24.1.12

Vecinxs que piensan que eres el apocalipsis

No fumo.


Ayer por la mañana una vecina (de unos casi ciento cincuenta años) me increpó acusándome de echar en su ventana colillas y  de vaciar el cenicero ensuciando el patio. En cuanto le dije que me confundía con otra vecina, pues yo no fumo y mi casa no da al patio ni siquiera mi casa está encima de la suya sino en otra letra, al otro lado de la escalera, ella me dijo que entonces-como si el don de la adivinación fuese su mejor baza- la que fumaba sería mi compañera, amiga o lo que sea. (que tampoco fuma)


Hay gente mayor, bastante mayor, que piensa que lxs que llegamos a un edificio dónde ellxs han permanecido décadas, algunxs yo diría que milenios, se piensan que vamos a realizar un cataclismo de orden mundial en la escalera.


Hay gente mayor, que no sabe que antes de acusar a alguien hay que tener pruebas e incluso y, siendo ya grandes alumnxs aventajadxs, subir directamente al piso de arriba, no vale con tenerle a una ojeriza acumulada con el paso de los meses para aprovechar el momento en el que una va con las bolsas de la compra toda apurada y deseando llegar a casa para que a la viejita le entren ganas de ir contra “esas vecinas que no son amigas, ni hermanas, ni primas, ni cuñadas, ni consuegras pero que curiosamente viven juntas sin varón merodeando” y vomite lo primero que le venga en ganas con excusa de colillas y ceniceros. Mire bien señora que para historias una mejor va al cine.


A mí también me molesta que ella vaya en zapatillas de estar en casa a la calle, con una falda de cuándo Franco era corneta, parezca que masca chicle todo el rato y además lleva el pelo sucio tan grasiento que ya no es pelo sino una plasta innombrable y no se lo suelto a la primera de cambio. Y mira que me entran ganas de ponerle un champú en su felpudo.


 Insisto- le dije-no fumo, y le invito a mi casa a que busque ceniceros, cigarros o cualquier prueba de humo para que usted se quede satisfecha, así de paso también ve que mi casa es toda exterior y no da a ningún patio.


No me grite-me dijo ella- si me he confundido, pues me he confundido, pero no me hable en voz alta.


 ¡Cuánta paciencia! Ahora la que grito soy yo, que llegaba apaciblemente con mi bolsa del súper, cargada con las naranjas y los varios litros de leche.


 A buen recaudo ella sabía perfectamente que mi amiga, compañera, o lo que sea, no es ni mi amiga, ni mi compañera sabe bien que es “lo que sea” o lo que ella imagina que es mejor disfrazar de otra cosa. Sí, señora ella es mi mujer, con todas las letras y todos los significados que su mente estrecha y retorcida llegue a pertrechar.


 No fumo señora, y aunque lo hiciese no merezco el teatrillo barato de viejita rebotada por la edad, los prejuicios y el resentimiento.


Por cierto, ¿el señor que iba con usted y que se murió de vergüenza cuándo me empezó a increpar en el descansillo estando yo con mis bolsas de la compra, era su amigo, su compañero o lo que sea?


21.1.12

¡Entra dentro, coño!

Cada mes intentaré escribir sobre la obra de algunas artistas que para mí son la base de mis cimientos intelectuales. El hilo conductor será reflejar a modo de pequeñas incursiones reflexivas y críticas como éstas han cambiado mi forma de relacionarme con el hecho artístico y más concretamente con las producciones creadas por mujeres sean éstas o no feministas.

Para esta primera ocasión voy a empezar con la obra de una artista francesa, Niki de Saint-phalle que en la década de los años 60 del siglo XX se resituó en contra la estética del arte pop distanciándose con ello de la imagen tópica que desde los medios de masas se generaba de manera generalizada sobre el cuerpo de las mujeres.

Si hay una obra que siempre hubiese querido experimentar, patear, caminar, saltar, tocar, oler, pensarla, hablarle, susurrarle, dormir en su interior y mojarme entre sus flujos, esa es Hon. Ella.



Resulta ya tan lejano... corría el año 1966 cuando Niki de Saint-phalle presentó Hon en el Moderna Museet de Estocolmo: una figura de vivos colorines con cuerpo de mujer, de escala monumental y tumbada en el suelo con las piernas abiertas ávida de usuarixs que la atravesasen de arriba abajo con su experimental interés. A través de unas escaleras lxs visitantes más desinhibidxs entraban en su interior, a través de su coño abierto,  forzando a volver de alguna forma al lugar de dónde salimos por necesidad.  Es algo así como “ven y conóceme, implórame, paséame, ven y verás como ante ti se desdibujan las terroríficas vaginas dentatas, los lugares cerrados y misteriosos, las cortinas que huelen a cerrado”

Hon se abrió para todxs. Hon cambió el paradigma permitiendo dejar de ocultar lo que por costumbre no se debe enseñar. Hon permitió dar otras posibles alternativas sobre la producción de imágenes sobre el cuerpo de las mujeres. Hon también fue un lugar para que otras mujeres no se sintiesen incómodas consigo mismas por desconocimiento o por “pecado” sobre su propia anatomía y consecuentemente sobre sus propios deseos y placeres. Hon no era una escultura que cosificaba el cuerpo de las mujeres, Hon no patologizaba las sexualidades femeninas.

