito más sincera.



TENDENCI@S
Perspectivas feministas en el arte actual.

Ana Martínez-Collado.
cendeac. 2005.

24.8.12

Una habitación con terciopelo verde, una actriz de serie B y una escena de deseo sin olor a velas


Era tarde lo sé. Y a ti te pareció importarte más bien poco. Subí en la moto mientras te despedía con la mano derecha. Había comprando la motocicleta solo para que tú te subieses conmigo en ella y así notar tus pechos apretándome la espalda pero ese día me fui sola.

Llovía y la carretera resbalaba. Ya había anochecido totalmente. Después de llamar tres veces a la puerta golpeando mis nudillos, abriste con lentitud mirándome a los ojos y tragándote el humo que despedía aquel cigarrillo que cogías con cierta fragilidad. Tu casa vuelve a ser  en blanco y negro. Como tú. Tal cual la recuerdo desde la última vez, con aquel aire a película de los años 40, a escenas rodadas ávidamente con desaire negro abotagado en tramas detectivescas. Comprendí muchas más cosas de ti cuando vi una foto de Greta Garbo enmarcada en un marco oscuro, otra de Joan Crawford al lado de Bette Davis y por supuesto un mural de pequeñas fotos de Solita Solano y Janet Flanner tomadas a las afuera de Nueva York. En una de ellas aparece también Dolly Wilde saludando a Mercedes Acosta que ríe de forma extravagante.

Me dices que pase al baño y que ya me has preparado la lavativa. Me lo dices de una manera tan fría que siento recorrer por mi cuerpo un sudor estridente que me empapa por fuera y por dentro. Me humedezco los labios y dejo mi ropa a excepción de mis pantalones sobre una silla de madera vieja. El suelo al andar cruje. De fondo escucho la música en vinilo de Ray Charles y percibo también que ella se está preparando un martini con mucho hielo. Pienso que no es momento de temblar, que si estoy ahí es porque yo lo he querido y que ella es simplemente una figura más entre mis sombras. Es guapa. Sí. Me recuerda a alguien pero ahora no centro. La bata que lleva marca sus pezones descaradamente. Me gusta. Seguro que debajo no lleva nada, como otras tantas veces.

Lo peor que llevo es hacer ese ritual preparativo para el antes de. A ella le gusta así  y creo que a mí ahora también. Estoy nerviosa pero tengo que disimularlo. Una vez fuera ya del baño enciendo un cigarrillo que tomo prestado de su pitillera dónde veo que ha grabado sus iniciales M. T. Mientras huelo el humo de la primera de mis caladas lo mezclo con el aroma de su perfume y comienzo de nuevo a intuir un sudor frío en mis manos y pies.  Veo que abre un cajón de uno de sus armarios y que saca de allí un dildo grande, especial para una posible doble penetración. Justo ahora es cuándo yo también quiero martini pero antes de servirlo me arrepiento y le pido un gin tonic cargado. Ella se ríe a carcajadas y me excita su manera de mirarme mientras deja el cigarro medio terminado en un cenicero de cristal anaranjado. Sigo viendo todo en blanco y negro así que intuyo con más finura lo que pueden ser posibles colores.

Con el vaso de gin tonic en la mano y en la otra un cigarrillo observo mi desnudez en un enorme espejo. Me gusta mirarme de lejos, de cerca me saco mil complejos. Quiero salir corriendo pero resisto en un enaltecimiento de orgullo. Ella sabe que estoy nerviosa y eso le hace parecer más dura y fría. Se crece con mujeres como yo. Sé que no he venido aquí para besitos ni cariños. Ni tan siquiera para hablar y mucho menos para beber.  Sólo busco en ella gestos, embestidas y ciertos aspectos que tienen que ver con el poseer y la omisión.

Ella lleva el pelo suelto y revuelto como casi siempre y los ojos muy perfilados. Se nota que pasa tiempo maquillándose. Le sonrío y me devuelve un gesto entre el aburrimiento y la dejadez. Sé que ella representa su papel, no es así de fría ni tan siquiera es huraña, pero he de reconocer que ser actriz le da muchas tablas. Se quita la bata y descubro que ya lleva puesto el arnés. Bebo un sorbo de mi copa para no denotar intraquilidad constante. Por mi cabeza van y vienen ideas superficiales pero es difícil que yo me deje llevar, precisamente, por esto estoy allí con ella. Recuerdo todavía cuándo nos conocimos en aquel pub y apunté su móvil en una servilleta con publicidad. Ella no quiso mi número.

