23.12.13

heroínas postestructuralistas


Nausicaä del valle del viento

La princesa Mononoke
 
 
 
En el año 2010 se celebró en Granada un congreso de educación artística, ilustración y cultura visual. Fue ahí donde me empecé a interesar por el cine de Miyazaki a partir de la ponencia de Montserrat Rifá (Universidad autónoma de Barcelona): “Género, subjetividad y visualidad en el shōjo anime o cine de animación para niñas/chicas de Hayao Miyazaki”.

Montse y su mujer Marta tienen una niña, Jana, a la que preocupadas por buscarle películas y series alternativas a las que la televisión y el cine comercial ofrecen a la infancia dieron con Miyazaki y con sus narrativas con títulos como Nausicaä del valle del viento, la princesa Mononoke, Ponyo en el Ancantilado y Mi vecino Totoro.

Tiempo después del congreso me hice con las actas donde pude leer el texto de aquella presentación.

Es una delicia.

En su artículo analiza el género, la visualidad,  la construcción de las subjetividad de las niñas y las mujeres en las películas de Miyazaki desde una visión posthumanista de la subjetividad, donde interseccionan los feminismos, el postestructuralismo y los estudios culturales.

En mi trabajo diario inherente de la cultura visual observo con cierto hastío como cada día niñxs de casi todas las edades y condiciones me hablan de las mismas películas y las mismas metanarrativas. Observo incrédula cómo construyen sus subjetividades narrativas en función de sus referentes televisivos. Y claro una luego en su casa mira con detenimiento algunas de las series y películas que ponen en la tele destinadas a la infancia y al público juvenil y quiere ponerse a llorar con pataleta incluida. Son historias legítimadas por la industria de cine comercial que repiten modelos y actitudes con las que ir tejiendo vidas propias. Las películas de Disney nos devuelven una y otra vez la misma historia pero con distinto collar. Los chicos son los que hacen y deshacen y las chicas las que suspiran por ellos sacrificándolo todo a su paso. Las niñas están convencidas de querer ser princesas y casarse con un príncipe azul que las salve y los chicos tienen que salvar al mundo para quedarse con la chica que a su vez tiene que estar buena. En lo que llevo trabajando con niñxs nunca he escuchado a ninguno nombrar ningún título de Miyazaki. Probablemente porque para ver su cine se necesita algo más que sentarse a ver una película Disney la cual después de fagocitada tienden a naturalizar las actitudes vinculadas con lxs protagonistas.  Es decir, Disney es no pensar. Son películas creadas para uniformar, heterogeneizar, y producir consumidorxs pasivxs, conservadores y no creativos.

Miyazaki, según Montsé Rifá, incorpora múltiples citas que reiterpretan la historia y la cultura de Japón, la literatura fantástica y la ciencia ficción, entre otras fuentes. De este modo, por ejemplo, Miyazaki, posibilita una historia preposterada de la literatura clásica para deconstruir las visiones de la infancia/adolescencia: en sus vuelos Nausicaä del valle del viento, cuyo nombre toma de La odisea de Homero, atraviesa algunos paisajes como resonancias de El principito de Antoine Saint-Exupéry;

 
En las narrativas hegemónicas Disney se reproduce un sexismo imperante y un lógica heteropatriarcal que igualan a las princesas en la representación – todas son la misma, todas  desean al mismo.

 
Giroux (1996) situó este debate en el marco de la política cultural y de las luchas por el conocimiento y la autoridad a través de la cultura popular y apeló a la responsabilidad de los educadores como trabajadores culturales que deben ser críticos sobre “cómo se organiza el poder a través del enorme número de aparatos culturales que van, desde las bibliotecas, cines y escuelas, hasta los conglomerados de medios de comunicación de alta tecnología que ponen en circulación signos y significados” (Giroux, 1996: 53) a través  de una multiplicidad de textos visuales. Desde su punto de vista, es en el espacio híbrido de la cultura popular donde emergen los conflictos en torno a la memoria, la identidad y la representación, ya que los grupos hegemónicos tratan de ejercer su dominio. Por eso, critica la comercialización y el olvido la memoria de Disney, que reescribe las narrativas en torno a las identidades nacionales en un mundo globalizado, generando una pedagogía de la inocencia que construye deseos y representaciones del sí mismo en la infancia:
 