Tiene gracia pensar que este tipo de obras sirvió como base para la deconstrucción de esa imagen tierna, sensible, delicada, blandengue, grácil y sutil que se esperaba de las mujeres  de a pie y más concretamente de las mujeres artistas en un marco contextual de los años 60 y 70 que comenzaba por aquellos entonces a cuestionar las relaciones y los modos de vida. En esta época, sobre todo en Norteamérica y más tarde en Europa se abrió un período de expansión económica que ayudó a propulsar como nunca hasta entonces un estallido creativo sin paragón en luchas a favor de la libertad y la igualdad. El punto de partida, como casi siempre, tiene origen político, la ausencia evidente de las mujeres en los ámbitos culturales y corrillos artísticos. Y cómo encajar su práctica en su propio olvido, desazón e inquietudes, alborotando y removiendo a modo de “forma sin retorno” el patriarcado.

20.1.12

¡Querido color carne!.

Esta mañana un niño me ha dicho que él sin el color carne no podía colorear al señor que estaba dibujando. - ¿Color carne? Le he dicho yo, ¿me estás pidiendo el color carne? Y ¿qué tipo de señor estás pintando?.  A lo que él me ha contestado “pues a un señor normal”. [otro día hablaré de “lo normal”]
Cuando yo era pequeña también hablábamos del color carne, ése que venía en las cajas grandes de las pinturas plastidecor y que al parecer era muy preciado, pues era el color que usábamos para pintar la piel a la gente que dibujábamos. Bien, yo entré al colegio con cuatro años (cumplidos en junio) en septiembre del año 81 del siglo pasado (que grandilocuente que suena esto). Desde entonces hasta hoy mira que ha llovido. Mira que yo pensaba que las cosas o que ciertas cuestiones iban a ir cambiando según el devenir de los tiempos. Que iban a estar más acordes con una multiculturalidad que casi cogida con pinzas en algunos centros escolares, al menos de la ciudad donde yo resido, es sinónimo de “malestar” o de “problemas a la hora de enseñar”.
Y ahora, a día de hoy noto, veo, observo y hasta casi palpo que hay ciertas cosas que permanecen impertérritas. Supongo que esto es característico de mí entorno, una ciudad mediana, que es proclive a que este tipo de casos continúen siendo de esta forma tan conservadora.
El color carne, esa pintura de color tirando a rosita descolorido, asalmonado, un color casi indescriptible, un color que nadie tiene de piel, un color que sigue sirviéndonos para resituarnos pensando en alguien occidental y blanco. Pese a que la escala de colores que tiene nuestra piel es enormemente distinta de unxs a otrxs. El color carne parece así unificarnos a todxs, aunque no a todxs, si no a unxs pocos.

Cuándo le he dicho al niño que pensase de qué color es su piel, que mirase su mano y que luego pensase en ese color carne de la pintura, o que pensase qué color usarían para pintar su piel un oriental, una persona de raza negra o un mulato, o alguien que con el sol cambie de color de blanco a rosa o de rosa a violeta o de blanco a negro o ha requemado, el niño se ha quedado colgado como con cara de susto.

¿Acaso nos pintamos con el color blanco cuándo decimos que nuestra piel es blanca? Somos de raza blanca pero usamos el color carne para pintarnos, ¡¡toma ya!!
El color carne parece que se sigue usando en ciertos contextos como color universal de carne humana, propagándose aún en algunos colegios, en ciertas familias, que siguen perpetuando el imperialismo, el colonialismo, la superioridad de la raza europea blanca, limpia y hasta reluciente. Incluso alguna vez he observado que niños de color tienen complejamente interiorizado que el color carne es esa pintura que define el color de piel de todxs.

Qué endémico es todo esto.

19.1.12

Hoy hay luna llena y un hombre camina por ella: ya lo cantaba Fangoria

Hay ciertos hombres en mi entorno que a cocinar lo llaman hacer huevos con patatas fritas y pizzas. No sé que extraña conexión hay entre ambas comidas pero al parecer cuándo dicen saber o mejor dicho dicen que ayudan a cocinar sólo saben hacer eso. Ah y espaguetis con tomate, por supuesto. Los hay peores que no saben ni dónde están los ingredientes en un frigorífico o aquéllos que piensan que los yogures nacen y se fermentan en la nevera sin necesidad de ir al supermercado a comprarlos. Y por supuesto que hay estupendos cocineros.