A ella le gusta actuar con tanta naturalidad como demuestra artificialidad. Supongo que también le pasa en su vida diaria tejida sin escapatoria a  los personajes que encarna en las películas. Vuelvo a pensar a quién me recuerda pero prefiero dejarlo, aparcar el pensamiento, para no tener más motivos para salir huyendo.  Siempre busco mujeres que se parecen unas a otras en lo físico. Pero adoro también que me dominen en cuerpo y alma.

Enciendo otro cigarrillo y otro a continuación. El humo conforma ya parte del escenario de la habitación con terciopelo verde en las paredes. Es la que yo he elegido de toda la casa.

Se coloca el dildo y me mira. Me hace un gesto con los dedos y la boca y dejo mi copa y mi cuarto cigarrillo consumido en aquel cenicero supongo que anaranjado.

Comienza a tocarme el pelo. Me acaricia la cara. Con una mano tantea mi abertura aún seca y me dice al oído túmbate de espaldas. Miro hacia un lado atraída por el olor a incienso sin saber cuándo coño lo encendió. Sus manos son rápidas, las mías torpes.  Consigue abrir mis piernas después de un atrevido forcejeo y me pasa su lengua larga que sube y baja atreviéndose a entrar sin permiso y sin delicadeza. Justo ahora es cuándo yo estoy lubricada y no antes. Es después de un rato cuándo yo comienzo a gemir de forma espasmódica. Para cuándo me puso del revés y a cuatro patas yo ya estaba perdida del todo.

Puedo decir que la penetración anal me dolió mucho más que las otras veces. Para esta vez apreté tanto mis dedos contra las palmas de ambas manos que me hice varios puntos de sangre. También mordí y babeé su almohada tanto como pude, una veces para ahogar mis gritos de dolor y otros para que el placer perdurase de forma más violenta. Las contracciones anales son altamente placenteras y poderosas. Tanto que hoy he vuelto a ir. Ahora escribo desde la antesala esperando a que ella llegue a casa, seguramente, que después de un largo día de trabajo a base de ensayos. Ella llegará, se descalzará, me mirará de reojo, se servirá primeramente un té frío, encenderá un cigarrillo y mientras lo deja en ese cenicero anaranjado se irá desnudando. Luego me pedirá que le arrime la bata y se pellizcará los pezones para dejarlos enmarcados debajo de la tela esperando tal vez que mi mirada vaya a posarse allí, o que tal vez, le diga que me los clave en un viaje en mi moto.

 

14.8.12

Hago lo que me pidas si puedo a cambio recogerte el pelo con un pañuelo rojo


Y todos los veranos la misma cantinela.

-No seas tonta, tú mueve las piernas y los brazos. Yo mantengo, mientras y de forma firme,  mi mano sobre tu panza. Me miras y sonríes. Te miro pero no lo veo claro.

Confía en mí.

Hazlo.

Muévete.

Respira eso sí.

No te olvides de sacar el aire al ritmo que te marque tu propio cuerpo.

Me molesta una barbaridad. Me entran dudas de si no puedo o si no quiero. Y prefiero tu opinión para más tarde, por favor.


Correr sin necesidad nunca ha sido de mi agrado. Prefiero las carreras a largo plazo o esas que llaman de fondo. He sido durante muchos años, y aún a día de hoy lo soy, fabricante de utensilios para motivos y momentos concretos. Sólo valen para mí. Sólo alcanzan significado cuando yo los uso. Ahora que hago mi maleta me llevo algunos. Pienso que tan sólo los imprescindibles pero una nunca sabe cuándo los prescindibles dejan de serlo.

Me conformaré-todo el rato-con que tu vestido toque mis piernas desnudas aprovechando el viento y su dirección.
Ahora que lo pienso, y que me lo preguntas, prefiero tomármelo frío como el té que me serviste aquella tarde en la terraza de un ático en Sant Gervasi mientras el aire soplaba mitad norte, mitad sur.

13.8.12

Una exposición hoy por hoy muy recomendable


Fui.     Disfruté.            

Me excité.                   

Amé más lo que hago, lo que pienso y lo que leo.                 



