7.1.14

Pijoán cuéntame un cuento de Durero

Enciclopedia Summa Artis, tomo XV, Arte del renacimiento en el centro y norte de Europa. José Pijoán. Edición de 1998. Capítulo dedicado a Durero. Página 586.
 
Ayer encontré este maravilloso párrafo que por ser tan jodidamente machista lo he fotografiado aunque está de forma fragmentada. Forma parte de un gran capítulo dedicado a la vida y obra artística de Durero, ése pintor tan genial y estupendo que al parecer tuvo una mujer, según el sin igual historiador del arte J. Pijoan, bastante estúpida e infértil en todos los sentidos. Pobre Durero. Él no se merecía esto. Qué injusta es la vida para hombres como él. Jooooo que rabia.

Como pueden apreciar en el texto de la foto,  Pijoán describe a Inés la esposa del inequívocamente genio universal Durero. No tiene desperdicio alguno con frases como: La esposa Inés, sin ser una rémora, tampoco fue compañera estimulante.  Ó no le dio hijos. Ó  Durero sufrió la falta de una mujer enamorada. Ó que ésta contribuyó a su temprana muerte.  Como pueden ver son frasecitas simples, apenas inocentes, comunes, banales y muy, muy mundanas, frases que dichas a través de la pluma de un historiador cishombre quedan tan bien escritas, tan correctas, que los posibles significantes quedan encubiertos y naturalizados, tanto que una casi no se da cuenta y empatiza con el pobre Durero por tener una mujer tan atroz. ¡¡Qué malas las mujeres poooorrr favooorrrr!!! Menos mal que una no se quita las gafas moradas ni para ir al baño, ya casi ni para dormir no vaya a ser que mientras una descansa se la meten doblada. Una feminista no puede bajar nunca la guardia, ni tan solo un segundo porque como te sientes tranquilamente en el claro de un bosque para respirar un poco de aire fresco tal vez te la estén colando otra vez. Y así todo el rato. Bien, que me pierdo de la historia tan importante y tan terrible de Pijoán y Durero. Una vez más el poder de la Historia Universal, la gran macrohistoria, ( o machi-historia) y de cómo un historiador privilegiado con el don macrohistórico de la escritura  puede enarbolar la bandera de la misoginia y el sexismo más extremo y noooo pasaaa nada, repito, no pasaaa nadaaa. Está todo bien. El mundo sigue girando, los artistas siempre son genios hombres y viriles y la historia siempre es universal, jerárquica, misógina, monofocal y unidireccional y además está escrita por ellos. ¿Quién da más?

A menudo me preguntan que por qué soy feminista. Y nunca acierto a contestar de forma tajante. ¿Por dónde empieza una?

No hay comentarios:

Publicar un comentario