12.7.12

Muy molesta

Estoy muy molesta. Molesta. Muy molesta.


Muy a menudo suelo escuchar a algunas mujeres que conozco y a otras que no tanto que el feminismo está trasnochado y pasado de rosca. Además muchas de ellas arremeten contra las feministas y con toda construcción de vocablo que contenga la palabra fémina y derechos de por medio.  Algunas se atreven a decir que esas son cuestiones de viejas y que a día de hoy ya no es necesario plantarle cara a todas las cosas que nos suceden en el día a día. Porque al parecer según ellas está todo conseguido. Son siempre esas mismas mujeres que se sienten adalid de la contemporaneidad misma y no se dan cuenta que no son ni de lejos conscientes que todo lo que para ellas es básico y natural, algo así como derechos en mi vocabulario, para otras fue un logro y una lucha constante y encarnecida.
Pero son incapaces de verlo. Más bien no quieren verlo.
Algunas piensan que es el devenir de los tiempos el que marca que ciertos derechos sean conseguidos. Como ya somos modernas y estamos en el 2012 pues ya creemos que las cosas se consiguieron solas y que las feministas estuvieron bien en su día pero que ya ahora si eso aburren tela. Otras no se qué piensan en sus cabecitas que es una feminista y algunas osan de no haber conocido a ninguna. Como si acaso las feministas fuésemos un grupo social aparte y viviésemos en los árboles y comiésemos bayas de colores, nos peinásemos igual, nos duchásemos una vez a la semana y nos detectasen el resto de la humanidad por usar largas y anchas camisetas moradas. Es como si por ser feministas fuésemos todas iguales. No te jode. O que existe el feminismo sólo en singular sin la pluralidad que le caracteriza. Justo quiénes más se quejan de las feministas y piensan que hoy está todo conseguido y que no hace falta ningún tipo de lucha son luego casualmente y cansinamente las más tipificadas en ciertos roles y estereotipos. Esas que se han creído y asumido a pies juntillas (me encanta esta expresión) todo el cuento heteropatriarcal. Algunas no saben que la historia está llena de involuciones y de discriminaciones y que estar en el año 2012 no es sinónimo de avance (jajajajaaa me parto el pecho de risa) y menos en el terreno de los derechos de las mujeres. Y eso que estoy hablando de mujeres en general (que siempre os váis no sé por qué misteriosa razón a las blancas y heterosexuales), como grupo amplio, que si nos ponemos a desglosar y a llamar a cada una de nosotras por su nombre algunas de estas modernas antifeministas se cambian de planeta directamente y mira tú que esto último no vendría nada mal.

Siempre me ha molestado que unas se hagan las nuevas y las escandalizadas cuándo se habla de feminismos y de mujeres feministas pero que a la vez de manera paradójica se apropien de todos y cada uno de los avances feministas sin pestañear. Lo toman porque les pertenece, en eso estoy de acuerdo, pero me decepciona que no den nada a cambio, que no participen activamente de nada y además se jacten de las que reciben/recibimos tortas por luchar por ciertas causas que merecen la pena.

Siempre me ha jodido que mientras unas se pegan y se dan de bofetadas por querer avanzar y luchar por conseguir derechos y dignidades, otras no lo hagan y no solo eso sino que luego tomen los avances como cariz del tiempo y el devenir de los días. Como si no hubiera sujetos sino solo acciones que se originan y luego generan solas en los tiempos modernos. Así sin más.

Mujeres que tal vez piensen que el divorcio lo consiguieron en una tarde un grupo de amigxs que estaban de pesca, que poder tomar la píldora anticonceptiva se hizo otro día después de ver un partido de fútbol de la roja, abortar fue una hazaña que se consiguió una tarde de verano por un grupo de bañistas en Ibiza, que las mujeres pudieran ir a la universidad fue cuestión de alguien que gano una partida al mus y estaba de humor, que el voto femenino se consiguió la mañana anterior a una noche de blanco satén y poder viajar solas y salir a la calle sin compañía masculina o abrir una cuenta bancaria sin el consentimiento de tu marido se despejó y aprobó desde una terraza en un ático de Zaragoza y así hasta una gran lista interminable.

Siempre me ha molestado que nosotras mismas en nuestro más amplio abanico de posibilidades no tengamos conciencia de clase, de lucha, de empoderamiento, y dejemos siempre en manos de otros las decisiones, el placer, las responsabilidades laborales y miles de cuestiones más.

Molesta. Muy molesta. Y lo seguiré estando.

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