Después de haberla recorrido durante horas matutinas y vespertinas puedo decir hasta todo lo que mi criterio me permite que la exposición Genealogías feministas del Musac (León) es de alta calidad. Sabía que no me defraudaría.  Juan Vicente Aliaga* y Patricia Mayayo** han hecho  una vez más un gran trabajo. Y no solo no me ha defraudado sino que además me parece una de las mejores exposiciones fabricadas hasta la fecha. Hace años que me dedico a recorrer exposiciones que discursen sobre género, sexos, sexualidades, prácticas artísticas, mujeres, artefactos artísticos, encuentros, relaciones, experiencias y creaciones varias. Y después de haber  visto mucha paja está muy bien ver grano.  

Hay todavía varias cuestiones que me chirrían que me siguen haciendo pensar que hay mucho que progresar. Una de ellas es mostrar la documentación, libros, revistas y fanzines en la sagrada y elitista vitrina. Como si acaso los libros fueran sacrosantos y no se pudieran tocar ni oler, ni revisar, ni curiosear. El libro en vitrina es algo así como se ve pero no se toca. Algo así como si te interesa  te fastidias y o tomas notas de él o te quedas con las ganas de hurgar en su interior y en su índice.

La otra cuestión peliaguda es la sala de transfeminismos que es solo para adultos y yo me pregunto  ¿para qué tipo de adultos?.  Aparte está con una iluminación tan austera que parece que entras  o en un lugar sagrado o en un peep show. Es tan oscura que no se puede ni leer las cartelas, las tienes que intuir o mejor no leer si no te quieres joder la vista.  Me siento incómoda cuando entro a este tipo de sitios con un cartel de “sólo para adultos” u otros como “ciertas imágenes pueden herir su sensibilidad”. ¡Qué coño sabe la gente de la sensibilidad de lxs otrxs! Qué paternal me resulta todo esto.

Me resulta inquietante que todavía estemos con esto a vueltas. Con esto de censurar aquello que es más ¿molesto? Lo justifican por lxs niñxs pero en realidad es por nosotrxs mismxs, por los adultos. Para que haya espacios monstruosos-censurables debe haber otros que sean casualmente lugares normalizados.

Los adultos seguimos siendo previsibles, sorpresivos y ridículxs.

Por lo demás, la exposición es una delicia, la selección de artistas es maravillosa,  se ve que está mimado y cuidado hasta el más pequeño de los detalles, los temas elegidos son brutales y sobre todo los textos de pared son buenísimos. Para alguien como yo que aparte de visitar museos suelo leer hasta la última línea los textos de pared puedo decir que éstos son concretos, concisos y dicen lo que quieren decir, amén de ir firmados por lxs comisarixs que eso ya dice mucho. Le pongo otro 10 al hecho de que cada obra tenga su cartela con la interpretación que hacen lxs comisarixs, así al menos sabes desde dónde se habla y desde dónde se interpreta. Por una vez nada de esto es anónimo.  

La expo es deliciosa, insisto. La disfruté como una auténtica perra cachonda y babeante.

De nuevo me encontré con las performances de Diana Pornoterrorista  y una vez más he llegado a la conclusión de que no entiendo nada de lo que hace. Está claro que no me excita el porno convencional es más me aburre y me hace bostezar, pero lo que ella hace tampoco me excita, no me pone, no me gusta, es más me da bastante para atrás. Supongo que el motivo lo busco en que no tiene nada que ver ni conmigo ni con mis prácticas ni con mis deseos ni mis humedades.



*Recomiendo su libro “Arte y cuestiones de género” y “Orden Fálico”

**Recomiendo su libro “Historias de mujeres. Historias del arte”.

9.8.12

Tensión. Dis-torsión. En la órbita del rechazo

Soy de un país que en buena parte de su territorio y durante el transcurso de tres a ocho siglos perteneció política, social y culturalmente al terreno de los países islámicos. Y que a su vez mantiene desde hace siglos una presencia controvertida en el norte africano. Y de todo esto lo único que puedo decir es que no sé nada ni del mundo árabe, ni de oriente, ni del Islam, ni de los musulmanes más allá de todo lo que han vertido los medios de comunicación sobre ellos. Y con ello, obtengo personalmente, que su cultura no me apasiona, es más, ni vista  a grandes rasgos,  ni parcialmente ni la entiendo, ni hago por hacerlo. Así de simple y así de polémico a la vez. Uno de mis grandes rechazos, que por supuesto sugerido desde un punto de vista epistemológico coetáneo al concepto miedo, tiene que ver con las noticias que me llegan sobre las mujeres, la cultura y tradiciones en el mundo árabe. ¡Qué claro! así dicho, queda muy grandilocuente es como si el mundo árabe fuese uno y no diera lugar al crisol de culturas y  modos de hacer y deshacer que apunta.Y esto es lo que desde occidente envidamos y con lo que apestamos a la vez.