La pedagogía de los textos de Disney funciona como una clase de historia que excluye los elementos subversivos de la memoria. Reducidas a estampas de la inocencia infantil, aventura y caballerosidad, la memoria queda separada del contexto histórico, social y político que la define como un proceso de producción cultural que abre plenamente la historia, en lugar de cerrarla del todo. Es precisamente este control pedagógico lo que recorta la memoria en cuanto forma de remembranza crítica que sitúa la acción humana entre las posibilidades de libertad y la largueza cultural, por una parte, y las restricciones y límites impuestos por el pasado histórico, por otra. Para Disney, la memoria no tiene nada que ver con recordar de forma diferente, ni es una fuerza irresistible para despertar lo que Walter Adamson llama <<energías emancipadoras dormidas… [e] imágenes políticas que satisfacen el intelecto y arrastran la emoción>>. Por el contrario, narrar el pasado se convierte en un medio de racionalizar las tendencias autoritarias y normalizadoras de la cultura dominante que llega hasta el presente.(Giroux, 1996: 58-59).
 
Hasta el momento he visto dos películas: Nausicaä del valle del viento una fantasía épica donde la protagonista es una niña experta en las artes de volar. “se ha dicho que ésta es una película anti-guerra, una película pro-ecológica, una película feminista, incluso una película política” (McCarthy, 2002: 89). Y la princesa Mononoke que es una fábula fantástica donde San es una chica-loba que defiende la venganza de la naturaleza hacia el ser humano. Buenos dibujos, buenos planos y buenas historias. Insisto en el hecho que ver este tipo de películas conllevan cambiar el chip, cambiar nuestra forma de recepcionar películas y de reinterpretar las narrativas, ya que si una no puede visitar el Museo del Prado tal y como visitaría un Museo de arte contemporáneo, una no puede ver una película de Miyazaki con las mismas herramientas con las que ve Disney.

Y ahí es justo donde hacer el proyecto educativo; en la generación de herramientas con las que resituar el conocimiento aprendido con el que incorporan dichas películas.

Aprender a ver otras historias, vincularte con otros personajes y generar experiencias nuevas con las que vincular las subjetividades que pueblan nuestros imaginarios tanto individuales como colectivos. ¡Qué difícil que es esto! Para poner en marcha esto se necesita una artillería de la que adolecemos actualmente desde las instituciones. Para empezar, se requeriría creer en ello. Sin duda, lo más, complicado. Las inercias recibidas son paulatinamente expuestas en ruedas de engranaje donde la cotidianidad lo pule y lo muestra sin apenas cribar. Dicho de otro modo, educar de otra forma es realmente un esfuerzo tan grande que muchxs deciden optar por el camino más corto; aquél en el mismo que se educó y que contrariamente quiere alejarse pero no puede.

 
En los filmes de Miyazaki las mujeres son protagonistas que no luchan por el amor de un hombre, ni se sacrifican por otrxs, las mujeres defienden las causas en las que creen, ejercen trabajos, son respetadas por el resto, y constituyen comunidades sociales. Son mujeres fuertes, independientes, que mantienen venganzas,  generan violencias alterando así el concepto clásico de la feminidad Disney.

 


A menudo me pregunto que cual es el sentido de la educación y por consiguiente de mi trabajo. Nunca se que decir. No puedo contestar.

 

A menudo quiero cambiar de estado profesional.

22.12.13

La bailarina que leía a G. Pollock


Enero de 2005. Quería conocer chicas no heterosexuales. Me fui un fin de semana a Madrid con la idea de pasármelo en Chueca. En mi ciudad es muy difícil conocer a chicas no heterosexuales, yo no conocía a ninguna. Reservé una habitación en un hotelito de la Carrera de San Jerónimo. Una cama doble pedí por teléfono. Me había prometido a mí misma no dormir sola aquélla única noche que pasaría allí.

Llegué pronto así que bajé a la cafetería La catedral ubicada en esa misma calle para desayunar y desde allí ver cuáles eran mis opciones para ese fin de semana.

Estaba nerviosa. Quería conocer chicas pero no sabía por dónde empezar. Hojeé el periódico. Ninguna noticia me interesó. Mientras tomaba el café abrí la mochila y saqué el libro que me estaba leyendo. Realmente me quedaba muy poco para terminarlo. Quería relajarme y sé que cuando leo logro desaparecer. Al rato apareció ella.

-          ¡Hola!-me dijo- ¡No puede ser que haya dado con la chica más culta de todo Madrid-dijo señalando mi libro. ¿en serio que lees a Gergen?