Hay ciertos hombres que dicen ayudar en casa a sus mujeres, esposas o amantes o hijas o lo que sea, hombres que se piensan que con ayudar les vale, es decir, el tema doméstico no es cosa suya, por eso dicen que ayudan, no participan de ello, ayudan. El típico "te ayudo a fregar..." o "te ayudo a hacer la cama"

Hay ciertos hombres que regalan por cumpleaños, navidad u otras citas importantes cosas del tipo: planchas, neveras, juego de sartenes, batidoras o tal vez un kit de tijeras para cortar el pollo. ¿alguna  regaló a un hombre una tabla de planchar como regalo de aniversario?

Hay ciertos hombres que siguen pensando a día de hoy que las mujeres planchamos mejor, yo esto me lo miro y me lo miro porque la plancha no es lo mío, igual soy defectuosa, me lo voy a seguir mirando

Hay algunos hombres jubilados (y otros que aún no lo están) que en casa no suelen nunca limpiar, ni pasar el polvo, ni organizar los libros del salón, o sacar brillo al espejo del baño, ahora bien, el coche lo tienen como una patena. Algunas veces cuándo paseo por la calle y veo a un señor sacando brillo al coche me lo imagino también en su casa limpiado con tanto esmero la vitrocerámica y es entonces cuando siento que flipo y echo de mi boca bocanadas de humo azul mientras diviso dragones voladores.

Hay hombres que siguen pensando que la meta de toda mujer (todas por igual) es casarse con ellos, tener hijos y tener joyas, ahora no sé cómo sería el orden pero esa es la idea.

Y por supuesto que hay hombres que siguen pensando que las mujeres (así en general) nos corremos después que ellos porque necesitamos más tiempo.

Hay hombres que me dan ganas de bostezar todo el rato.

16.1.12

Grande Cahun

Hasta el 5 de febrero es posible ver en el Palacio de la Virreina de Barcelona la exposición monográfica dedicada a la artista francesa Claude Cahun.
Barcelona bien siempre merece la pena visitarla con cientos de excusas pero esta para mí ha sido perfecta aunque me quedo con pena de no poder ir a las actividades que desde la propia muestra se han generado. Una vez más, Juan Vicente Aliaga, no me ha decepcionado.





Mas allá de lo estético de su propuesta, esta artista me parece de las mejores de la vanguardia de principios del siglo XX, de las más desafiantes, de las que convirtieron su vida en una performance eterna. Me fascina como su pensamiento se inscribe en los discursos contemporáneos de la teoría queer que aún tienen vigencia en nuestros días. Cahun recalca en sus autorretratos que la sexualidad es el resultado de una construcción social, no biológica, rechazando todas las categorías construidas desde la visión hegemónica, como la homosexualidad, la transexualidad, la heterosexualidad, la bisexualidad, por constreñir y manipular la culturalidad que tienen como transfondo estas categorizaciones. Me fascina pensar que la artista experimentó todo esto en los años 20 del siglo pasado. Me aturde pensar en el propio hecho de los conflictos de esta artistas que abrieron paso a que no fuera de alguna forma aceptada para pasar más tarde, durante décadas, a ser borrada del mapa hasta 1995 cuándo Suzanne Pagé organiza su primera restrospectiva en París.

Cuántas veces al día me da por pensar en la involución de ciertos períodos históricos.

obscenidades en nombre de la democracia

La presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi se ha atrevido, SE HA ATREVIDO a decir que Fraga apoyó a las mujeres para incorporarse al trabajo en política. Estaba viendo este mediodía las noticias de televisión española cuándo esta política, por llamarla de alguna manera, dijo esa letal frase a uno de los micrófonos de un periodista.

Está claro que no hay más ciegx que el que no quiere ver.
Está claro que hay a quién le interesa que las mentiras se reproduzcan como conejos, y se naturalicen y que la historia más tarde las legitime como parte del pasado y así su peso te invite a no cuestionarlo.
Está claro que de mentiras y falsedades se montó la historia con mayúscula, ésa que conocemos, ésa que nos contaron y que estudiamos en los libros ésa que contiene algunxs personajes que son pura hipocresía narrada y magnificada por aquellxs que contaron y manipularon las posibles verdades.


Mediocridad es la palabra para definir este cuadro.


Que esta señora se vaya de rositas, sin impunidad por sus palabras públicas, pateando con guantes de boxeo a las que nos consideramos feministas mostrándonos a Fraga como feminista es de un dolor sangrante extremo.