No conozco a ningún árabe. No he hecho ningún estudio ni investigación sobre nada que tenga que ver con ellxs, si acaso exceptuamos alguna asignatura que curse sobre arte islámico y poco más. Sí que conozco la obra de artistas árabes pero muy pocxs y casi todxs ellxs trabajan en occidente.

Hablo, por lo tanto, desde la ignorancia y los supuestos malentendidos a los que soy acribillada todos los días a través del periodismo de este país o del internacional occidental, claramente. Hace poco cayó en mis manos el libro  “Persépolis” de Marjane Satrapi, escrito para las masas y con un colchón mediático. Lo devoré rápidamente y días más tarde me leí de la misma autora “Bordados”. Puedo decir que ambos libros me han hecho pensar (que ya es bastante) a través del desarrollo de otras narratividades y subjetividades cargadas de significación bajo parámetros distantes. Pero no es suficiente, lógicamente. Si pienso en material audiovisual ahora sólo me vienen a la cabeza las películas “Caramel”, “Ararat” y “Osama” aunque se que he visto alguna más. Paradójico es también que una de mis canciones favoritas sea “Ya rayah” de Rachid Taha (lo cual se lo debo a Raquel y a las noches de humo y alcohol en el viti)

El mes que viene me voy unos días a Estambul, y esto también ha hecho que me ponga a leer sobre ciertas cuestiones que me resultan remotas. Un viaje de turisteo no puede ni de lejos captar casi nada de la idiosincrasia del país visitado. Pero considero que rompo una lanza a favor de abrirme a otras culturas debido a que mis viajes durante la última década han marcado aún más mi occidentalismo y mi eurocentrismo. Es la primera vez que salgo de lo “conocido” para adentrarme en otros ambientes que he ignorado. Me dicen que Estambul está muy occidentalizada pero creo…quizá que tiene la llave que necesito para tratar de quitarme en parte la venda y abrir otras puertas culturalmente hablando. Para mí, aunque parezca una banalidad y una tontería, supone todo un reto. Un reto en sí mismo porque  repito que peco de occidentalismo en exceso. Por supuesto que no era mi destino primero, ni el segundo, ni el tercero…pero un golpe inesperado cambio el rumbo y mi idea de destino.

Supongo que el primer paso para derribar muros es reconocerlos.

Pese a ser quien soy, de donde soy, pese a ser historiadora, investigadora, humanista y muchacha de mente despierta y ávida de conocimiento desde que tengo recuerdos, tengo una gran laguna en el desconocimiento de la reciente historia española  (entendiendo reciente como años ha).

Se que estas líneas que acabo de escribir pueden resultar globalizadoras y tranquilizantemente europeas. Escribo desde donde escribo y soy quien soy. Pero conforman parte dentro de mi etnografía a una apertura discurso-conceptual por captar otras subjetividades no tan pendientes de mi yo, mis circunstancias y como defino a el Otro. Si no conmigo y hacia mis amplitudes en la medida de lo posible incluyendo a ese Otro tratando de desdibujar, insisto en la medida de lo posible, las posiciones ideológicas sembradas y enraizadas. Para deconstruir siempre es necesario partir de la construcción por muy negativa que esta sea. Aunque quizá y no extrañándome puedan devenir en frustración. Pero no por ello dejo de marcarme un saldo generosamente positivo en mi refuerzo por la idea de lo ignoto.

15.7.12

Tanta naturalidad me abruma. Histeria.

A través de la obra plástica de la artista Marina Núñez oí hablar por primera vez del médico Charcot (que fue profesor de Freud) y de su estudio sobre la histeria femenina y sus dolorosos tratamientos inflingidos a mujeres que supuestamente padecían esta enfermedad. La obra de Marina gira en torno a los discursos de género y las representaciones del cuerpo en ciertos momentos de la historia.  En su serie Locura 1995-96 discursa sobre la histeria como un estado de manifestación de los conflictos de la feminidad en el patriarcado. La histeria contiene esas contradicciones tan propias que han oprimido a las mujeres en determinados contextos. La locura quizá potencie ese estado ambivalente entre el control social, la leyenda, y la creatividad. Aparte de que generar conexiones entre el poder, las sexualidades, la misoginia y las enfermedades mentales.