Levanté la vista y vi a una chica menuda, sonriente, muuuy atractiva que con cierta gracia  señalaba a mis manos. Yo leía en aquellos momentos El yo saturado de K. Gergen con la única intención de re-ubicarme y desintoxicarme de mi etapa académica.

-          ¡Hola!-dije yo- ¿Te lo has leído? Yo tampoco puedo creer que conozcas a Gergen.

-          Puedo sentarme contigo y así no tomo sola el café

-          Por supuesto que puedes dije cerrando el libro

No paramos de hablar como en unas tres horas. Sentadas allí en la misma cafetería parecíamos dos amigas de toda la vida. Ella se llamaba Ana y era de Barcelona. Era bailarina y cantante en un musical que esa misma noche se estrenaba en Madrid. Ana me contó que había empezado la carrera de Historia del arte pero que luego se pasó a Musicología. Había hecho también arte dramático y había bailado ballet toda su vida hasta que lo cambió por las giras y los musicales después de tener suerte en un casting. Yo también le conté parte de mi trayectoria profesional y nuestra conversación fue un cúmulo de conexiones imprecisas pero muy estimulantes. Hablamos de Gergen, de Philippe Meirieu, de Adorno, de Bataille, y para cuándo me mencionó a Griselda Pollock yo ya estaba en otra dimensión. ¿Puede una enamorarse en cuestión de unas tres horas de café? La respuesta es sí.

Me dijo que le fuese a ver por la noche al musical. Que tenía varias entradas y que no tenía a nadie a quien dárselas. Por supuesto que le dije que sí. Cuándo me preguntó que qué hacía en Madrid no me atreví a contarle mi propósito así que le mentí, y le dije que había ido para visitar exposiciones y museos, que por otro lado, no era del todo falso.

Después del café de tres horas fuimos a comer. Y continuamos charlando sin parar. ¿Saben de ese flechazo cuándo estás con una desconocida con la que no te importaría pasar el resto de tu vida? Bueno, más o menos, algo así, a veces resulto muy absoluta.

Hablamos de todo pero ninguna de las dos en ese momento mencionó que teníamos pareja. Ella salía con un chico, y yo con otro, pero mi relación estaba en fase terminal, bueno, creo que siempre lo estuvo, es lo que tienen las relaciones tapadera.

Lo cierto es que yo había ido con la intención de conocer a chicas en bares de lesbianas y no solo no pisé ninguno, sino que me vi sentada en la primera fila de un musical descargando todo mi arsenal erótico, estimulada por una chica atractiva, desconocida que bailaba y cantaba y que había leído a Griselda Pollock. Cuando el musical terminó fuimos a tomar una copa pero luego ella me dijo que tenía unos compromisos y que nos podíamos ver el domingo para comer o tomar algo antes de que yo volviese a tomar el tren de vuelta.

Esa noche en el hotel dormí sola. Ningún plan sale como en el boceto.

Durante más de un año Ana y yo estuvimos viéndonos en ciudades distintas y en pueblos variopintos. Nunca pasó nada entre nosotras. Bueno, nunca pasó nada sexual tengo que matizar. O mejor dicho nunca follamos porque sexual lo fue todo desde el primer encuentro hasta el último.

La tensión sexual que acumulamos durante más de un año se condensó en una noche de septiembre del año 2006 en un pueblecito costero cercano a Barcelona. Ella me había invitado a pasar allí unos días. Lo cierto es que sólo pasé una noche.

Después de cenar fuimos a por unas copas. Las dos queríamos. Las dos lo teníamos escrito en la frente. Las dos veíamos que lo inevitable tenía que pasar pero ninguna de las dos quería dar el primer paso. Yo nunca había estado con una chica, ella tampoco. Yo ya le había dicho desde la segunda cita, un año antes, que me gustaban las mujeres, ella por aquél entonces me habló de su bisexualidad pero tampoco había estado con una chica.

Por todos los bares que pasamos nos restregábamos con la mirada, nos abrazábamos, nos tocábamos de manera irreverente, nos reíamos muchísimo y nos comíamos con los ojos. Nos besamos a escondidas en un par de portales. Me metió la mano por debajo de la ropa. Me tocó por dentro, rápido y  fuerte. Estaba tan excitada que pude correrme de pie. Le clavé las uñas en el cuello. Y ahogué mis gritos mordiéndole la camiseta.

Una vez en su cama ya no pudimos tocarnos ni un pelo. Desnudas. Una a cada lado de la cama. El medio vacío. Ya no había abrazos íntimos. Estábamos muertas de miedo. Nos mirábamos de frente a frente. Yo fui incapaz de tocarle. A ella le pasó lo mismo. Dormimos abrazadas pero sin tocarnos.

