7.8.13

In discutible mente

En 1971 Bridget Riley dijo que las artistas necesitaban el feminismo –“esa histeria”- tanto como un agujero en la cabeza. La declaración apareció en Art and Sexual Politics, una de las primeras publicaciones que afrontaba el tema. En el clima de la modernidad todavía hegemónica, conjuntar los términos arte, sexo y política suponía una transgresión. En los años noventa, sigue siendo teórica y críticamente asombroso, y sin embargo indiscutiblemente necesario.

 

[…]

 

Para Clement Greenberg, crítico que tuvo un importante papel en la definición de los logros más importantes de la modernidad, el sexo, al igual que la clase o la raza, formaba parte del bagaje del conflicto ideológico en las sociedades modernas que había que eliminar para que un arte con ambiciones pudiera cumplir el heroico acto de autoconservarse dentro del capitalismo y frente al fascismo.

 
Inscripciones en lo femenino. Griselda Pollock en Los manifiestos del arte posmoderno. Anna María Guasch (ed.)
 
 
 
 
 
 
"La mujer de genio no existe; cuando existe, es un hombre" Bettina van Hutton.

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