20.4.12

Astutas Putas Zorras


El otro día hablaba con una conocida que me decía “es que las mujeres somos más astutas que los hombres, ellos son más nobles” Claro, esta frase sacada de contexto es brutal, temible, negadora del yo, absoluta. Pero metida en contexto lo es igualmente. Ella me hablaba de una compañera de piso que era una fresca porque se acostaba con todo el que quería (y supongo que podía). La conocida en cuestión hablaba de esa chica tal y como se espera que se hable de ella bajo el sistema patriarcal, sólo que ella no lo sabe y mucho menos lo intuye. Sigue esa idea sugestiva de bondad generalista de cómo ellos son muy buenos amantes si se acuestan como muchas chicas y ellas son unas frescas o unas zorras si hacen lo mismo. Lo que me rechina es que la conocida con la que yo hablaba tiene 20 años. Y sigue manteniendo este discurso aferrado a ensalzar el amor heterosexual y patriarcalizado a ciegas. También se quejaba de que la supuesta zorra gemía de manera desbordante durante todo el tiempo que duraban sus relaciones sexuales. Mi conocida me añadió que era tan sólo para llamar la atención. Supongo que no tiene ni la más remota de las idea de qué es eso de anular constantemente la sexualidad femenina desposeyéndola de su propio cuerpo y placer, como negándole una y otra vez su propio deseo y su sexualidad que lógicamente sólo existe en función de y para los hombres con los que supuestamente se acuesta.


Ella igual no tiende a discernir sobre la alienación de las sexualidades de las mujeres. Sigue obediente la ley heterosexual definida en tanto que se es mujer por deseo del hombre. Que difícil es deshacerse del esquema patriarcal porque para que esto ocurra primero has de ser consciente de él y luego cuestionarlo. La venda que tapa nuestros ojos impide fácilmente llegar a su estructura tan bien atadita durante milenios. Hay mujeres que prefieren verse a sí mismas y ver a las otras mujeres vistas a través de los ojos tal cual las vería un hombre, las mujeres pronto aprendemos de nuestro lugar en la sociedad aprendemos del deseo del hombre hacia nuestro propio cuerpo. Es decir que nuestro placer reside en el otro no en nostras mismas porque esta misma acción anula nuestro propio deseo. Y algunas se sienten tan agusto con que esto sea así que no se dan cuenta de su domesticamiento y consecuente anulación. Bajo la ley patriarcal la mujer se halla alienada de su propio cuerpo y  además enfrentada a el. Todo esto lógicamente bajo un estricto código moral, social y político de difícil acceso con la intención de erradicar la libertad sexual de las mujeres. En nuestro aprendizaje y educación occidental y católico aprendemos a aceptar un trato social con unos supuestos morales y éticos que luego naturalizamos contra nosotras mismas, (tiene telita el asunto) nos reprimimos de manera tan inconsciente como natural. En una sociedad como la nuestra en dónde las mujeres aún seguimos alienadas de nosotras mismas, nuestras sexualidades se convierten en una depravación, es decir, nos convierten casi en asexuales o en juguetes por y para la cultura patriarcal. Con lo que los comentarios de la conocida con la que hablaba se vehiculan completamente con lo que estoy intentando poner encima de la mesa. Ella probablemente no entendió algunas de mis frases a juzgar por su cara y debido a qué volvió a decirme las mujeres somos más astutas y más zorras. Y esto no es que sea ni mucho peyorativo si no más bien construido social y culturalmente como negativo.


Muchas aún son el inconsciente instrumento del patriarcado, y digo inconsciente porque no se percatan de las agresiones que el patriarcado comete contra nuestra propia naturaleza aliándose con sus opresores: la iglesia, las leyes, la política, la sociedad, la educación tradicional, lo que debes ser y lo que no, lo que tienes que aparentar y lo que debes sentir, a quién tienes que amar y a quién no y en quién tienes que convertirte, entre otros tantos millones de supuestos.

9.4.12

Las camas dobles siempre fueron bastante bocazas

Como hace siempre que nos vamos de viaje ella reservó una habitación con cama doble.

Cuando llegamos a la casa rural la tipa al vernos nos pregunta bastante sorprendida si seguimos queriendo la habitación con cama doble o nos pone una con dos camitas.

Se crea un pequeño silencio que casi hablaba por si sólo si no fuera porque insistimos en decirle que si habíamos reservado una habitación con cama doble era porque así la queríamos. Ella nos dice que es que se había imaginado una pareja hetero.

La tipa de la casa rural ante la evidencia se pone a contarnos otras experiencias en las que había metido a dos chicas en una habitación con cama doble y una de ellas muy enfadada le había dicho que cómo era posible que no las hubiese ubicado en una habitación con camas diferentes y bla, bla, bla. Yo lucía en ese momento mi espectacular sonrisa falsa que suelo cambiar de intensidad según sea la conversación.

Me aburro.

No es la primera vez que nos pasa, por supuesto. Raro es el lugar dónde vamos a parar que o bien nos pasa este mismo caso o bien nos dan una habitación con dos camas (aún habiéndola reservado doble) con la parafernalia de una vez vista la habitación que nos ofrecen tener que bajar a pedirle otra con cama doble. Y así todo el rato.

Esto quedaría así tal cual en una mera anécdota si no fuese porque si hubiese viajado con un hombre esto nunca nos lo hubieran preguntado. Dan por hecho que si viajas con un chico y solicitas una cama doble es porque es tu pareja pero si solicitas una habitación con cama doble y viajas con tu chica la cosa PARECE no estar tan clara y surgen entonces las dudas por parte del otrx.

Yo creo que ganaríamos todxs si lxs recepcionistas de hotel, casas rurales, posadas, pensiones se dedicasen a dar lo que la gente hemos pedido en la reserva y punto.  De ahí es la historia esa de que se puede reservar con antelación ¿no?

2.4.12

No puedo ser tantas cosas...

Ya la artista Eva Hesse en la década de los 60 en el contexto estadounidense expresaba en su Diario el más elemental y tópico de los dilemas femeninos: "4 de Enero de 1964: No puedo ser tantas cosas...Mujer, hermosa, artista, esposa, ama de casa, cocinera, señora de la compra, todas esas cosas. Ni siquiera puedo ser yo misma, ni saber lo que soy. He de hallar algo claro, estable y en paz dentro de mí..."*


El artista Sol Lewitt señaló que si no fuera por la jerarquía maculina hubiese sido reconocida como la pionera de la reacción contra el minimalismo.


* Eva Hesse, "Diarios y otros escritos" en Eva Hesse, (cat.exp.), IVAM, Valencia. 1993.