21.3.12

Todo lo que tu pudor me (des)educa

Ejercemos nuestra habilidad endémica de crítica destructiva sobre la paja en el ojo ajeno cuándo en realidad profesamos una irremediable represión carnal hacia nosotrxs mismxs a través del desnudo del Otrx.  Ver un cuerpo desnudo en el cine o en televisión sigue siendo a día de hoy, perturbable. Hay gente que todavía se incomoda ante un cuerpo en cueros. Y la indecencia va subiendo de grado según la postura que éste represente. No es lo mismo mirar, deleitarte con una visión frontal de un cuerpo desnudo que de uno sentado con las piernas abiertas. Aún es algo que hay que esconder al resto. No hacerlo visible, taparlo lo mayor posible, huirlo del espacio público. Es curioso porque “normalmente” la gente que se ofende y se siente agredida por un desnudo puede que se sublime delante del cuerpo de la Venus de Botticelli.  Por lo tanto habrá que tener en cuenta cuáles son los desnudos legitimados y cuáles no. Cuáles de los desnudos son aún así pudorosos y cuales obscenos que no es lo mismo. Claro está que un desnudo no es siempre un desnudo, y que los genitales si se infantilizan son menos genitales y si no que se lo pregunten a los personajes de algunas pinturas y esculturas clásicas.
En algunas culturas como la eslava los genitales eran sinónimo en la Antigüedad y durante la Edad Media de vida, eran la herramienta eficaz para la perpetuación de la naturaleza vinculada sobre todo a la fertilidad de la tierra y a la atracción de la lluvia.  Y los rituales, ritos son.

Los hombres de la cultura de los Balcanes mostraban sus penes en erección sin sentirse avergonzados y eyaculaban sobre la tierra sin problema. Las mujeres mostraban tranquilamente sus vaginas y dejaban correr su sangre menstrual libremente por la hierba. Hoy todo esto puede parecernos de ciencia ficción o algo sacado de una peli porno barata. ¿Quién en su sano juicio muestra una erección en el campo sin ser tachado de pervertido? ¿Quiénes de nosotras decide ir a pasear sin recipiente para contener la menstruación? Nos hemos convertido en esclavxs de nuestros cuerpos constriñendo totalmente sus impulsos y fisiologías naturales. Escondemos de la misma forma que luego alardeamos. En el reino de la paradoja y las contradicciones en bucle.

La obra de la artista Marina Abramovic, Balkan Erotic Epic (2005) forma parte de los estudios sobre la cultura balcánica y sobre el uso que la misma hace del erotismo. Abramovic consultó manuscritos antiguos y medievales y en colaboración con una productora serbia registró en vídeos varias performances de estos rituales ancestrales. Hace unos años tuve el gran gusto de visionarlos en el MUSAC y aún recuerdo perfectamente los comentarios pudorosos de algunxs, las insolencias de otrxs y la indignación de muchxs frente a los vídeos que elaboró Marina Abramovic. Esta obra la podéis encontrar en internet el vídeo dura unos 13 minutos y es sumamente recomendable.



Hace tiempo que me gusta estudiar los comportamientos humanos y escuchar los comentarios de la gente que observo viendo exposiciones generalmente de arte.  Lo hago por pura curiosidad. También para conocerme a mí misma a través del disgusto de lxs otrxs.

Pocas veces en otro tipo de muestras con imágenes bélicas, martirios religiosos, y otras violencias variadas dan a la gente para tanta represión, repulsión e indignación. La gente suele ver obras bélicas como quién ve una heladería, nadie se indigna, nadie comenta en alto, nadie les tapa los ojos a sus hijxs.  Curiosamente sólo cuándo hay desnudos, o incluso cuándo tan sólo se enseña una teta en alguna obra alguien decide colocar el cartel de “esta obra puede herir su sensibilidad”. Pero si hay muertes, disparos, sangre, heridos, la sensibilidad se queda en casa.

Lxs que curiosamente se sienten más ofendidxs quizá luego son aquéllxs  que perfectamente en su casa podrían ver telebasura sin que se les mueva una sola pestaña.

¿Qué es lo que nos da miedo, entonces, de un cuerpo desnudo?

P.D Algunxs padres prefieren que sus hijxs jueguen a emular la guerra con una pistola o ametralladora o con video juegos violentos antes que en alguna exposición vean un desnudo.

Desde luego que el cuerpo sin ropa siempre fue un arma arrojadiza.

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