Fraga seguirá siendo ese político fascista, asesino de inocentes, misógino, homófobo que siempre fue.
Que hoy los medios de comunicación y ciertxs políticxs derechistas conservadorxs digan lo contrario obviando y naturalizado sus crímenes contra la humanidad me parece de una desinformación y un fingimiento no razonable, ni ético, ni moral.
Al parecer qué pronto se les olvida cierta parte de la historia, y a algunxs les falta tiempo para crear héroes, para agitar leyendas tan falsas que hieren. Con qué facilidad quien tiene poder apunta, dispara y crea obscenidad.

Esto señorxs es pornografía, y además, de la más cutre que conozco.

10.1.12

Premios patriarca-goya 2012

Una vez más los medios de comunicación contribuyen de manera perversa a perpetuar que la creatividad,  el buen hacer,  el espacio público y el “don” o “genio” talentoso es cosa de hombres. O sólo yo me doy cuenta que cada año que presentan la lista de posibles candidatos a los premios Goya y digo candidatos con Os tengan sólo protagonismo central los galardonados al premio mejor actor. En esta ocasión, para este año,  hablan de Coronado y de Banderas como si fueran seres extraterrestres o extraordinariamente buenos en su interpretación. Probablemente lo sean, no lo sé, no me he fijado en ellos.

 No menos interesante es que en las películas que optan a la mejor del año ninguna, repito, ninguna esté dirigida por ninguna señora, dama o similares. Esta mañana en la cadena ser en las noticias de las 8 decían que a partir de las 11 de la mañana se sabría quiénes optarían a un Goya. Pero y aquí está la cuestión solo hablaban de lo bien que lo hace Coronado o de lo bueno que es Banderas o de la grandeza de Almodóvar. Ni una noticia de ninguna actriz, de ninguna directora. Esto lo vengo observando y escuchando desde hace años, siempre sabemos  de ellos, ellos siempre son brillantes y ellas las que siempre aparecen por detrás siempre están en un discreto segundo plano. En el telediario del mediodía volvieron a hablar primeramente de ellos y, luego tal vez de algunas de las buenas actrices que hay por estos lares, así para ser políticamente correctos, porque ya sabemos que en estos temas ellos también son siempre mejores, por eso siempre hay que recalcarlo bien para que no se nos olvide fácilmente.

Por supuesto que cómo el cine iba a obviar el patriarcado.

Y yo que soy mujer de pasiones fuertes y paradójicamente poco absolutista confieso mi eterna devoción por la arriesgada Elena Anaya hasta tal punto de encontrarla como la mejor, de ahí mi absolutismo, actriz- en la actualidad- de este país. Y si no es por ella porque iban a estar entre mis películas favoritas, Habitación en Roma, Hierro y La piel que habito.

3.1.12

Destitución YA

3000 euros son la irrisoria sanción que tendrá que pagar el único juez del Registro Civil de Murcia, Antonio Martín Ferradal por lanzar insultos y odios de manera gratuita.

Hasta donde yo sé un juez tiene que ser imparcial y repartir justicia. Aparte supongo que racional y con capacidad demostrable para  desempeñar su oficio.

Bien, este señor Martin Ferradal es una joya digna de un estudio para una tesis sobre comportamientos humanos en seres con  profesiones con una autoridad pública que decide sobre otrxs ciudadanxs. Al parecer según la noticia que he oído hoy en la cadena ser no es la primera vez que lanza sus bienaventuranzas por su linda boca:

.vejaciones continuas a su secretaria

.las funcionarias se toca todo el rato “el papo

.bodas de maricones y bodas de mariconas para designar los enlaces homosexuales

.putas a las mujeres solteras que iban a inscribir al juzgado a sus hijxs

.cornudos a los maridos de mujeres que tenían hijxs extramatrimoniales

.gentuza a los inmigrantes que iban a legitimar sus papeles

Bien, todo esto que de ahí es nada, este señor pagará la friolera cantidad de 3000 euros  por una falta grave de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Esto demuestra una vez más que la opinión general es bastante liviana con algo que a mí me parece tan grave y preocupante. Debían cesarle sin ningún tipo de miramiento  ¿Qué coño pagar una propina de 3000 euros?

Sin saber de leyes, no sé cómo funciona la justicia en este país, dónde un juez puede insultar tranquilamente y quedarse tan ancho y tan campante. Y en dónde el resto no solo no le denigra sino que tampoco le retira del cargo ni le apabullan públicamente.

Así funciona el sistema con cromañones como este señor y parafernalias de los otros señores que le han multado con esa sanción tan injusta, que paradójico. Este señor cromañón con un poco de suelto que tenga en el bolsillo pagará los 3000 euros de forma sobrada y seguirá sembrando de lindeces todo lo que le rodea. 

La noticia la escuché esta mañana a las 8 en la cadena ser.