Ambas imágenes pertenecen a la serie "Sin título (locura)", 1996. óleo sobre lienzo de Marina Núñez.

Esta semana pasada empecé a leer el libro “Porno y Postporno. Ensayos de Roberto Echavarren, Amir Hamed y Ercole Lissardi” que mi amor me trajo de su estancia en Montevideo. En uno de los capítulos encontré esta nota a pie de página que me tuvo rayada un rato. Es la nota 24 correspondiente al capítulo primero que se puede leer en la página 30. Copio textualmente:

“Desde Hipócrates, la masturbación, practicada por médicos o maridos, se entendió práctica para la cura de la histeria. Para mediados del siglo XIX se entendía que el 60 % de las mujeres eran histéricas crónicas; la terapia eran masajes clitoridianos por parte del médico. Como terapia, surgieron los vibradores: en la Inglaterra victoriana, en 1880, fue inventado el manipulator, masajeador vibratorio del clítoris. También británico, el médico Joseph Mortimer Granville inventó el primer consolador, un vibrador con forma fálica que producía un orgasmo en diez minutos”.

Casualmente también hace unas semana he visto el tráiler de la película “Histeria” dirigida por Tanya Wexler y que decidí no ver . Me ha echado para atrás ver que se trata de una comedia romántica. Odio las comedias románticas por todo que entrañan e invisibilizan. Aparte de que no me gustan las comedias mi intuición prejuiciosa me dice que el tema va a ser tocado de forma muy políticamente correcta, es decir, misoginia por doquier y a raudales por supuesto que sin crítica ninguna. Insisto de nuevo en que no la he visto.

Y la enfermedad de la histeria es tan sólo una práctica médica horrenda más entre otras para naturalizarnos como nuestra sexualidad no nos pertenece. De cómo si nos salimos de las normas establecidas por las políticas patriarcales convertirte en una histérica es tan sólo un trámite con qué diagnosticarte para corregirte, maltratarte, mutilarte y enseñarte a odiarte para devolverte al redil. Así de fácil. 

Lo más natural es justamente a veces lo más macabro.

12.7.12

Muy molesta

Estoy muy molesta. Molesta. Muy molesta.


Muy a menudo suelo escuchar a algunas mujeres que conozco y a otras que no tanto que el feminismo está trasnochado y pasado de rosca. Además muchas de ellas arremeten contra las feministas y con toda construcción de vocablo que contenga la palabra fémina y derechos de por medio.  Algunas se atreven a decir que esas son cuestiones de viejas y que a día de hoy ya no es necesario plantarle cara a todas las cosas que nos suceden en el día a día. Porque al parecer según ellas está todo conseguido. Son siempre esas mismas mujeres que se sienten adalid de la contemporaneidad misma y no se dan cuenta que no son ni de lejos conscientes que todo lo que para ellas es básico y natural, algo así como derechos en mi vocabulario, para otras fue un logro y una lucha constante y encarnecida.
Pero son incapaces de verlo. Más bien no quieren verlo.
Algunas piensan que es el devenir de los tiempos el que marca que ciertos derechos sean conseguidos. Como ya somos modernas y estamos en el 2012 pues ya creemos que las cosas se consiguieron solas y que las feministas estuvieron bien en su día pero que ya ahora si eso aburren tela. Otras no se qué piensan en sus cabecitas que es una feminista y algunas osan de no haber conocido a ninguna. Como si acaso las feministas fuésemos un grupo social aparte y viviésemos en los árboles y comiésemos bayas de colores, nos peinásemos igual, nos duchásemos una vez a la semana y nos detectasen el resto de la humanidad por usar largas y anchas camisetas moradas. Es como si por ser feministas fuésemos todas iguales. No te jode. O que existe el feminismo sólo en singular sin la pluralidad que le caracteriza. Justo quiénes más se quejan de las feministas y piensan que hoy está todo conseguido y que no hace falta ningún tipo de lucha son luego casualmente y cansinamente las más tipificadas en ciertos roles y estereotipos. Esas que se han creído y asumido a pies juntillas (me encanta esta expresión) todo el cuento heteropatriarcal. Algunas no saben que la historia está llena de involuciones y de discriminaciones y que estar en el año 2012 no es sinónimo de avance (jajajajaaa me parto el pecho de risa) y menos en el terreno de los derechos de las mujeres. Y eso que estoy hablando de mujeres en general (que siempre os váis no sé por qué misteriosa razón a las blancas y heterosexuales), como grupo amplio, que si nos ponemos a desglosar y a llamar a cada una de nosotras por su nombre algunas de estas modernas antifeministas se cambian de planeta directamente y mira tú que esto último no vendría nada mal.