Recuerdo su olor.

A la mañana siguiente decidí irme. No quise quedarme el resto de los días. Ana no puso resistencia. Lloré mientras me alejaba de ella. Volvimos a vernos unas cuántas veces más, aún hoy en día nos vemos, pero nunca hablamos de aquélla noche. Nunca hablamos de nosotras, nunca hablamos de lo que no pudo ser, nunca le concedimos ni un segundo a esa noche. Nunca le conté porqué decidí irme. Las dos hicimos por olvidarlo.

 

Tan solo tres meses después me presentaron a E.



 
 He modificado algún dato y el nombre de la bailarina de la historia real

19.12.13

Miedo a ir a casa

En una facultad de Nueva Inglaterra donde enseñé, la presencia de algunas lesbianas provocó el pánico entre las estudiantes y profesoras heterosexuales más conservadoras. Las dos estudiantes y nosotras, dos profesoras lesbianas, nos reunimos con ellas para discutir sus miedos. Una de las estudiantes dijo: "creía que homofobia significaba miedo a volver a casa tras la residencia universitaria" (juego de palabras en inglés entre homophobia y home)
 
Y yo pensé, qué apto. Miedo a volver a casa. Y no ser aceptada. Tememos ser abandonadas por la madre, la cultura, la Raza, ser rechazadas, culpadas, dañadas.

Capítulo 4. Movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan. Gloria Anzaldúa en "Otras inapropiables (Feminismos desde las fronteras)" - Varios Autores - publicado por Traficantes de Sueños en 2004.

Uso y circulación




 
 
 
 
 
 
Ana Laura Álaez-Itziar Okariz
Escuela de  Fontainebleau- Ana Laura Álaez
 
 
 
 
 
 
 
Lo artístico es un elemento integrado en el ámbito cultural además de ser un elemento articulador de las experiencias humanas que se relaciona con todos los ámbitos de la vida colectiva conformando significados y experiencias. Enfatizo desde aquí que la carga de significación no está en la obra si no en el usuarix, en el consumidorx de esas imágenes, entiendo que cuando una obra está terminada, está acabada como producto pero no como representación.
 
 
Y estas líneas intento que sean mi trabajo.
Sí, he escrito, intento.

4.12.13

El roto y el descosido

 

2009 es el año de la publicación del libro que aparece en las siguientes fotografías.
Los vi ayer en una biblioteca pública. Olvidé lo que estaba buscando y entonces, tomé fotos.
 

 
 
 







fotos tomadas con la cámara de mi móvil

29.11.13

Noria


Soy una neurótica-hipocondríaca-aprensiva. Me gustan las norias y los bucles. Nunca he montado en una noria. Nunca he salido de ningún bucle.

….ligado a la aprensividad y la hipocondría, está una de las claves para la comprensión de este itinerario. Conozco a bastantes mujeres […] que son igualmente aprensivas respecto a su salud. Las dos cosas suelen ir estrechamente unidas en muchas ocasiones. Es más, es posible que la hipocondría, al margen de que pueda ser interpretada como un rasgo más o menos neurótico, sea bajo otra perspectiva menos psicologicista una condición, no una condición sine qua non pero sí bastante significativa, de ese camino sin retorno que muchas mujeres emprenden para romper definitivamente con esquemas subordinados de género (una interpretación complementaria de la hipocondría en mujeres emancipadas podría ser el hecho de que se refleje en esa vivencia una cierta extrañeza e incomodidad respecto al propio cuerpo, relacionadas precisamente con un proceso de socialización donde, en el marco de una cultura dominante que  hipervisibiliza el cuerpo femenino, se impulsa sobre todo una idea del yo activo socialmente como absolutamente mental, algo que se ha estimulado específicamente desde algunos sectores del feminismo, lo que puede provocar un cierto distanciamiento respecto de procesos corporales cotidianos).

 

Esa mirada corporocéntrica de la vida, ese situarse en sí misma, cualquiera que esté muy atenta a sus signos y síntomas corporales, es una forma de permanecer consigo misma, de tener muy presente la propia vulnerabilidad pero de reivindicarse también así misma por encima de mandatos culturales que intentan forzar a las mujeres a vivir pendientes de los otros y olvidarse de ellas mismas. E interpretarlo así nos sirve para romper con formas psicologistas y patologizadoras de entender las experiencias femeninas.

