25.3.13

¿Era Manet consciente de ello?


 
La de arriba es una imagen de un cuadro pintado por Manet en 1870 y es el retrato de su discípula Eva González. Ella, la alumna, trata de engañarnos haciéndonos ver que está pintando el cuadro puesto sobre el caballete y que por cierto ya está pintado, por supuesto que tema floral y tiene ¡¡¡¡hasta el marco colocado!!!!! . Pero ¿quién nos engaña ella o Manet? ¿ninguno era consciente? Tampoco lo es mucha gente que mira esta imagen. Está tan naturalizado que el artista sea un hombre y que la representada sea la modelo, musa como el objeto bello y deseante que no vemos lo más significante. Tenemos un vendaje muy elaborado.
Lo mejor es que su paleta no tiene colores. Pero parece que esto tampoco es importante.
 
Además, ¿no lo ven? ella está vestida de una forma muy cómoda y adecuada para usar la pintura sobre un lienzo.








Ellos, ellos sí que son los artistas, los creadores, los genios, los que hacen y deshacen, los que piensan, los que construyen y deconstruyen, los que se manchan las manos, los que ejercitan el hecho creador mientras fuman y piensan sobre ello, los que son excéntricos y los que se representan casi como si fueran el mismísimo dios con su don nato para crear y dotar de vida al arte. Ellos lo eran todo en cuestiones artísticas hasta que en mi vida entraron los libros, los ensayos y las teorías de Linda Nochlin y Griselda Pollock, entre otras.
 
Pero para lxs niñxs, lxs niñxs y adolescentes para lxs que trabajo la palabra artista siempre les remite a un hombre.

20.3.13

-¿Cómo estás? -He comprado chorizo en el súper.

Algunxs personas esconden su homofobia interiorizada y naturalizada posteriormente bajo una segunda piel menos quebradiza que la primera. Sólo que ellxs no lo saben, menos mal que estamos el resto. Una segunda piel que lanza un “No, yo no soy homófobx porque tengo muchos amigos gays”. ¡Claro!, claro, eso exime automáticamente y con varita mágica cualquier discriminación hacia los gays. Pero y ¿qué pasa con quién a los gays no nos representan? Qué pasa conmigo que hasta dónde yo sé no me considero gay.  ¡Qué manía histórica heredada de mantener bajo una palabra un todo sin desgajar sus particularidades! Claro, y así nos luce el pelo.  Las lesbianas por no estar, no estamos ni en el imaginario colectivo más a mano, ése de andar por casa. Yo creo que deberíamos decir 3.455.576.654 veces cada día esta palabra a ver si algún día nos dice algo y nos suena por casualidad si tener que decirla en bajito y bajo miradas y códigos secretos. Y sí, soy de las que piensan que para romper una etiqueta primero hay que construirla. Si es que acaso fuera necesario romperla, claro está. Que una también puede etiquetarse y subirse abiertamente a cualquier balda de cualquier supermercado lista para ser comprada y empaquetada y vivir así el resto de la vida.
Decir que unx no es homófobx porque tiene muchos amigos gays es como decir tengo una tía en Buenos Aires o las tardes de domingo como un bocadillo de chorizo. Es decir, no aporta nada significante que revise las relaciones de poder vinculadas a las minorías y a sus discriminaciones y violencias. Pero es que ni siquiera ahí, insisto por si alguien no lee entre líneas, estamos las lesbianas,  que una está ya muy harta de ser recogida bajo el amplio manto gay.
Casualmente todxs esas personas que alardean de tener muchos amigos gays suelen ser las más retrógradas y ciertamente casposas en materia de luchas de derechos humanos y por ende de esos amigos tan suyos que son los gays.
Se hacen lxs modernxs diciendo que tienen muchos amigos gays. Como yo de interesante cuándo digo que tengo una tía en Buenos Aires. Más concretamente en Mar del Plata.
Esto es también algo así como todxs somos muy liberadxs, progres y avanzadxs hasta que nos toca una lesbiana en la familia, o dos, y hasta algún amigo gay. Ahí es cuándo la cosa cambia un poco y te desean un “no me gustaría estar en tu piel “ o  “ya se te pasará” o un “ joder, cuánto lo siento” o “tú, tranquila que no se lo diremos a nadie”. Porque de cara al resto está bien tener un amigo gay pero de cara al amigo gay, amiga lesbiana, transexual, intersexual, bisexual, pansexual, es mejor en cierta medida mantenerlo en el armario no vayan a enterarse lxs otrxs, otra parte de la familia lejana, en el curro, en el gimnasio, en la guardería en la que trabajas,  en la panadería o en el pueblo.
Somos todxs muy gayfriendly hasta que te das cuenta que en familia nadie te pregunta por tu chica si ésta no acude a alguna merendola, o nadie te pregunta cuándo te vas a casar o si piensas tener hijxs. Porque ya sabréis que los gays somos todos estériles, ¡ah que yo no soy gay!, menudo juego de palabras, ¿eh?.  Eso sí, si hay cualquier otra pareja hetero cerca y aunque tan sólo lleven saliendo juntxs unos meses pueden recibir cualquier tipo de bendición, alegrías, preguntas de todo tipo sin problema. Pero todxs tenemos montones de amigos gays, yo tengo tantos que hasta incluso no doy abasto.
También están las amigas hetero ésas que siempre te verán como una que tiene una relación con una chica pero que en cuánto se te pase todo volverá a la normalidad así que para tomarse las cosas con naturalidad te mandan power points de tíos en bolas y te tratan como si de una hetero más fueses. Porque según ellas todas somos iguales. Y es ahí, donde se equivocan pero no hay peor ciegx que el que no quiere ver. Pero todxs tenemos muchos amigos gays.
Tenemxs muchxs amigos gays pero que no tengan mucha pluma ¿eh? que cargan un poco, oye. Y por supuesto la pluma bollo ni hablar, que es tan antifemenina que muchas parecen camioneras y no te digo yo que si te gustan las mujeres para buscarte una camionera mejor te pescas a un tío, ¿no? Pero, insisto tenemos muchos amigos gays.
También están los de “mi culo es sagrado”. Esos culos heteros que piensan siempre que cualquier gay estaría dispuesto a metérsela en cualquier parte y por ello cuándo divisan algún gay con pluma, claro está, restriegan su culo por todo el local pero contra la pared, se entiende, ¿verdad?  impidiendo así cualquier apertura visible y no llamando para nada la atención . Yo siempre que puedo les pregunto ¿Por qué todos piensan en ser los pasivos de esos gays? Pero nunca obtengo respuesta sino más bien un “Eva, que tía bajón que eres, mira que no tienes ni un ápice de humor, siempre sacas todo de quicio”  (algún hetero que pueda por favor contestarme a esta pregunta, gracias)
Si algún día os aburrís y no tenéis otra cosita mejor que hacer proponedle a un hombre hetero penetrarle y luego venid queridas mías a contármelo (ardo en deseos por vuestros comentarios)
Bien, todxs tenemos muchos amigos gays. Me ha quedado siempre muy claro. Cada vez que lo oigo de boca de alguien pienso que ese alguien ha perdido la valiosa oportunidad de estar calladx.
Yo también tengo muchxs amigxs heteros. ¿lo pilláis?