Siempre me ha molestado que unas se hagan las nuevas y las escandalizadas cuándo se habla de feminismos y de mujeres feministas pero que a la vez de manera paradójica se apropien de todos y cada uno de los avances feministas sin pestañear. Lo toman porque les pertenece, en eso estoy de acuerdo, pero me decepciona que no den nada a cambio, que no participen activamente de nada y además se jacten de las que reciben/recibimos tortas por luchar por ciertas causas que merecen la pena.

Siempre me ha jodido que mientras unas se pegan y se dan de bofetadas por querer avanzar y luchar por conseguir derechos y dignidades, otras no lo hagan y no solo eso sino que luego tomen los avances como cariz del tiempo y el devenir de los días. Como si no hubiera sujetos sino solo acciones que se originan y luego generan solas en los tiempos modernos. Así sin más.

Mujeres que tal vez piensen que el divorcio lo consiguieron en una tarde un grupo de amigxs que estaban de pesca, que poder tomar la píldora anticonceptiva se hizo otro día después de ver un partido de fútbol de la roja, abortar fue una hazaña que se consiguió una tarde de verano por un grupo de bañistas en Ibiza, que las mujeres pudieran ir a la universidad fue cuestión de alguien que gano una partida al mus y estaba de humor, que el voto femenino se consiguió la mañana anterior a una noche de blanco satén y poder viajar solas y salir a la calle sin compañía masculina o abrir una cuenta bancaria sin el consentimiento de tu marido se despejó y aprobó desde una terraza en un ático de Zaragoza y así hasta una gran lista interminable.

Siempre me ha molestado que nosotras mismas en nuestro más amplio abanico de posibilidades no tengamos conciencia de clase, de lucha, de empoderamiento, y dejemos siempre en manos de otros las decisiones, el placer, las responsabilidades laborales y miles de cuestiones más.

Molesta. Muy molesta. Y lo seguiré estando.

11.7.12

La escafandra y el efecto boomerang


No tuve conciencia de ser niña hasta que no pude hacer las cosas que mi hermano mayor realizaba. Y la negación a esto no era porque yo era más pequeña que él, que puede que también, sino porque yo era una niña y las niñas no hacía esas cosas sino otras, justo las que yo no quería hacer.

Las niñas son más tranquilas que los niños y juegan a juegos más sencillos.

El día que aprendí según  tus parámetros a usar la mano derecha para ciertas actividades porque con la izquierda te daba impresión, ese día y no otro, empecé a ser frágil.

Las niñas nunca se sientan con las piernas abiertas.

El año en que mis amigas de clase solo me hablaban de sus ligues con los niños del colegio de enfrente mientras que yo nunca me había fijado en ninguno de ellos y sí en una niña que iba dos cursos por encima del mío, ese año viví en pleno vértigo la sensación de la confusión y aprendí a elaborarme secretos.

Las niñas llevan pelo largo  y lazos en el pelo en forma de coletas

Aquélla tarde en la que yo no te podía escuchar más veces repetirme los enunciados de los problemas de matemáticas y esos días de después en los que no acertaba a escribir de forma correcta las palabras, esas semanas me volví insegura de mí misma.

Las niñas no hablan de esas cosas ni dicen palabrotas

Aunque tú te empeñases en ponerme la tirita antes de caerme, con el paso de los años, aparte de complejos perdidos y otros que he añadido, he aprendido a ponérmela sólo a veces y solo cuándo me duele mucho.

Las niñas deben ayudar a su mamá en todas las tareas domésticas

Si no me preguntas lo que preguntas al resto no esperes a que yo te lo cuente, también he aprendido a controlar excesos.  

Las niñas no llegan tarde a casa, cuándo te eches novio entonces si él te acompaña a casa puedes quedarte un ratito más.

Antes simplemente tenía la manía de ignorarme todo el rato pensando en ti.

Ahora has dejado de ser una niña y tendrás que tener cuidado con los chicos. Te has hecho mujer muy pronto. Te dolerá un poco pero tienes que acostumbrarte.

Todas las mañanas tengo que plancharme el traje de neopreno para que no se note muy usado y hay días que prefiero llevar la escafandra si quiero bucear entre humanos que se consideran a sí mismos como normales.

Las chicas de tu edad llevan bolso y vestido. Van muy arregladitas, ¿has visto cómo vas tú?

