7.3.12

Algunas mentes pusilánimes

Algunas veces me pasa que justamente unos minutos antes de que el sueño me deje sin consciencia me vengan a la cabeza las mejores ideas, maravillosas historias, millones de imágenes y otras variedades tanto visuales como cognitivas que de haberlas podido apuntar rápidamente en un papel ahora mismo sería la ostia.

Pero debo conformarme con vivirlas abstractamente apenas unos minutos porque después se desvanecen en el más amarillo de los fondos marinos aquéllos en los que al día siguiente soy incapaz de recordar algo brillante o inteligentemente aceptable.

Ayer pensé todo esto mientras me dormía, ayer hilvané toda esta entrada de forma mental, hoy he sido incapaz de organizarla en mi cabeza, como todo, como siempre. Me quedan pequeñas lagunas que ahora ya no puedo contener bajo signos caligráficos, trato de pensar en qué postura estaba en la cama para ver si así recuerdo más, pero todo es en vano, no puedo, no sé… y esto tal cual, así, es el sucedáneo de algo que ayer era valioso en mi cabeza, de algo que cuándo he materializado ha perdido parte de su fuerza y  consistencia. Será porque no soy de la RAE.

Mi paranoia empezó con el escrito de Ignacio Bosque sobre  “sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”  publicado este domingo en el diario El país.

Todo está interrelacionado con todo. Nadie vive en el vacío y ningún aspecto de nuestra vida es totalmente independiente de los demás. No es entonces de extrañar que la Rae hable ahora, justo ahora. No antes ni después, ahora. Ahora que hay crisis, ahora que intentan que todxs nos volvamos más tradicionales y juiciosxs con los temas más ¿transgresores? O aquéllos que molestan e incomodan. Ante un momento inestable como el actual lo mejor parece ser es fomentar el fundamentalismo y reforzar el conservadurismo en materia lingüística y prácticas sexuales, que al parecer tal y con la que está cayendo es lo  único que importa de verdad.

Está claro que desde ciertos sectores de la derecha se anhela un retroceso de los derechos de las mujeres, no hay nada como denigrar a un colectivo, a un grupo de personas, nada mejor que el insulto, nada peor que llamarte feminazi, ¿verdad Pérez Reverte; verdad? Y vista yo misma así como feminazi me encantaría hacer una pira gigante con todas tus novelitas y artículos.

Puede que mucha gente prefiera seguir usando el masculino como genérico puede también que justamente lo haga la gente que nunca pensó lo suficiente como para ver más allá de lo que hay debajo de su sombrero. A unos les viene muy bien y a otras parece que también así que todxs estamos bien, mira que suerte. Al parecer sólo molestamos unas poquitas de nada, o eso os gustaría, tal vez.

Las fuerzas reaccionarias de la supremacía masculina resurgen como producto de la política más conservadora. Y esto sí que no es nuevo. Las violencias ejercidas contra las mentes y los cuerpos de las mujeres, la temida homosexualidad como cataclismo de la culpa de todo después de la gran culpa de Zapatero y cualquier otra transgresión(es) serán tomadas como cabeza de turco para desviar la atención de las divisiones monetarias, financieras, sociales, políticas y culturales cada vez más profundas, cada vez más arraigadas y generadas a su vez por el neoliberalismo y su economía feroz. Pero siempre es mejor darle al maquillaje, que la piel así tal cual nos devuelve a lo que somos y eso no le gusta a nadie. Nadie quiere mirar sus arrugas, esto sí que lo aprendimos todxs muy bien en la escuela.

Me da igual lo que diga la RAE y su institucionalismo patriarcal anclado en el mundo ciertamente cromañón.  Me la trae floja si ciertas mujeres prefieren vivir su felicidad bajo el manto de ser jueces, abogados, o médicos. Me parece extraordinario que ellas mismas se traten como ellos cuándo ellas sean mayoría, nada me podría dar más sueño y aburrimiento. Nada me podría importar menos que un señor en un grupo de 567 señoras que se rebota si se habla en genérico femenino.

Lo que realmente me pone de esta situación es esa lastimera, llorosa y pesadumbrosa situación de ciertos lingüistas y señores de la RAE ante la inestabilidad de su hegemonía patriarcal-paternalista. Ver como uno va perdiendo terrenito debe ser patético.

Yo tengo bastante paciencia y me gusta disfrutar de las cosas interesantes hechas desde el activismo y que se van sucediendo de forma lenta, pausada y tan tranquilamente, lxs que me conocen saben que si puedo ir andando no necesito salir a correr. Algún día no muy lejano me imagino en mi casa con las botas encima de la mesa, mascando tabaco, rascándome a dos manos la entrepierna y riéndome a mandíbula batiente. Queridos amiguitos intentar tachar esto de venganza sería algo realmente banal muy carente de sentido y de un pobre discurso autocomplaciente. No se rebajen, no lo hagan de verdad, se lo suplico. Nada más lejos de la realidad y algo tan táctil, a su vez, como la seda.


2 comentarios:

  1. ¿ y que opinas de esos hombres que quieren ser taxistos, policios, poetos, economistos, periodistos, pianistos, anestesistos, de los hienos, de los jirafos, de los tortugos, de los fisiotrapeutos, etc.. etc. etc..?

    están hartos de lenguaje matriarcal y hembrista

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  2. No conozco a ningún hombre que quiera ser taxisto, policio, poeto...y a ninguna jirafa que quiera ser jirafo.
    Tampoco conozco ningún lenguaje matriarcal y hembrista.

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