13.1.14

La sombra de lxs provida es también alargada


Qué sí, qué claro que soy provida. Pero entiende que no sea provida de esxs que han hecho de la palabra vida un castigo. Yo defiendo la vida en todas sus dimensiones, amplitudes, horizontes, desde todos los ángulos, vértices, estratos y canales. Yo defiendo el derecho de que todas las personas,  pues faltaría más, tienen para decidir. De esto se trata, ¿no? de una decisión o de un cúmulo de decisiones y circunstancias. Pues, eso. Qué ya está. Qué así es. Que me jode muchísimo esxs que enarbolan la bandera de lo que ellxs dicen que es la defensión de lxs seres humanos. Y entonces, creen que tiene más derecho que tú porque deciden sobre las decisiones que quieren tomar otras. Nunca me ha(n) gustado la(s) violencia(s), ni que decidan por mí, ni que me avasallen, ni que me griten, o me obliguen a hacer algo en contra de mi voluntad, eso no quita para que algunas cosas las haya tenido que hacer de forma  forzada, desgraciadamente este mundo es muy perro, pero he de decir que por principios, por mis principios vaya,  que cada cual decida sobre su vida, como quiera y pueda, como le venga y le desvenga, que haga y deshaga según su criterio, circunstancias y experiencias vitales.

Qué sí, insisto que soy provida, me gusta vivir y disfrutar de la vida pero no voy a obligarle a nadie, a ninguna mujer, que haga otra cosa distinta a lo que piensa. Es más las apoyaré, empatizaré con ellas y las daré todas las fuerzas que pueda. Amo la sororidad entre hermanas.

La mierda de todo esto es que termino odiando la palabra vida que promueven los providas, y me repugnan todxs esxs seres que se creen con el derecho de quitarles a otras su derecho de decidir el cómo, el cuándo, el dónde y el con quien. Odio en general la hipocresía que tienen ciertos sectores políticos, sociales, civiles, vecinales, opusinos, católicos y moralistas de poca monta para sentenciar una premisa y en el mismo segundo mirar para otro lado si así lo fuese. Odio su doble moral y su fachada que mira para un sitio y su interior se le rebela. Sí estamos a lo que estamos, estamos a lo que estamos. ¿no?

La palabra vida en lxs providas quiere decir muerte. Y ahí lxs tienes en sus manifestaciones con sus pancartas y sus camisetas de no sé qué eslóganes con no derecho a no sé qué y con fotos de fetos, y sangre, y sacando de contexto a lxs niñxs con diversidad funcional y no sé qué más. Gente, qué no, qué no es así. ¡Coñoya! Qué no os enteráis. Bueno, más bien, no queréis qué pensemos, disfrutemos de nuestros cuerpos y tomemos decisiones sobre el. Me llena de rabia cómo esas manifestaciones se llenan de familias numerosas como si acaso en ellxs mismxs residiese ese derecho para quitárselo a otrxs.

Yo no voy a estar embarazada nunca. Y es una decisión personal. Y nunca es nunca. Por un millón de motivos. A no ser qué me ocurra una desgracia inmensa no lo voy a estar. Y amo la vida, insisto, pero antes de todo eso amo que las mujeres decidamos por nosotras mismas sobre nuestros cuerpos. No quiero que nadie decida nada por ninguna de nosotras. Nadie es nadie, ¿está claro, no? y me incendio en segundos si esas decisiones las toma además la iglesia o señores con bigote, traje y pelo engominado por ejemplo. La malvada iglesia que no hace más que declarase provida cuándo debería de mirarse un poquito de puertas para dentro. Sus muros huelen muchooo a mierda pero mucho.

Sé que no es necesario que lo diga a estas alturas de la película pero veo que nunca está demás. Estoy a favor de que cada mujer elija lo que le es conveniente. Estoy a favor de que haya una ley del aborto como la que había y no como la que quieren regresar del año anterior incluso a ese año 1985. Estoy a favor de la vida, por supuesto, pero de la vida que cada una de nosotras quiera para sí mismas y para el resto de las mujeres. Eso es así.

Estoy a favor de la vida, a favor de las mujeres que abortan y de las que deciden tenerlo porque quieren tenerlo. Estoy en contra de la gente que no quiere razonar y que pone su moral por encima de la capacidad de cada mujer a decidir sobre sí misma.

Sí, quiero que el aborto sea un derecho y no un privilegio.

Y sí, quería hablar de este tema porque forma parte de uno de esos temas que todo el mundo cree que tiene derecho a opinar. Y claro, claro que lo tiene. Pero no a imponer su visión, no a acusarte con el dedo, no a decirte que estás del lado de la muerte, no a decirte que quieres que millones de niñxs que no han nacido mueran, no a decirte que una mujer embarazada pertenece al estado y no así misma. No, conmigo así no contéis. Todo el mundo habla de este tema, no se precia reunión familiar sin este tema encima de la mesa para opinar sobre lo que otras harían y luego victimizarlas y criminalizarlas. Y no, no es así, es muy fácil hablar, hablar todo el rato, hablar sin pensar, hablar por boca de otrxs, sobre lo que haríamos en su lugar o dejaríamos de hacer. Es muy fácil caer en la superficialidad. Pero dejemos de una jodida vez decidir a las mujeres, joder, a las mujeres, déjennos decidir y como solicita esa frase maravillosa “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios” o de lo contrario “os beberéis la sangre de nuestros abortos” Ya está bien. Ya está bien. Año 2014.

1 comentario:

  1. te imagino tan carismática como arrolladora.....¿acierto? parafraseándote ¿puedo alguien enamorarse de un blog? mi respuesta es sí. Perdona mi galantería. encontré tu blog hace unos meses y me lo he leído varias veces entero. saludos.

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