 
Fragmento de la historia de Juana en página 215 y 216 en:

Mari Luz Esteban. Antropología del cuerpo. Género, itinerarios corporales, identidad y cambio. Edicions bellaterra. 2004.

 

Entonces pienso en Juana y pienso en mí, en mis experiencias con el cuerpo y mis relaciones afectivo-emocionales, y creo que Juana y yo tenemos tantos puntos en común como para viajar juntas en el mismo vagón de Noria.

24.11.13

25 de noviembre. Violencias machistas

Ayer por la noche muy calentita desde mi sofá tapada con mi mantita azul veía en el programa Informe semanal en TVE un pequeño documental sobre la violencia de género dado que mañana es su día.
He hablado en otras ocasiones en el blog sobre este día y sobre las violencias machistas. No quisiera repetirme. Pero no puedo dejar de hacerlo.
Informe semanal nuevamente hizo un documental sobre las voces de varias mujeres, a las que llamaba supervivientes de la violencia, en el cual contaban con pelos y señales sus dramas, vejaciones y violencias a las que fueron sometidas por los hombres a los que amaron, aman y amarán. Incluso hasta la presentadora nos decía a lxs espectadorxs que necesitábamos estos testimonios por muy duros que fuesen para concienciarnos. Me jacto.
Bien. Yo como espectadora no necesito más explicitaciones para saber en qué consisten las violencias ejercidas contra los cuerpos de las mujeres. No vivo afuera de la sociedad. Y me leo a mí misma aunque con muchos matices como mujer.
En ese documental faltaron muchas cosas y sobraron muchas cosas más.
Como espectadora-mujer me hirieron todos y cada uno de los testimonios de cada una de esas mujeres. Y me hirieron mucho. Mucho. Muero de rabia. Probablemente a ningún maltratador, ni a ningún hombre, les puedan herir de tal manera. Nunca. Jamás. Y eso tiene una contestación muy fácil pero que en los medios de comunicación nunca se dice. Es secreto.
Las mujeres siempre son (somos) expuestas como víctimas por lo tanto leídas como tales por el resto. Ellas siempre son (somos) las culpables de todo, de no denunciar, de no pedir ayuda, de tragar con todo, de todo lo que les (nos) pasa en general y además tienen (tenemos) que ser responsables de todo lo colateral.
Para el inconsciente general de estos programas ellos, los hombres, campan a sus anchas. A ellos se les permite todo. De ellos casi no se habla y cuándo se les nombra se hace desde el discurso de “se están recuperando” o “van a terapia” o “mira cómo se están arrepintiendo” Y no, a mí, eso no me vale. Me produce nauseas. ARCADAS.
El discurso, entonces, es que las mujeres somos victimas y los hombres ejercen unos privilegios que no sólo no se cuestionan sino que se reafirman con la naturalidad que el agua cae de una cascada.
En el documental, no se habló de Patriarcado, ni de Paternalismo, ni  de las Desigualdades de Género,  ni de las Relaciones de Poder que son precisamente las causantes de las violencias machistas. Y esto en sí mismo es ya VIOLENCIA.
Mientras no se hable de esto nada cambiará.
Mientras sigamos victimizando a las mujeres nada cambiará.
Mientras no culpemos a los hombres por sus privilegios de género nada cambiará.
Quiero documentales donde el enfoque ruede de forma directa hacia otras miras. Quiero documentales que hablen de asesinos, de criminales, dónde señalen de forma implacable a los hombres y se les victimice, se les hunda y se ridiculicen sus privilegios de género, dónde se hable de sus conductas posesivas y violentas, quiero hablar de las violencias machistas desde los hombres y no desde los cuerpos de las mujeres, quiero hablar de ellos desde sus cuerpos  y desde sus frustraciones. Quiero que esto se ponga encima de la mesa y sirva de debate para repensar y cuestionarnos continuamente cómo pensamos en cuanto a las violencias machistas.
Los quiero ver a ellos.  A los maltratadores, a los asesinos. Quiero un escarnio social. Quiero que se visibilicen todos y cada uno de sus privilegios y de sus posiciones en la sociedad, quiero que se les trate de asesinos hasta que a todxs nos sangren los oídos. Quiero que se les humille, que se haga un escarnio colectivo todos los días de la semana. Y quiero sobre todo, que una y otra vez, una y otra vez, hasta que, insisto, nos sangren los oídos se les diga a los hombres que nuestros cuerpos no les pertenecen, que No es No, y que con sus frustraciones hagan avioncitos de papel.
Quiero que en las escuelas, colegios y universidades se eduque en la diversidad en su más amplio sentido. Pero claro visionando lo que tenemos delante y cómo nos lo muestran pues no estamos aún concienciadxs. Ni maestrxs, ni profesorxs, ni médicxs, ni abogadxs, ni políticxs, ni nadie. Y no acierto a pensar qué más necesitamos.
Quiero que las mujeres heterosexuales se lancen a la calle en masa pero no las veo. No hacemos piña, no hacemos colectivo, no hacemos ruido. Mujeres hetero no es veo.
51 mujeres asesinadas a falta de un mes para terminar 2013. Esto tendría que hacernos salir en masa a las calles. Pero no. ¿Qué más necesitamos?
Miren esta noticia http://www.publico.es/479355/700-mujeres-asesinadas-en-espana-en-la-ultima-decada-en-crimenes-de-violencia-de-genero

