11.7.12

La escafandra y el efecto boomerang


No tuve conciencia de ser niña hasta que no pude hacer las cosas que mi hermano mayor realizaba. Y la negación a esto no era porque yo era más pequeña que él, que puede que también, sino porque yo era una niña y las niñas no hacía esas cosas sino otras, justo las que yo no quería hacer.

Las niñas son más tranquilas que los niños y juegan a juegos más sencillos.

El día que aprendí según  tus parámetros a usar la mano derecha para ciertas actividades porque con la izquierda te daba impresión, ese día y no otro, empecé a ser frágil.

Las niñas nunca se sientan con las piernas abiertas.

El año en que mis amigas de clase solo me hablaban de sus ligues con los niños del colegio de enfrente mientras que yo nunca me había fijado en ninguno de ellos y sí en una niña que iba dos cursos por encima del mío, ese año viví en pleno vértigo la sensación de la confusión y aprendí a elaborarme secretos.

Las niñas llevan pelo largo  y lazos en el pelo en forma de coletas

Aquélla tarde en la que yo no te podía escuchar más veces repetirme los enunciados de los problemas de matemáticas y esos días de después en los que no acertaba a escribir de forma correcta las palabras, esas semanas me volví insegura de mí misma.

Las niñas no hablan de esas cosas ni dicen palabrotas

Aunque tú te empeñases en ponerme la tirita antes de caerme, con el paso de los años, aparte de complejos perdidos y otros que he añadido, he aprendido a ponérmela sólo a veces y solo cuándo me duele mucho.

Las niñas deben ayudar a su mamá en todas las tareas domésticas

Si no me preguntas lo que preguntas al resto no esperes a que yo te lo cuente, también he aprendido a controlar excesos.  

Las niñas no llegan tarde a casa, cuándo te eches novio entonces si él te acompaña a casa puedes quedarte un ratito más.

Antes simplemente tenía la manía de ignorarme todo el rato pensando en ti.

Ahora has dejado de ser una niña y tendrás que tener cuidado con los chicos. Te has hecho mujer muy pronto. Te dolerá un poco pero tienes que acostumbrarte.

Todas las mañanas tengo que plancharme el traje de neopreno para que no se note muy usado y hay días que prefiero llevar la escafandra si quiero bucear entre humanos que se consideran a sí mismos como normales.

Las chicas de tu edad llevan bolso y vestido. Van muy arregladitas, ¿has visto cómo vas tú?

A veces quiero gritar y otras que el grifo de la ducha limpie constantemente mi cara con tanta fuerza que no sea capaz de abrir los ojos.

Vas a empezar a tener que depilarte, así no podrás ir a la piscina.

Me he acostumbrado tanto a escuchar la palabra normal y raro dentro de la misma frase que necesito un nuevo vocablo para seguir aparentando tener un día tranquilo. Hoy sin ir más lejos la he escuchado de nuevo.

Vas a tener que ser más modosa, las niñas no tienen esas necesidades como los niños

Algunas tardes tiendo a revisar todos los agujeros que hay en casa y veo que por ninguno puedo escapar. Es entonces cuando entro en ese bucle y me miro en el espejo. Tan sólo puedo hacerlo unos segundo luego me rayo y suelo abrir un libro de los que tengo empezados.

No puedo entender cómo a una niña como tú no le gustan las cosas de niña, si son tan lindas.

Desde hace unos años pienso en mi proceso de feminización. Algún día reuniré las fuerzas necesarias para hablar de ello sin que tenga que usar varias tiritas.

A las chicas les gustan los chicos, eso es así, hija. Mira que dices tonterías.

2 comentarios:

  1. ..Ese proceso. Y este otro proceso inverso. Igual de valiente, pero esta vez liberador.

    A todo esto: muy fan del Estilo Indirecto Libre de esta entrada que te has currado...

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