3.12.12

Estaré sentada con mi vestido verde hasta que el tigre que llevo dentro deje de rugir herido

Quería escribir algo así como que estoy en crisis pero según lo he pensado me he echado a reír evocando ese humor negro de quien crea un ingenioso chiste ácido.


Lo cierto es que estoy en un momento muy gris rozando la más absoluta desidia con el devenir de los días vinculado con ese paso del tiempo que apenas me da para rescatarme a mí misma de la vorágine que me supone una crisis creativa como la que arrastro.

Para una contadora de historias como yo no le valen las ruindades de la vida para sacarles el típico provecho de que el hambre crea ingenio. A mí me sucede casi justo al revés. Es algo así como tratar de buscar una linterna y en el intento de esa búsqueda me doy cuenta que no tengo pilas. Y esta es la idea.

Me encuentro agotada intelectualmente hablando. Agotada por un entorno que no valora la idea, el ingenio, el talento y sobre todo por haberme dado cuenta tarde de que eso era así. Sí, siempre he llegado tarde a todo es una manía que tengo desde pequeñita. Llevo además una temporada laaargaaaa mintiéndome a mí misma sobre que todo está bien y bla, bla, bla y no, no está bien. He tocado fondo porque esa acción me ha proporcionado más esfuerzo del que he sido capaz por otro lado de compensar según el paso de las horas.

Es por esto y por más que he decidido darme un tiempo para reencontrarme y volver a encontrar mi norte desorientado, pero mi norte al fin y al cabo.

También pienso que para ser una activista con alma reivindicativa hay que tener otro talante que el que yo gasto. Y me refiero a mi poca paciencia, cierta soberbia, a mi intransigencia y sobre todo al aburrimiento planetario que me crea defender ciertos posicionamientos. Pienso en esto a menudo porque me he propuesto metas que igual no son para mí. No importa, tal vez soñé  demasiado despierta y demasiado fuerte.

No sé dónde derivaré ni tampoco sé cómo de fuerte seré pero de momento prefiero no medirme.

Volveré al blog en cuánto me sea posible. Las microhistorias del cajón verde con doble fondo les dicen hasta pronto.

 

La función de momento permanece a la espera.