18.3.14

Un jarrón con lirios, dos sillas rotas, una video-cámara y tres ideas a medio hacer


Estoy sentada frente a ti en una vieja silla sin respaldo. Me deshilacho.

Te levantas y me señalas hacia abajo. No veo lo que me quieres enseñar. ¿Qué dices?

Me arrimas tu pezón izquierdo a mi boca. Te lo muerdo. Me siento húmeda. Otra vez más. Soy puro mecanismo banal.

Me arañas y me sudan las manos. Las escondo.

Tiemblo. Siempre tiemblo. Y siempre pienso que tengo que apuntarme a yoga para relajarme, para aprender a hacerlo. Nunca lo hago. ¿Se nota? No sé respirar. No sé controlar mi respiración. No sé relajarme. Siempre que tiemblo durante un rato ilimitado termino llorando.

Abres el libro por la página 57 y lees en alta el párrafo marcado con un fosforescente verde. Arrancas la página y la dejas volar. Gritas tres veces mi nombre. Me levanto. Me arrancas la ropa tan fuerte que la descoses. El suelo está lleno de hilos.

Estoy desnuda. Te miro. Me avergüenzo. Y luego me miro a mí. No me gusta lo que veo. Cierro los ojos. Vuelves a leer del mismo libro y arrancas otra página. Antes de romperla me la muestras. Gritamos dos frases en alto son las mismas pero las decimos de forma descompensada. Yo empiezo primero y tú segundos después. Gritamos lo mismo, nos quejamos de lo mismo pero no nos entendemos. Luego te desnudas tú. Tu ropa no está descosida. Eres inmensamente bella.

Ahora suena una canción. No tiene letra. Cantas. Hablas despacio. Te inventas la letra. Tu voz es entrecortada. Quieres decir todo eso pero no puedes. Hablas en bajito. Y eso me estresa. Siempre hablaste de forma muy distinguida.

Si no fuera porque te he visto tanto diría que tu porte es aristocrático con toda la oscuridad que ello me reporta.

Me haces tan feliz pero a la vez me llenas de complejos. Y tú lo sabes. Yo tampoco lo he ocultado. Te aprovechaste de eso tanto como yo de la situación a la inversa.

Me lo vuelves a repetir. Una y otra vez, una y otra vez. Ya no me inmuto. Ya no puedo escucharte también como ayer. Ahora ya no. Se te olvida que soy dura como una piedra. Y que de lo que escucho me quedo con lo único que no me gusta de mí.

Me gusta escucharte aunque parezca que la que habla soy yo todo el rato.

Me tocas. Nos sentamos en el suelo y siento frío. Cuándo estoy  nerviosa siempre tengo frio.

Te gusta ponerte encima de mí porque dices que es muy sincero. Me gusta que lo hagas. Me gusta sentir tu peso. Por favor no dejes de ponerte encima de mí.

Casi siempre lloro después de hacer el amor. Es parte de un proceso de autoconocimiento y de autocontrol. Aún no te lo he contado todo. Pero sabes que lo haré. Lloro también en invierno y algunos días largos como hoy.

Me gustan los abrazos más que los besos. Los abrazos sirven para recoger todo lo que no puedes guardar en ningún sitio visible.

Cuándo estoy desnuda soy torpe. Cuándo estoy vestida también.

Has arrancado las hojas de medio libro y sigues de alguna forma queriéndome decir algo que yo no acierto a comprender. Sabes que soy disléxica y que mi cabeza no funciona como a ti te gustaría que lo hiciera. Lo hace a su manera en desequilibrio.

Aunque no lo creas me cuesta comunicarme.

Y tengo que explicar muchas veces que soy tímida y que todo me cuesta un esfuerzo tan grande que me crea angustia. Pero a veces tú estás lejos y yo estoy fuera de órbita.

Me gusta estar desnuda contigo y que no tengamos sexo. Me gusta que a veces no quieras tocarme.

Me agoto fácilmente. Pero estoy en tránsito de aprendizaje de mí misma. Me estoy dando tiempo. Más. Llevo toda la vida dándome tiempo. Más.

Alguien me dijo una vez que lo importante no era el qué si no el cómo. Por eso no me asusta mi desnudez sino cómo es mi cuerpo, mi piel y todo mi vello corporal que ya no te oculto. Vuelves a leerme de ese libro para tranquilizarme pero es todo lo contrario.

Te pido cosas que sexualmente me suponen una barrera a mi misma pero soy masoquista y no puedo evitarlo. Antes de que empieces ya me he arrepentido y volvemos al inicio de esta historia. Sólo quiero que me abraces ¿es tan difícil?

Son las 19.34 horas de la tarde. Todo esto está grabado. Performado. Visualizado. Me he atragantado viendo la grabación. Probablemente habrá que hacer otra vez una de las escenas. Durante toda la noche estaré pensando en esto y mañana antes del desayuno probablemente la habré borrado. No llegarás a verlo. Estás avisada. Y no, no empieces de nuevo con tus reproches.

No me esperes mañana. Al menos no despierta. Y sé todo lo bien que tú duermes. Esto al menos no es problema para ti.

2 comentarios:

  1. Eres muy buena y juegas con ello. Gracias. Me gusta.

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  2. no sé por qué nunca hemos hablado de sexo, creo que tenemos muchas heridas en común. en la canción "en la sed mortal" de nacho vegas, hay un verso que siempre me estremece: "y él me cuenta que incluso los perros se ponen tristes después de eyacular". me quedo con el antepenúltimo párrafo, entero. Sólo quiero que me abraces ¿es tan difícil? Sólo quiero que me abraces ¿es tan difícil? Sólo quiero que me abraces ¿es tan difícil? Sólo quiero que me abraces ¿es tan difícil? iba a escribir una cosa más pero eso mejor en persona, sin dejar rastro para el fbi.

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