Y miren esta otra http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/adolescentes-escuchan-celos-expresion-amor/csrcsrpor/20131119csrcsrsoc_6/Tes




¿Qué más necesitamos?


 
Seguimos viendo documentales sentimentaloides de corte romántico hegemónico, patriarcalizado e infantil dónde las mujeres siguen siendo eso…mujeres maltratadas y ellos son hombres que "ponen todo de su parte por hacer terapia".

20.11.13

Libro: Triunfantes perdedoras


E. y yo estamos creando una pequeña biblioteca en una de las habitaciones de nuestra casa. Los libros comienzan a ser un serio problema ya que campan tranquilamente por cualquier rincón. Así que ahora estamos en una de esas fases en las que vas redescubriendo ciertos libros en alguna estantería perdida. De pronto encontré este libro:

 

 

Lo leí en el 2006 y fue un gran descubrimiento. Hay poco publicado sobre este tema o al menos en su momento allá por ese año yo encontraba muy poco con lo que trabajar estas cuestiones. Luego busqué y busqué otras lecturas de tal forma que no he vuelto a leer ningún otro estudio sobre las discriminaciones sexistas en el sistema educativo actual.
Si algunx de ustedes trabajan en el ámbito educativo o están interesadxs en la educación y en cómo se habilitan factores que generan  desigualdad en las niñas escolares, quizá puede interesarles este libro. Para mí fue como tener un inmenso tesoro entre mis manos.
Triunfantes perdedoras (el título me parece brillante) es una publicación realizada por la Universidad de Málaga en el año 1996 en colaboración con el Instituto Andaluz de la Mujer. Esta publicación es una tesis doctoral “La construcción del género en la educación infantil” Escrita por Gloria Arenas y dirigida por Miguel Ángel Santos Guerra.
 
 Si saben de cualquier otro libro que vaya en esta línea háganmelo saber.

18.11.13

Prólogo de Un cuarto propio. Lumen. 2013


Comienzo a leerme “Un cuarto propio” de Virgina Woolf en una edición de Lumen de abril de 2013 prologada por el escritor Kirmen Uribe.

Termino de leer el prólogo indignada.

En un momento Kirmen agradece a la editorial Lumen que le hayan llamado para escribir el prólogo del libro, como él mismo dice en un primer momento pensó que lo ideal sería que fuese escrito por una mujer pero luego comenta a modo de broma como el mismo escribe que: él mismo podría pasarse por mujer ya que su nombre vasco, Kirmen, da a muchas equivocaciones y que normalmente la gente piensa que se llama Carmen o directamente le tratan de señora si está al teléfono.  La editora le dice-copio textualmente- que “quiero que escribas desde tu masculinidad  y como autor que piensa y que escribe en una lengua minoritaria”.

Bien. Se ve que yo no tengo ni un ápice de humor. No me hace gracia su broma de que pueda pasarse por una mujer porque otros cambian su nombre. Es más, me parece penoso y un hastío por mi parte volver y volver de nuevo sobre gente que no entiende nada de nada, ni hace por entender pero que luego creen que son chistosos y amenos ya que hacen bromas muy graciosas que feministas como yo no ríen porque no tienen sentido del humor.

Muy bien también por la editora, si señora, sí.