A veces quiero gritar y otras que el grifo de la ducha limpie constantemente mi cara con tanta fuerza que no sea capaz de abrir los ojos.

Vas a empezar a tener que depilarte, así no podrás ir a la piscina.

Me he acostumbrado tanto a escuchar la palabra normal y raro dentro de la misma frase que necesito un nuevo vocablo para seguir aparentando tener un día tranquilo. Hoy sin ir más lejos la he escuchado de nuevo.

Vas a tener que ser más modosa, las niñas no tienen esas necesidades como los niños

Algunas tardes tiendo a revisar todos los agujeros que hay en casa y veo que por ninguno puedo escapar. Es entonces cuando entro en ese bucle y me miro en el espejo. Tan sólo puedo hacerlo unos segundo luego me rayo y suelo abrir un libro de los que tengo empezados.

No puedo entender cómo a una niña como tú no le gustan las cosas de niña, si son tan lindas.

Desde hace unos años pienso en mi proceso de feminización. Algún día reuniré las fuerzas necesarias para hablar de ello sin que tenga que usar varias tiritas.

A las chicas les gustan los chicos, eso es así, hija. Mira que dices tonterías.

25.6.12

NO es otra exposición sobre mujeres artistas



El pasado sábado 23 de junio se inauguró en el MUSAC de León la exposición comisariada por Juan Vicente Aliaga y Patricia Mayayo "Genealogías feministas en el arte español, 1960-2010".  Por lo que he visto hasta el momento y he podido leer no se trata de otra exposición más sobre mujeres artistas las cuales hasta el momento (y todas aquéllas que he visitado durante algunos años) buscan dar visibilidad al trabajo hecho por creadoras pero suelen estar discursivamente hablando faltas de compromísos políticos, nulas en relaciones de trabajos entre las artistas y escasas de discursos de inserción dentro de las posibles historias del arte. 


Esta muestra al parecer tratar de releer la historia del arte español desde los años 60 desde lugares distintos, con otras miradas y otros supuestos.


En cuánto pueda iré a León y supongo que lo haré más de una vez para hacerme una idea de lo que han sido y pueden ser el peso de los distintos feminismos en el ámbito español más reciente. Me muero de ganas por verla. Me excito.


Echaba de menos una exposición así, un lugar para generar reflexión, conocimiento, significados, para ver cuáles pueden ser los procesos de disrupción, ver cómo se han puesto desde cada ángulo distintas problemáticas y cómo a su vez éstas han sido abordadas por las artistas desde los diversos feminismos en cada contexto.


Pienso que Juan Vicente Aliaga no me defraudará.


Continuará...

20.6.12

No es arte son sólo manualidades.


La semana pasada los medios de comunicación hicieron eco de la noticia de una niña australiana de 5 años, Aelita Andre, a la que tratan, sin filtro ninguno, de pintora profesional. Este es un tema controvertido y no sólo porque haya una menor de edad de por medio sino porque soy de las que piensa que lxs niñxs no hacen arte.

Y precisamente los artículos que han aparecido en prensa no me contradicen sino que me dan la razón. En ellos se habla de que Aelita ha sido comparada por varios críticos con Pollock, Dalí y Picasso. Esto no es más que un convencionalismo para seguir normalizando la idea del artista como un genio, varón, blanco de clase media-alta.  Por otro lado compararla con estos tres artistas es hacerle un flaco favor al mundo del arte y a la profesión de artista, ya que si una niña de 5 añitos puede emular la carrera de esos tres artistas consagrados a partir de toda una vida dedicada a su profesión, estamos apañadxs. Con cinco años no se puede ser profesional en nada, es así.

Además los medios generan así la opinión que ser artista es algo que te viene de nacimiento y no algo que puedas aprender, poner en duda e ir perfeccionando a lo largo del aprendizaje tanto académico como personal. Al parecer la niña pinta cuadros abstractos (algo para lo que ya hubo en la Historia un contexto espacio temporal)  que titula de forma tan universal y general como “Secret Universe” o “The prodigy of color”. La propia galería dice que “la niña tiene una capacidad para pintar de manera totalmente intuitiva”. Con esta afirmación tiran por la borda, así de golpe y porrazo, toda la ligazón que tiene el hecho artístico con la reflexión, la actitud crítica, las relaciones con el poder, lo social, el cuerpo, los posicionamientos, y todo un amasijo de inserciones que presentan una colectividad. Todo esto de la intuición ya trae cola, viene de la tradición modernista caracterizada por el formalismo, por su ahistoricismo y por su admiración a la figura del artista-genio reconvertido en héroe. El crítico Clement Greenberg y sus seguidores fueron remisos a considerar la importancia de la transversalidad en el arte prefriendo ensalzar una historia del arte acritica y despolitilizada, dilatando una concepción del arte como expresión individual y obviando la reflexión crítica. Esta visión ha sido muy influyente y ha recorrido universidades, cursos y llegado a los medios de comunicación haciendo que, aún hoy en día, en pleno siglo XXI se siga expandiendo.

