4.6.12

Salir a la calle vestida con neopreno o aprender a insultar


Leyendo a Despentes y a Ziga he podido comprobar cómo ciertas cotidianidades, tales como caminar por la calle, y pasar por el bar del barrio por el que pasas todos los días varias veces, y sentirte observada de arriba abajo y que te suelten tranquilamente barbaridades que algunos llaman piropos, forma parte de los actos usuales que hemos naturalizado y asumido como normales.  En estos casos los hombres pocas veces actúan solos. Siempre en pandilla, en camaradería. Ven pasar a una tía y la boca se les hace sexo, tetas, palabras malsonantes que riman con casi todo, culos y posiciones sexuales variopintas que ni siquiera ellos vislumbran o conocen, aparte de que a algunos se les salen tanto los ojos con un par de tetas que me parecen que llevan su papel tan bien ensayado que les daría un cum laude. A ellos estas situaciones les parecen tan graciosas que se mean de la risa y se dan palmaditas de aceptación como de demostración de una virilidad sin límites. Mientras que a mí me dan arcadas y me produce sarpullido. Cuándo presiento una escena de este tipo y avisto algún corrillo de hombres a la puerta de un bar fumando mientras ven la vida pasar ante sus ojos y ante su polla, me voy a la acera de enfrente.  Otras veces pienso que un grupo de tipos no me van a mermar y paso ante sus ojos, mientras caen sobre mí todo tipo de lindezas, que insisto otrxs llaman piropos (con la carga machista y paternalista que rebosa la propia palabra y el acto en sí).  También se que si  me quejo de los piropos siempre hay alguien que me llama estrecha. Ya alguien dijo que ancha es Castilla y estrechas las castellanas. O esa frase que tanto escucho cuándo alguien se queja de que a otra le disgusten los piropos  sueltan un  “hija, a nadie le amarga un dulce”. Pero hay que discernir y saber qué tipo de dulce es. Criterio, señoras por favor.
Me resulta muy curioso que ellos tengan que justificar su virilidad y hombría todo el rato. Si no es una construcción social y cultural como muchxs mantienen, entonces ¿Por qué has de estar todo el rato haciéndolo visible?

Lo cierto es que vivo siempre bajo sospecha, siempre con suspicacias. Si salgo de noche y no voy acompañada trato de no pasar por calles vacías, o camino por mitad de la carretera, o voy a velocidad relámpago. 
Recuerdo como ejemplo la vez que sostuve la mirada a un tipo que pasaba por la calle y él me siguió hasta que me dio su número de teléfono. O el día que otro desconocido me dio su dirección en una tarjeta para pasarme por su casa porque me decía que yo le había sonreído.  Encima tengo que aguantar que sea yo quién les ha provocado. Pobres animalitos.

Por la noche siempre hay algún grupo de chicos o de hombres maduritos reunidos en alguna esquina, bar, o apoyados en un coche que al pasar a su lado tienen que decirte algo, lo que sea, pero algo para llamar tu atención, para hacerte sentir mal, para sonrojarte, para agredirte verbalmente, para meterse con mis tetas, para llamarme seca, para lo que sea, ellos se tienen que hacer notar de una o de otra manera, tienen que hacerte saber que están ahí por si acaso tú no les has visto, o les has ignorado totalmente.

Casi nunca suelo contestarles, lo dejo estar, lo dejo pasar, me mueve la indiferencia en ese momento pero luego siempre pienso  por qué narices se sienten con ese derecho a ocupar tu espacio y además sacudirte con su verborrea barata de gasolinera. Sé que mi silencio sigue legitimando su posición pero es terrible que todos los días tengas que hacer frente a lo mismo, a modo de bucle. Lógicamente esto no suele pasar si vas acompañada de un chico, de tu chico si eres hetero, de un grupo de personas, o de tu padre.

Otro día, un tipo se nos acerco en un bar a mi chica y a mí que estábamos tan tranquilamente charlando tomando un café, él se sentó en una silla a nuestro lado sin pedirnos permiso. Estaba borracho o se lo hacía. Lo cierto es que nos dijo todo lo que se le pasó por la cabeza sin filtro ninguno y se quedó tan tranquilo. Nosotras no pudimos ignorarlo fácilmente porque estaba allí interrumpiéndonos todo el tiempo, él no podía asumir que sobraba entre nosotras dos, así que recurrió al insulto fácil sobre las lesbianas.

Y por supuesto que paseando de la mano con mi chica nos han dedicado y espetado, algunos con saña, un sinfín de insultos, frases hechas y estereotipos todos ellos peyorativos que aludían al hecho de qué estábamos visibilizando nuestra sexualidad. Esto nos ha ocurrido en todas y cada una de las ciudades y pueblos que hemos visitado sin excepción desde Barcelona a Madrid. Cosa que se obvia totalmente si ambas paseamos la una al lado de la otra sin darnos la mano o no nos besamos en público.

Ellos siempre tienen que hacerse notar sea como sea, ahora bien, si eres tú la que te haces notar eres una loca, estás borracha, o eres una camionera.

Sólo hace falta escuchar como recalcan a través de los medios de comunicación y de la sociedad en general cómo somos nosotras quienes debemos de vestir de forma comedida y no provocar, y tratar de pasar desapercibidas. Ser sumisas, vaya. Qué sorprendente es no escuchar nunca los mensajes a la inversa, es decir, cómo aconsejar a los que agreden, cómo prevenirlos de no hacerlo y que aprendan a controlarse, cómo enseñarles a usar sólo su espacio y a no verbalizar todo los que se les pasa por la cabeza.

Ellos, al parecer están legitimados a hacer de todo, a nosotras en cambio nos enseñan a estar siempre en alerta y preparadas para todo, sobre todo para sufrir, aguantar, callar, ser sumisas y  naturalizar lo no natural, evidentemente.  ¡Ah y para no corrernos a voz en grito!.

No me olvido tampoco de aquéllos que piensan que ser educado es abrirle la puerta a una mujer o esos que creen que a una mujer siempre hay que decirle lo guapa que está, aunque esto último ellos mismos sepan que no es cierto.

2 comentarios:

  1. Supongo que ya cnoces el proyecto (porque tienes rolleao su blog en el tuyo), pero por si aún no lo has consultado, a este respecto y al hilo de tu entrada, mira qué pedazo de proyecto --> http://www.pikaramagazine.com/?p=6294

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  2. Si, muy interesante el blog de Alicia Murillo y su propuesta, la leo a menudo. gracias chinaski ;)

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