20.3.13

-¿Cómo estás? -He comprado chorizo en el súper.

Algunxs personas esconden su homofobia interiorizada y naturalizada posteriormente bajo una segunda piel menos quebradiza que la primera. Sólo que ellxs no lo saben, menos mal que estamos el resto. Una segunda piel que lanza un “No, yo no soy homófobx porque tengo muchos amigos gays”. ¡Claro!, claro, eso exime automáticamente y con varita mágica cualquier discriminación hacia los gays. Pero y ¿qué pasa con quién a los gays no nos representan? Qué pasa conmigo que hasta dónde yo sé no me considero gay.  ¡Qué manía histórica heredada de mantener bajo una palabra un todo sin desgajar sus particularidades! Claro, y así nos luce el pelo.  Las lesbianas por no estar, no estamos ni en el imaginario colectivo más a mano, ése de andar por casa. Yo creo que deberíamos decir 3.455.576.654 veces cada día esta palabra a ver si algún día nos dice algo y nos suena por casualidad si tener que decirla en bajito y bajo miradas y códigos secretos. Y sí, soy de las que piensan que para romper una etiqueta primero hay que construirla. Si es que acaso fuera necesario romperla, claro está. Que una también puede etiquetarse y subirse abiertamente a cualquier balda de cualquier supermercado lista para ser comprada y empaquetada y vivir así el resto de la vida.
Decir que unx no es homófobx porque tiene muchos amigos gays es como decir tengo una tía en Buenos Aires o las tardes de domingo como un bocadillo de chorizo. Es decir, no aporta nada significante que revise las relaciones de poder vinculadas a las minorías y a sus discriminaciones y violencias. Pero es que ni siquiera ahí, insisto por si alguien no lee entre líneas, estamos las lesbianas,  que una está ya muy harta de ser recogida bajo el amplio manto gay.
Casualmente todxs esas personas que alardean de tener muchos amigos gays suelen ser las más retrógradas y ciertamente casposas en materia de luchas de derechos humanos y por ende de esos amigos tan suyos que son los gays.
Se hacen lxs modernxs diciendo que tienen muchos amigos gays. Como yo de interesante cuándo digo que tengo una tía en Buenos Aires. Más concretamente en Mar del Plata.
Esto es también algo así como todxs somos muy liberadxs, progres y avanzadxs hasta que nos toca una lesbiana en la familia, o dos, y hasta algún amigo gay. Ahí es cuándo la cosa cambia un poco y te desean un “no me gustaría estar en tu piel “ o  “ya se te pasará” o un “ joder, cuánto lo siento” o “tú, tranquila que no se lo diremos a nadie”. Porque de cara al resto está bien tener un amigo gay pero de cara al amigo gay, amiga lesbiana, transexual, intersexual, bisexual, pansexual, es mejor en cierta medida mantenerlo en el armario no vayan a enterarse lxs otrxs, otra parte de la familia lejana, en el curro, en el gimnasio, en la guardería en la que trabajas,  en la panadería o en el pueblo.
Somos todxs muy gayfriendly hasta que te das cuenta que en familia nadie te pregunta por tu chica si ésta no acude a alguna merendola, o nadie te pregunta cuándo te vas a casar o si piensas tener hijxs. Porque ya sabréis que los gays somos todos estériles, ¡ah que yo no soy gay!, menudo juego de palabras, ¿eh?.  Eso sí, si hay cualquier otra pareja hetero cerca y aunque tan sólo lleven saliendo juntxs unos meses pueden recibir cualquier tipo de bendición, alegrías, preguntas de todo tipo sin problema. Pero todxs tenemos montones de amigos gays, yo tengo tantos que hasta incluso no doy abasto.
También están las amigas hetero ésas que siempre te verán como una que tiene una relación con una chica pero que en cuánto se te pase todo volverá a la normalidad así que para tomarse las cosas con naturalidad te mandan power points de tíos en bolas y te tratan como si de una hetero más fueses. Porque según ellas todas somos iguales. Y es ahí, donde se equivocan pero no hay peor ciegx que el que no quiere ver. Pero todxs tenemos muchos amigos gays.
Tenemxs muchxs amigos gays pero que no tengan mucha pluma ¿eh? que cargan un poco, oye. Y por supuesto la pluma bollo ni hablar, que es tan antifemenina que muchas parecen camioneras y no te digo yo que si te gustan las mujeres para buscarte una camionera mejor te pescas a un tío, ¿no? Pero, insisto tenemos muchos amigos gays.
También están los de “mi culo es sagrado”. Esos culos heteros que piensan siempre que cualquier gay estaría dispuesto a metérsela en cualquier parte y por ello cuándo divisan algún gay con pluma, claro está, restriegan su culo por todo el local pero contra la pared, se entiende, ¿verdad?  impidiendo así cualquier apertura visible y no llamando para nada la atención . Yo siempre que puedo les pregunto ¿Por qué todos piensan en ser los pasivos de esos gays? Pero nunca obtengo respuesta sino más bien un “Eva, que tía bajón que eres, mira que no tienes ni un ápice de humor, siempre sacas todo de quicio”  (algún hetero que pueda por favor contestarme a esta pregunta, gracias)
Si algún día os aburrís y no tenéis otra cosita mejor que hacer proponedle a un hombre hetero penetrarle y luego venid queridas mías a contármelo (ardo en deseos por vuestros comentarios)
Bien, todxs tenemos muchos amigos gays. Me ha quedado siempre muy claro. Cada vez que lo oigo de boca de alguien pienso que ese alguien ha perdido la valiosa oportunidad de estar calladx.
Yo también tengo muchxs amigxs heteros. ¿lo pilláis?

 

 

2 comentarios:

  1. Cuánta razón tienes, la verdad. De hecho, en el "tengo muchos amigos gays", hay implícito un alejamiento, es decir: yo aquí, en mi santuario de la heterosexualidad, y él ahí, en lo abyecto de "lo gay", dando por culo -nunca mejor dicho- y siendo objeto de mi caridad, por la gracia de dios.

    Yo también tengo amigxs hetero pero, si he de ser sincera, cada vez me van quedando menos, la verdad.

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