6.6.12

Nómadas Interconexiones


Imagen del vídeo "Ping Pong" (2009) del artista Adel Abidin.



¿Cuántas veces nos hemos sentido en medio de todo y en medio de nada? ¿Qué se visibiliza y qué se oculta cuándo dos bandos, dos personas, dos núcleos, dos binomios, o dos mundos se juegan tu futuro, tus ganas, tu dinero, tu dignidad, tu ilusión o tu esperanza? ¿Cómo sigues con tu vida cuándo sientes que te golpean desde fuera, cuándo en la dinámica de un juego de mesa que además ha empezado mucho antes de que tú fueras consciente, y ahora sólo puedes lamentar tu inercia, están manejando tu cuerpo y tu mente? ¿Cómo escapar de la dicotomía sin salir herida? No puedes. No es posible.

¿Cómo digiere una cultura árabe, como la iraquí, de donde proviene Adel Abidin está obra? ¿Cómo afecta a su tabú con el cuerpo desnudo, con el sometimiento, con la política sexual? ¿Cómo la digiere una cultura occidental, como la finlandesa, donde Abidin reside? ¿Cómo afecta a su tabú con el cuerpo desnudo, con el sometimiento, con la política sexual?

En este video (en el link aparece tan sólo un clip) “Ping Pong” (2009) aparecen dos hombres jugando a este deporte en una mesa y una mujer desnuda tumbada en el tablero hace de valla. Una mujer que me recuerda a esas venus púdicas occidentales, pasivas que intentan tapar su genitalidad y que paradójicamente están a merced de los deseos varoniles. Una mujer que lleva las marcas a modo de heridas en su piel de las huellas que la pelota ha dejado en ella. Una mujer que recibe la pelota a modo de latigazo cuando uno de los dos jugadores no consigue dominar el juego.

Cuándo lo visioné por primera confieso que me quedé pegada a la pantalla sin poder articular palabra, me quedé quieta y con la respiración casi contenida.  Creo que fue el propio aterramiento quien me resituó en una micronarrativa desprendida del discurso hegemónico sobre el cuerpo de las mujeres y su disposición histórica, social y contextual. Es decir un cuerpo ofrecido al sometimiento, al dolor, a la sumisión, y a las distintas praxis donde el poder se ejerce y se reparte de manera desigual entre quienes lo generan y disfrutan y lxs que reciben sus consecuencias. En este caso el cuerpo de una mujer se ha convertido en un campo de batalla, en un paisaje que ya ni a ella misma le pertenece.

Adel Abidin cambió radicalmente sus lienzos y pinturas por el soporte vídeo cuándo llega a Finlandia, país que además le ha denegado varias veces el derecho a la ciudadanía finesa.

 Lo que realmente me interesa de su discurso es ese desplazamiento cultural que subyace en su obra a modo de reflexión sobre quienes somos y de donde venimos y cómo choca nuestra forma de ser y entender la vida cuándo se conocen otras realidades. De ese choque, de ese (des)entendimiento surgen varias rupturas convertidas en discursos plurales no hegemónicos. Esta obra metafóricamente me entumece pero me hace pensar, me obliga a hacerlo, es decir me cohíbe pero a la vez  logra sacar de mí una posible relación. Una relación que fusione el hecho artístico y mi cuerpo en un cuestionamiento que me conduce de manera directa a construir un conocimiento que me sea de utilidad.

 Hay un abismo cultural entre Irak y Finlandia y viceversa, he aquí unas palabras del artista recogidas en un catálogo que se hizo con motivo de su exposición “Memory and Assumption” en el 2010 en el centro DA2 de Salamanca.


“He llevado a Irak en mi interior todo

el tiempo desde que me marché hace casi

nueve años (…) pero cuando te vas de tu

hogar, el lugar que alberga tus recuerdos, no

serás capaz de pertenecer a ningún otro sitio

jamás. Pertenezco al tiempo, viajo dentro

del tiempo y eso hace que esté muy unido

a todo lo que veo o incluso recuerdo, porque

todo tiene un valor completamente diferente.

(…) Si estoy utilizando un recuerdo,

veo ese recuerdo como un símbolo que podría

estar en Irak o en cualquier otro lugar

del planeta (…)”.  Entrevista con el artista realizada por Brahim Alaoui en el catálogo editado con motivo de su exposición en

el Kiasma de Helsinki entre febrero y abril de 2010.

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