26.2.12

yo detrás de la cámara. Un trailer y varias historias del presente. mi primer cortometraje.


Si todas fuésemos ellas (2010) es mi primera propuesta vídeo artística que analiza desde distintas posiciones temas tan complejos como problemáticos que aluden tanto de manera implícita como explícita las experiencias de varias mujeres en una sociedad como la nuestra. A partir de varios ejes temáticos desarrollo este cortometraje de 33 minutos de duración rodado íntegramente en la cocina de mi casa como espacio reapropiado de significado. Con mi video cámara, mi trípode y un programa de edición, vamos totalmente casero por decirlo así, me puse manos a la obra para dar voz a las experiencias. El presupuesto de producción es cero. El ingenio, una vez más, escapa a lo económico. Lo he presentado a varios concursos pero en ninguno ha sido premiado, siempre me lo han devuelto. Lo cierto es que aquí os presento el trailer para abrir boca.

Este proyecto video artístico lo concebí como una micronarrativa, como un pequeño relato. Desde mi punto de vista son historias subjetivas que actúan en este trabajo como una de las muchas formas de resistencia posibles.

El video lo conforman seis mujeres que hablan por primera vez ante una cámara y lo hacen de manera fresca, desenfadada, sin complejos. Yo elegí tan sólo los ejes temáticos. Está rodado sin ningún guión preestablecido, ellas hablan con sinceridad usando su propio criterio y ofreciéndonos su opinión como si estuviésemos con ellas tomando un café tranquilamente sentadas, convirtiéndonos así en sus oyentes, y en sus cómplices.

Ellas son seis mujeres pertenecientes a una misma generación. Una generación marcada por ser una de las primeras en distanciarse enormemente de la de sus madres, en varios sentidos, uno de ellos es poder haber estudiado, todas ellas son licenciadas universitarias, trabajadoras, y de las cuales tan solo una tiene hijos. De sus madres a ellas se abren grandes caminos de luchas, reivindicaciones y derechos que no pueden ser perdidos y muchos menos ignorados. Aún queda mucho por lo que luchar, pero también hay mucho por lo que sentirse satisfechas.
Nunca dejaremos de sentirnos indiferentes ante: la violencia hacia las mujeres de cualquier condición y edad, el analfabetismo femenino, las mutilaciones y
humillaciones, el famoso techo de cristal, la pobreza, la lesbofobia y el feminicidio.
Esto es son tan solo la punta del iceberg de una compleja red de poder y relaciones jerárquicas controladas y legitimadas por el patriarcado que silencian a la mitad de la población mundial relegándonos a un segundo, tercer o último plano.
El arte puede ser entendido como un medio para la transformación de la sociedad y sobre todo como contenedor de significados que puedan recalar en las posibles búsquedas experienciales que todxs tenemos. Hacerme cargo de esto supone posibilitar a los usuarixs distintos enfoques analíticos desarrollando así nuestra capacidad crítica y de acción. Este trabajo pretende más allá de remover conciencias, articular diferentes voces de mujeres comprometidas con los derechos que como mujeres debemos ejercer en todas aquellas causas y derivaciones que nos tengan esclavizadas. En el origen de este vídeo está la acción por los cambios y en su materialización la convicción de que podemos cambiar nuestra manera de relacionarnos con los demás y, sobre todo, con nosotras mismas.

Si todas fuésemos ellas es un pequeño homenaje a todas las mujeres, a que todas y cada una de nosotras podamos ser diferentes a lo que nos marcan las normas y los estereotipos. Queremos vivir sin miedos y nunca avergonzadas, siendo siempre fieles a nosotras mismas y a nuestras maneras de sentir.
Pretendemos también ponernos en la piel de otras mujeres para vivir nuestra propia piel de una forma más empática. Vivimos tiempos de cambios y de crisis y nosotras pedimos nuevos vientos que muevan nuestros flequillos.

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