18.11.13

Prólogo de Un cuarto propio. Lumen. 2013


Comienzo a leerme “Un cuarto propio” de Virgina Woolf en una edición de Lumen de abril de 2013 prologada por el escritor Kirmen Uribe.

Termino de leer el prólogo indignada.

En un momento Kirmen agradece a la editorial Lumen que le hayan llamado para escribir el prólogo del libro, como él mismo dice en un primer momento pensó que lo ideal sería que fuese escrito por una mujer pero luego comenta a modo de broma como el mismo escribe que: él mismo podría pasarse por mujer ya que su nombre vasco, Kirmen, da a muchas equivocaciones y que normalmente la gente piensa que se llama Carmen o directamente le tratan de señora si está al teléfono.  La editora le dice-copio textualmente- que “quiero que escribas desde tu masculinidad  y como autor que piensa y que escribe en una lengua minoritaria”.

Bien. Se ve que yo no tengo ni un ápice de humor. No me hace gracia su broma de que pueda pasarse por una mujer porque otros cambian su nombre. Es más, me parece penoso y un hastío por mi parte volver y volver de nuevo sobre gente que no entiende nada de nada, ni hace por entender pero que luego creen que son chistosos y amenos ya que hacen bromas muy graciosas que feministas como yo no ríen porque no tienen sentido del humor.

Muy bien también por la editora, si señora, sí.

Continúo leyendo y me encuentro con lo siguiente. Kirmen explica que fue a la Universidad de Brown  y le enseñaron un fondo de libros de tema vasco. Sacó su móvil y los fotografió ya que todos entraban en la pantalla.  Y lanza la siguiente pregunta que a él le suelen hacer “¿Por qué escribir en una lengua tan minoritaria pudiendo escribir en otra con una larga tradición? Y luego añade ¿Por qué siendo mujer, ponerse a escribir y no ceñirse a las tareas de la casa? (en referencia, claro está, a Virginia Woolf?

No me ha gustado para nada esa comparación. La violencia que se usa hacia, nosotras, las mujeres es estructural y abarca todos y cada uno de los segmentos de nuestra vida. Compararlo con un escritor que escribe en lengua minoritaria no creo que tenga el mismo significado de violencia estructural y ni siquiera creo que tenga ninguna analogía. Una cosa son las lenguas minoritarias y los problemas a los que tengan que hacerle frente, que no lo discuto ni lo dudo,  y otra vincularlo a las violencias ejercidas contra las mujeres todos los días y en todos los lugares del planeta tierra. No tiene punto de comparación.

Y punto.

Basta ya.

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