6.8.13

Usar como arma arrojadiza aquello que te oprime. La vengadora del burka.


He tardado un tiempito para pensar en cuáles de las superheroínas y de los superhéroes no llevan cubierto su rostro. Y la verdad es que no son muchxs. Casi todxs visten traje especial y una máscara o antifaz que suele dejarles tan sólo los ojos al descubierto. Casi todxs son “personas normales” y llevan una vida cotidiana hasta que llega la noche que es cuando se reconvierten en otrxs usando un traje especial y obteniendo unos poderes fuera de lo común. ¿no estoy diciendo gran cosa, verdad? Lo sabía.

 

No soy ninguna experta en superhéroes y nunca me interesó lo suficiente el mundo del cómic y sus historias polares de los buenos salvan el mundo y los malos son realmente fatales. Y esa necesidad incansable que tenemos de necesitar un héroe todo el rato.Y no me he interesado por ellxs por la sencilla razón que mi identificación con los personajes viriles, musculosos, paternales y redentores del mundo tienen muy poco que ver conmigo. O nada mejor dicho. En cambio me interesan exclusivamente las heroínas y las villanas. Me gusta indagar en cómo son construidos estos personajes y sobre todo para qué públicos están lanzadas, como es su estética reforzada en el sexismo imperante y el discurso con el que vencen al mal del mundo y sus historias personales.

 

La semana pasada encontré en varios periódicos la noticia de una serie animada infantil estrenada en Pakistán bajo el nombre de “La vengadora del burka”. Al parecer narra las aventuras de una chica que de día es maestra en una escuela y de noche se convierte en una superhereroína cubierta con un niqab que recorre las calles de su barrio luchando contra todxs aquéllxs que odian la escuela y quieren destruirla.

 

Las armas de ella son los libros y los lápices. Me parece maravilloso. Genial.

 

Algunxs de lxs detractorxs de esta serie van directamente a la utilización del burka como prenda que minimiza los derechos de las mujeres: “Marvi Sirmed, un periodista de Islamabad y activista de derechos humanos, no considera adecuado que se construya una figura de la resistencia a partir de una mujer que lleva una prenda que ha sido fuertemente asociada por algunos con la represión de las mujeres. "Es degradante para todas esa mujeres valientes en los lugares conservadores de Pakistán que han estado luchando por los derechos de las mujeres, por educación y justicia y que han dicho 'no' a este tipo de estereotipo". (tomado de http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/primer-superheroina-pakistan-2555209)

 

Desde mi opinión como consumidora feminista de series, cómics y películas ya sólo el hecho de que una serie tenga a una chica como única protagonista me parece un paso adelante de incalculable valor en el imaginario colectivo para todxs lxs niñxs que vean la serie pero sobre todo una referencia con un sujeto de acción para las niñas. El hecho de que la protagonista use el burka como su “disfraz” que la convierte en heroína para vencer a sus enemigxs no hace más que subvertir la prenda del niqab y resignificarla tomándola como algo poderoso con el que generar otras posibles narraciones. Usado como algo con lo que hacerse fuerte y trabajar desde ahí. Por lo tanto disiento con las palabras de Sirmed porque dónde él ve degradación yo veo una fuerte resistencia, una apropiación muy poderosa como ya el mundo de la ficción ha hecho en numerosas ocasiones con otros personajes y algunos de sus símbolos..

 

Usar como arma arrojadiza aquello que te oprime.

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