Continúo leyendo y me encuentro con lo siguiente. Kirmen explica que fue a la Universidad de Brown  y le enseñaron un fondo de libros de tema vasco. Sacó su móvil y los fotografió ya que todos entraban en la pantalla.  Y lanza la siguiente pregunta que a él le suelen hacer “¿Por qué escribir en una lengua tan minoritaria pudiendo escribir en otra con una larga tradición? Y luego añade ¿Por qué siendo mujer, ponerse a escribir y no ceñirse a las tareas de la casa? (en referencia, claro está, a Virginia Woolf?

No me ha gustado para nada esa comparación. La violencia que se usa hacia, nosotras, las mujeres es estructural y abarca todos y cada uno de los segmentos de nuestra vida. Compararlo con un escritor que escribe en lengua minoritaria no creo que tenga el mismo significado de violencia estructural y ni siquiera creo que tenga ninguna analogía. Una cosa son las lenguas minoritarias y los problemas a los que tengan que hacerle frente, que no lo discuto ni lo dudo,  y otra vincularlo a las violencias ejercidas contra las mujeres todos los días y en todos los lugares del planeta tierra. No tiene punto de comparación.

Y punto.

Basta ya.

13.11.13

Bofetada y evidencia en una misma frase

Desde el año 1994 se convoca el Premio Nacional de Artes Plásticas. En 19 ediciones sólo han ganado ese premio 5 mujeres artistas:
1994. Eva Lootz
1996. Cristina Iglesias
2008. Esther Ferrer
2011. Elena Asins
2013. Carmen Calvo
 
 
Mientras esto sucede en el mundo de las cifras reales en un mundo paralelo sigue habiendo profesionales dentro del abanico del arte que continúan arrastrando el viejo discurso de que sólo atienden a la calidad de las obras. ¿Es posible esto? Mi respuesta es NO. Tienen que haber sí o sí otros criterios algunos más visibles otros inconscientes con los que consiguen ningunear a las mujeres artistas de alguna forma o de otra. Hasta que TODOS los criterios por los que se seleccionan las obras no se pongan sobre la mesa nada de esto cambiará. Sólo si aceptamos cambiar los paradigmas con los que trabajamos actualmente habrá otras perspectivas. Actitud de cambios señorxs.

11.11.13

El urogallo.


Si alguna vez escucharon eso de:

Todos somos seres humanos o todos somos personas, esta es tu entrada.

Veamos:

Hasta dónde yo imagino todxs somos persona a excepción de los animales, cosas, objetos, rocas, enseres  y todo ese tipo de otros elementos que estáis pensando justo ahora. Bien, hasta aquí todxs somos personas y mínimamente sabemos por qué lo somos o por qué no lo somos. Sí, sí, personas de esas de carne y hueso que si nos pellizcan gritamos y si nos dan una patada en la espinilla nos cagamos en otras personas, algunxs de estas personas incluso parecen tener más sangre en las venas que otrxs pero, a fin de cuentas, se ve que personas somos todxs un rato.
El otro día, comentando con unxs amigxs sobre la película “La vida de Adéle” alguien sugirió que no era del todo una película de temática lesbiana sino algo más universal, algo más grande, algo tipo una potente historia de amor entre dos personas.  Claro, evidentemente opiné yo, claro, por supuesto, que son dos personas, no son ni dos plantas ni dos urogallos, son precisamente dos personas. Dos personas que casualmente son dos mujeres y mantienen una relación homosexual.
Hace unas semanas hablando también con unxs amigxs, alguien comentaba sobre el drama de lxs inmigrantes en Lampedusa. Todos somos personas, decía, todos. Y nadie merece ese trato. Claro, dije yo, estamos todxs de acuerdo, claro que todxs somos personas, evidentemente no somos ni plantas ni urogallos, pero esas personas casualmente son tratadas como inmigrantes sin papeles.
O el ya clásico “no me enamoro de sexos me enamoro de personas”. Claro que sí, como si las personas pudiéramos desprendernos por momentos de nuestro sexo, identidad, gustos, olores, sabores, miedos, circunstancias y orígenes y fuésemos solo eso,  personas. Tal cual, sólo personas. Como esas siluetas anodinas en negro que representan a un ser humano. Y ser humano es equivalente a hombre ¿no?
Bien.
Todos somos personas pero a la hora de la verdad, esa hora que siempre llega, unxs son más personas que otros. Unxs tienen más derechos que otros y otros son más importantes porque viven geográficamente en un lugar mejor que los otros. Todos somos personas ya que según la wikipedia los urogallos son unas aves galliformes de la familia de las Phasianidae.
Cuando hablamos de personas como genérico para aplicarlo de forma políticamente correcta a todos los seres humanos borramos de un golpe todas las diferencias, aniquilamos sus derechos, borramos del mapa su origen, sus diversidades y sus imaginarios. Les anulamos completamente con ese personas y les metemos en un saco que sabemos de antemano que no les pertenece. Y aquí está la perversión. Difuminamos sus luchas y reivindicaciones y les profetizamos al olvido eterno.
Varios ejemplos:
Pensad en la actual tragedia de Filipinas ¿qué hubiera ocurrido si hubiese sucedido en Francia?
La sanidad en este país expulsa a los inmigrantes, ¿todos somos personas, no?
Las mujeres no accedemos a los puestos directivos. Pero si hemos quedado en que todos somos personas, ¿no?
Al matrimonio homosexual que no lo llamen matrimonio. Creí que todos éramos personas.
Vayan a las aduanas de los aeropuertos y a las fronteras a ver cómo tratan a las personas de países tercermundistas, árabes, gitanos... Vayan, vayan. Un trato correctísimo de persona, reciben todxs.
Las personas con diversidad funcional ¿son tratadas también como personas pero de qué categoría?
Lxs homosexuales pueden casarse pero que no adopten a otras personas, pueden tener plantas y adoptar un urogallo si quieren pero no adoptar a otras personitas.
 