 

 

18.3.13

Mis próximas conquistas


Aunque ya me han hablado de ellas yo prefiero verlas y analizarlas con mi querida E.  Próximamente haré un viajecito de esos de placer a Burgos y luego a Salamanca.

Me esperan Cristina Lucas en una monográfica y otra expo sobre (de) construcciones de lo femenino en la sociedad contemporánea.

En la medida de mi salivación haré una posible entrada si logro no entrar en el ciclo del aburrimiento mortal.



14.3.13

Indecisa en una cacharrería


Desde hace una temporada pienso en hacer deporte. Pero no encuentro ninguno que me atraiga lo suficiente. Tampoco encuentro un momento en el día para poder realizarlo. Lo cierto es que me apetece soltar la furia y la rabia que acumulo cada semana. Quiero aprender de alguna forma a canalizar mis frustraciones y mis agresividades, y cómo esto no me lo enseñaron ni en la escuela ni en familia, ni yo he aprendido a hacerlo durante todo este tiempo, pienso que tal vez hacer deporte sea una posible solución a esa descontrolada ansiedad que arrastro cuándo el cuerpo me dice que llegó a su tope.

Pienso en el boxeo pero no me gusta la violencia. Pienso en el kárate o en Judo y no me veo. Me gusta montar en bicicleta o salir a pasear pero no me proporcionan el desahogo que yo busco. Quiero un deporte de mucha acción que me deje rota, exhausta pero que no sea violento. Y esto así tal cual es la paradójica de mi vida.

Nunca he hecho deporte más allá que el reglamentario en el colegio y en el instituto. Y sí, yo era una de las que suspendía gimnasia, ahora ya puedo decirlo sin sentirme ridícula y sin ver cómo todo el mundo se muere de risa. Cuándo tenía unos 6 o 7 años mi madre me apuntó a gimnasia rítmica, creo que duré como unos 6 meses, no llegué al año, me parecía sumamente insoportable tener que ir a hacer algo en lo que yo me veía como una elefanta en un taller mecánico. Nunca aprendí a nadar por miedo al agua pero de esos miedos que se convierten en fobias y sólo corro en caso de perder el autobús o similares. ¡Ah!, sí y unos meses fui con una compañera del curro a hacer aerobic pero lo dejé también, ya que giraba siempre del revés al resto y me era muy molesto. Con este currículo deportístico ahora pasados los treinta quiero hacer deporte ¡toma ya!

Estoy pasando unas semanas trepidantes en cuánto a mi estado nervioso se refiere, de esas que el insomnio forma parte de mi paisaje nocturno y los sudores fríos, agobios, dolor en el pecho y sensación de angustia pueblan mi agitado insignificante universo.  Ya lo he vivido muchas más veces desde que tengo recuerdos, sólo que ahora, es más intenso y le pongo nombres a todo. Por eso dejé entre otras cosas de fumar y aparqué mis gin-tonics. Ahora estoy igual pero sin fumar ni beber lo único que hago más que antes es follar pero ni siquiera el sexo puede del todo con mi irritación.

Por eso quiero hacer deporte para complementarme…

No tengo chándal. ¿es grave?