11.11.13

El urogallo.


Si alguna vez escucharon eso de:

Todos somos seres humanos o todos somos personas, esta es tu entrada.

Veamos:

Hasta dónde yo imagino todxs somos persona a excepción de los animales, cosas, objetos, rocas, enseres  y todo ese tipo de otros elementos que estáis pensando justo ahora. Bien, hasta aquí todxs somos personas y mínimamente sabemos por qué lo somos o por qué no lo somos. Sí, sí, personas de esas de carne y hueso que si nos pellizcan gritamos y si nos dan una patada en la espinilla nos cagamos en otras personas, algunxs de estas personas incluso parecen tener más sangre en las venas que otrxs pero, a fin de cuentas, se ve que personas somos todxs un rato.
El otro día, comentando con unxs amigxs sobre la película “La vida de Adéle” alguien sugirió que no era del todo una película de temática lesbiana sino algo más universal, algo más grande, algo tipo una potente historia de amor entre dos personas.  Claro, evidentemente opiné yo, claro, por supuesto, que son dos personas, no son ni dos plantas ni dos urogallos, son precisamente dos personas. Dos personas que casualmente son dos mujeres y mantienen una relación homosexual.
Hace unas semanas hablando también con unxs amigxs, alguien comentaba sobre el drama de lxs inmigrantes en Lampedusa. Todos somos personas, decía, todos. Y nadie merece ese trato. Claro, dije yo, estamos todxs de acuerdo, claro que todxs somos personas, evidentemente no somos ni plantas ni urogallos, pero esas personas casualmente son tratadas como inmigrantes sin papeles.
O el ya clásico “no me enamoro de sexos me enamoro de personas”. Claro que sí, como si las personas pudiéramos desprendernos por momentos de nuestro sexo, identidad, gustos, olores, sabores, miedos, circunstancias y orígenes y fuésemos solo eso,  personas. Tal cual, sólo personas. Como esas siluetas anodinas en negro que representan a un ser humano. Y ser humano es equivalente a hombre ¿no?
Bien.
Todos somos personas pero a la hora de la verdad, esa hora que siempre llega, unxs son más personas que otros. Unxs tienen más derechos que otros y otros son más importantes porque viven geográficamente en un lugar mejor que los otros. Todos somos personas ya que según la wikipedia los urogallos son unas aves galliformes de la familia de las Phasianidae.
Cuando hablamos de personas como genérico para aplicarlo de forma políticamente correcta a todos los seres humanos borramos de un golpe todas las diferencias, aniquilamos sus derechos, borramos del mapa su origen, sus diversidades y sus imaginarios. Les anulamos completamente con ese personas y les metemos en un saco que sabemos de antemano que no les pertenece. Y aquí está la perversión. Difuminamos sus luchas y reivindicaciones y les profetizamos al olvido eterno.
Varios ejemplos:
Pensad en la actual tragedia de Filipinas ¿qué hubiera ocurrido si hubiese sucedido en Francia?
La sanidad en este país expulsa a los inmigrantes, ¿todos somos personas, no?
Las mujeres no accedemos a los puestos directivos. Pero si hemos quedado en que todos somos personas, ¿no?
Al matrimonio homosexual que no lo llamen matrimonio. Creí que todos éramos personas.
Vayan a las aduanas de los aeropuertos y a las fronteras a ver cómo tratan a las personas de países tercermundistas, árabes, gitanos... Vayan, vayan. Un trato correctísimo de persona, reciben todxs.
Las personas con diversidad funcional ¿son tratadas también como personas pero de qué categoría?
Lxs homosexuales pueden casarse pero que no adopten a otras personas, pueden tener plantas y adoptar un urogallo si quieren pero no adoptar a otras personitas.
 
Vamos, en conclusión, que somos todxs personas cuándo nos interesa.
 
Ante cierto tipo de personas, yo, prefiero, desde luego, a los urogallos.

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