Vamos, en conclusión, que somos todxs personas cuándo nos interesa.
 
Ante cierto tipo de personas, yo, prefiero, desde luego, a los urogallos.

7.11.13

A Room of Our Own. El edificio de las mujeres. The women’s building.


 
Entre las calles Guerrero y Valencia de la ciudad de San Francisco en el barrio de Mission está la calle 18 y en el número 3543 se encuentra un edificio estéticamente alucinante y con una actividad increíble en cuánto a recursos comunitarios orientados a mujeres en su más amplia definición.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
En uno de sus folletos de mano definen este lugar como un espacio comunitario que aboga por la autoderteminación, la igualdad de género y la justicia social.

 

 
 
Es un lugar impresionante. Una casa entera, un edificio enorme de cuatro plantas que redefine y rompe barreras predeterminadas al generar experiencias compartidas creando para este fin comunidades de trabajo y redes entres mujeres. Unas mujeres ayudan a las otras y las otras a las unas en mil temas de suma importancia tales como todo tipo de cursos, idiomas, informática, cartas de presentación y preparación de entrevistas de trabajo, asuntos de vivienda, derechos sociales, workshops, eventos culturales, gastronómicos y deportivos. Miles de temas importantes son tratados allí a modo de comunidad de servicios que abogan y defienden la seguridad personal y laboral de muchas mujeres y sus familias. Para otras es un lugar de encuentro para charlar,  para definirte y hablar sin presiones de ningún tipo y para encontrar afinidades con otras mujeres que puedan estar en tu misma situación.

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Un espacio propio con muchos otros espacios compartidos para enredar, compartir, y crear redes.

 

Aparentemente se soporta a partir de subvenciones y donaciones particulares.
 
 

 

Los murales que cubren las fachadas del edificio fueron realizados por 7 mujeres muralistas en 1994. En estos murales se reflejan historias de mujeres políticas activistas de mujeres luchadoras, de mujeres artistas, de científicas y de mujeres de todas las edades, clases sociales, roles, profesiones, en los que se narran parte de sus vidas con un colorido visualmente muy potente.

 

 
Tuve la suerte de entrar en el edificio y ver algunos de los espacios. Estaba lleno de vida, lleno de mujeres, mujeres solas, mujeres con hijxs, mujeres con otras mujeres, el ambiente que se respiraba era fantástico. Me sentí muy cómoda en aquél lugar. Me sentía integrada sin formar parte de nada a la vez, esto es muy confortable. Es tal y como me siento generalmente en mi vida cotidiana muy, muy placentera en compañía de mujeres-pero claro esto es muy matizable-no todas las mujeres me hacen la misma compañía.

 

Supe desde ese momento que quería trabajar en un sitio así. Y empecé a pensar qué podría ofrecerles y qué me podrían ofrecer a mí. Desde ese día alimento mi esperanza pensando en buscar referentes de este tipo en mi contexto. Seguro que hay espacios interesantes y probablemente seguro que no los haya buscado lo suficiente.

 

Esta es su página web:
http://www.womensbuilding.org/twb/


Y sí, efectivamente no tiene que ver con un gueto si no con un lugar de empowerment que no es lo mismo.



Todas las fotografías de esta entrada fueron tomadas por mí :)