22.1.13

El orden es la virtud de los mediocres


Es sumamente delicado además a veces parece tan frágil que sobre todo los lunes pienso que no voy a aguantar ni un día más. Pero el martes todo vuelve a la normalidad más o menos a eso de la 13:00 h de la tarde es cuando pienso que todo es pan comido.

Hay tardes que se me hacen eternas cuándo vislumbro que la monotonía de aporrear un teclado de ordenador no es siempre la forma más idónea de sacarme todo aquello que siempre pienso y que no ordeno fácilmente.

Pese a que nunca he sabido muy bien caminar en línea recta aprendí a hacerlo para sobrevivir en suelos resbaladizos que no he dejado de pisar desde que no frecuento la calma.

Vivo en bucle. Y a veces también creo que sueño en eso mismo por eso pienso que casi nunca recuerdo mis sueños. Y porque los sueños duelen más que la vida misma.

Es paradójico porque amo la soledad pero no me gusta dormir sola pero a veces pasa que tengo que hacerlo y no me concentro ¿qué hace una cuándo no puede dormir? Cuándo duermo sola  ocupo también la parte de la cama que me corresponde y no me muevo de mi lado como si eso hiciese rellenar el abstracto de mi consistencia. Esto también lo observo en otras de mis circunstancias cuando termino ocupando solo la parte que piso y consigo de forma muy portentosa no agotar el espacio del otro. Pero esto nadie lo entiende, sólo yo y ese acto delicado que los lunes agoniza por carestía de nervio.

-Pero, entonces ¿qué es lo moderno?-me preguntan algunas veces.

Algo relacionado con la experiencia de la modernidad suelo contestar de forma apasionada según qué día de la semana y que hora sea. También depende de los ciclos lunares y si el día es gris como la gran mayoría de los días de invierno de esta ciudad. Me acostumbré tan bien al gris que forma parte de mi cotidianidad y mi experiencia tanto que si pienso en los días de sol tengo que visualizarme debajo de unas gafas casi opacas que resumen  mi languidez.  

La modernidad, pienso luego, ¿quién coño piensa en la modernidad en días como los nuestros?. La modernidad es tan sólo pasado. La modernidad fue para lxs poetas, lxs escritorxs,  lxs artistas y para ciertas mujeres que creyeron cambiar el mundo.

La experiencia se encuentra siempre sometida a los cambios y nunca es estática pese a que mucha gente diariamente quiere encerrarla en una jaula. La experiencia tiene además que ver con los demás y por lo tanto con las relaciones que establecemos diariamente sean éstas del tipo que sean.

Evidentemente no todo lo moderno trata de temas modernos. Y esta es la parte más complicada. Y esto es justo lo que no queremos aceptar porque es quizá en los propios miedos o en ese orden que desatan esos miedos en dónde residen los posos de la mediocridad.

Sólo los jueves me doy cuenta de lo que realmente he dejado atrás durante los días pasados de la semana.  Y sólo, tal vez como un mecanismo propio de una exclusión poderosa me trato de hacer ver que el arte así como la vida es una simple cuestión de experiencia ya no de principios sino de hábitos.

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