 Ya está bien de vaciar los discursos hablando sobre arte.

 Los organizadores de las muestras de Aelita además se atreven a comentar que “la niña pinta siempre con las manos mediante la técnica de la salpicadura con pinceles empapados de pintura acrílica como los utilizadas por Pollock”. Señores, Pollock fue un artista americano que despuntó en los años 40 y 50 con sus pinturas expresionistas abstractas que fueron una reacción contra el Federal Art Project (dentro de las políticas del New Deal) al que había pertenecido. El expresionismo abstracto fue un escape del declive de la oposición socialista y comunista que amenazaba por aquel entonces a EEUU. En resumidas cuentas fue un rechazo de los medios narrativos y realistas empleados por el Federal Art Project. Así que, qué una niña de 5 años esté pintando apolíticamente como políticamente lo hacía Pollock (hace más de 60 años) no tiene sentido ninguno, no tiene ni gracia, vamos.

Para añadir más leña al fuego los organizadores dicen que “sus ritmos estructurales son inconfundibles y completamente instintivos…” “comunican una emoción que anima a la audiencia a dejar que surja su propio niño interior”  Y vuelta a insistir en los aspectos puramente formalistas con lo instintivo a la cabeza denostando así la capacidad de crítica,  de síntesis y posicionamientos comprometidos, haciendo tan sólo hincapié en la parte de la manualidad y habilidad técnica del arte.

Usan además el verbo comunicar que es sinónimo de transmisión, de unidireccionalidad y de que “unos enseñan a los otros que son lo que no saben”. Hablan de emoción, no de pensar, ni de relacionar, ni de aprender, ni de gestionar el conocimiento, ni tan siquiera hablan de experiencias, es decir que el arte sólo juega con las emociones. Y me mata lo de que “anima a la audiencia a dejar que surja su propio niño interior”, infantilizando hasta el límite el proceso creativo, la experiencia estética y el propio hecho artístico. El arte no es una intuición, ni una emoción, ni comunicación. El arte no es cosa de niñxs.

Mira tú por donde que han conseguido que emoción y arte sean para mí un oxímoron.

Aelita podrá pintar mejor o peor, no lo dudo, pero es un fenómeno particular usado como interés económico de los adultos que quieren vender como arte algo que no lo es. Por supuesto que para enriquecerse vendiendo sus cuadros como si del mismo Pollock, Dalí o Picasso se tratase. Un negocio más. Un negocio además que saben que vende y por lo que se ve, muy bien.

Como ella, todxs lxs niñxs usan las manualidades para su propio aprendizaje. El problema no son lxs niñxs si no en cómo lxs educadorxs y padres hacen uso de esta puerta abierta que es el arte. Y NO hacen arte porque algunxs maestrxs y padres están empeñadxs en los presupuestos y modelos de la modernidad, las imágenes que se proyectan en la escuela de infantil (al menos en las que yo conozco) tienen que ver con Dalí, Picasso, Miró, Klee, entre otros, con lo que INSISTO se acepta,  y normaliza la subjetivación de un sujeto creador genio varón, blanco, occidental y de clase media alta. Se da preponderancia a la percepción visual  y a la repetición a través del dibujo o de la pintura de los motivos de las obras de esos artistas sin preguntarse nada más acerca de ellos, de su tiempo y de su contexto.

¿Qué aprenden lxs niñxs dibujando sin más las formas de Miró?  Absolutamente nada. ¿Qué tal si, en vez de dibujar como lo hacían otros hacemos que lxs niñxs se basen en sus propias experiencias propiciadas a partir de la cultura visual, relacionando conceptos que conocen, fomentando así un pensamiento crítico que enlaza con las conexiones entre los saberes que ellxs mismxs generan?

La informacion que he puesto entre comillas la he recogido del periódico 20 minutos del viernes 15 de junio de 2012