28.3.12

Gallardón I el auténtico

Gallardón me aburre. Su desmesurado paternalismo y populismo de acción le llevan a acometer reduccionismos básicos que no se ajustan con lo que se podría “esperar” de un ministro. Aunque tal y como queda escrito esperar, esperar no se puede esperar nada intelectualmente bueno. Pero este es otro tema. Eso de catalogar y ajustar su encajonado pensamiento en lo que es y en lo que no es, en la autenticidad y en la copia, es una proyección personal de carrera de fondo plana, corta e imprecisa.

Gallardón se te ve el plumero. De lejos, de cerca, a medio camino y bajo el mar. Y se te  ve no sólo por tus pobladas cejas,  que también.

Ahora resulta que según su discurso rancio de papeleta barata cursada en un complejo mundo cromañón hay dos tipos de mujeres, y yo con lo que tanto me gustan, sin saberlo.

Están las mujeres: a) auténticas y las b) que son copia o imitación o tal vez las falsas o inexactas. Dos categorías bien cerraditas al parecer, delimitadas  en eres o no eres, estás o no estás. Las mujeres auténticas son aquéllas que son madres sí o sí  (algo así como su única interesante finalidad en este mundo, pues) porque tienen su capacidad para “elegir” serlo y ese mismo hecho es el que las realiza como mujeres, así tal cual. Resumido; no eres madre, no eres mujer auténtica. O te pones a parir o tía lo tienes jodido como mujer, y ya no te digo si no te defines como mujer, serías en este caso copia de la copia para que en la jerga gallardoniana nos entendamos tú y yo.

 Las falsas son aquéllas que deciden por sí mismas ser o no ser madres,  si la decisión que toman es que no quieren serlo son menos mujeres así que en un baremo del 1 al 10 serían un 3.  Porque la autenticidad reside como hemos aprendido en parir. Luego ya que tipo de madre seas es lo de menos porque lo auténtico es parir.

Y ¿por qué todo esto ahora? ¿a qué parte(s) de la historia(s) quieren regresar?  Si hay algunxs obstinadxs en no desprenderse de ciertas cuestiones del pasado que las vivan ellxs como necesiten pero que no desprendan su populismo y paternalismo hacia otras partes de la sociedad. Algunas mujeres vivimos dentro de complejas redes intelectuales que nos hacen tener de forma autónoma pensamiento crítico, independiente, propio.  Ser ministro no es extensión propia de me paso por el forro lo que me dé la gana e impongo mi limitada forma de pensar al resto.  Dícese además que el resto casualmente linda con ese conjunto de mujeres  y comunidad lgtb+ que tanto tiene ocupado a Gallardón. Porque mira que le damos trabajo y además de continuo.

Las mujeres somos quienes nos da la gana de ser. Nos nombramos como nos sale del mismísimo, nos disfrazamos cada día de lo que haga falta, decidimos si somos madres, no lo somos, lo somos a medias,  o abortamos porque es nuestro derecho y es nuestro cuerpo.  Me importa una mierda si soy auténtica, falsa, copia original o dvd virgen.  Me dan aburrimiento vuestros consejos patriarcales, y me paso por mi forro vuestras patéticas definiciones.

Todo esto puede reducirse a dos líneas de trabajo a las que Gallardón tendrá que ir haciendo frente : a) superar que algunas como yo no necesitaríamos de  ningún hombre ni para ser madres, ni para follar, ni para decidir, ni para pediros opinión, ni para nada en realidad. b) supongo que es duro  ir viendo como poco a poco os vamos ganando terreno en muchos aspectos y por lo que veo lo asimiláis fatal. Siempre hay uno que a la primera de cambio te llama feminazi.  Siempre es mejor meter a las ovejitas en su redil para que no den problemas y así tenemos todo controlado todo el rato. El imperio de los viejos machos ibéricos se tambalea cada día un poquito más.

Así que deduzco de todo esto para ir ya concluyendo que hay que hacerse muy el auténtico para tener contenta a cierta sección de urdimbre arraigada de la sociedad; algo así tan previsible y del montón. De todxs es siempre sabido, gracias a las personas que escribieron  la historia con mayúsculas, que la mejor manera de mantener controlada a la población es atontarla en ruines definiciones y confinarla en una o dos etiquetas. La parte positiva de todo esto es que hoy por hoy las mujeres (también algunas de las auténticas) pensamos y decidimos sobre nuestros cuerpos- sexualidades, y mentes.

Gracias Gallardón, porque te debo una, gracias porque con ministros como tú me reafirmo cada día más en mis propias convicciones. Y hoy amo ese día en el que decidí ir en contra del heteropatriarcado.






1 comentario:

  1. Plas, plas, plas. Gracias, Gallardón. También de mi parte, van estos agradecimientos: http://chinaskinuncalohizo.blogspot.com.es/2012/03/deyecciones-del-ministro-y-otras.html

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