11.4.14

Primera carta a Penélope

Acto 1. Parte 1. Año -36.

 

En la habitación 09 de un hotel de carretera cercano a Burgos. Hay una mesita redonda, tres sillas, una cama con una manta de lana marrón, un espejo de tres cuerpos, dos mesillas pequeñas de madera envejecida, un póster enmarcado con la fontana de trevi, dos alógenos rojos, y paredes cubiertas con papel de estraza. Todo huele a humedad.

Estoy sentada en una de las sillas. Tengo puesto mi pijama. Con mi mano izquierda sujeto un boli-bic-negro. La mano derecha está cerrada en un puño encima de mi memoria a corto plazo-una pequeña libreta que siempre llevo en el bolso-. Me apetece fumar un cigarrillo.

Tú estás en el baño. Cuando sales estás desnuda pero rápidamente te pones el pijama. Y te sientas en la otra silla. Nos miramos. Pero no hay diálogo. No me miras a lo ojos. No te miro a los ojos.

No me fío de las personas que no me miran a los ojos.

 
Toda la vida me la he pasado aprendiendo. Bueno eso es mentira. En realidad toda la vida me la he pasado imitando, aprender es otra cosa. Así mejor. Para cocinar debes hacer esto. Para hacer la cama debes poner antes la sábana bajera. Para ser una buena niña debes sentarte bien. No tienes que ponerte nerviosa ni llorar, total eso no es para tanto. Para curar una herida tienes que usar alcohol. Para ver una película tienes que estar quieta. Para dormir bien tienes que estar relajada un poco antes de irte a la cama. Para planchar una camisa siempre tienes que empezar por su cuello y luego los puños. Aunque te duela no grites. Las personas tenemos que saber controlarnos.

 

Desde que considero que soy adulta estoy preocupada por cuando y cómo se producen los aprendizajes. Horas y horas de lecturas, de cursos, de entrevistas. Horas y horas angustiada, examinándome a mí misma en acción y examinando a detalle todos tus gestos. Antes de que te hayas dado cuenta he memorizado parte de tu lenguaje corporal, todos tus tics, he contado tus lunares y pecas, cicatrices y tatuajes visibles y he analizado la forma en la que te sientas.

 

Y lo único que quiero ahora es desaprender.

 

Pero desaprender me agota. Desaprender es un acto muy violento. Y quiero tirar la toalla a cada segundo. Para desaprender hay que hacer un esfuerzo diario tan grande que me deja descosida. Me desgarra. Por las noches y a media luz hago el informe de las heridas de cada día. Primero las hurgo y luego las cuento. Guardo debajo de la cama una pequeña cajita metálica con varias agujas, hilos de diferente grosor y ningún dedal. El acto de clavar la aguja y sacarla de nuevo con la tela ya cosida es mi salvación. En la Odisea Penélope tejía y destejía a la misma velocidad. En la vida real Penélope y yo nos hubiésemos dejado las agujas para relacionarnos de forma amistosa.

 

Desaprender a cocinar, desaprender a querer, desaprender a planchar, desaprender a amar, desaprender a trabajar, desaprender a vestirme, desaprender afectos, desaprender sentimientos, desaprender emociones, desaprender mi orgasmo, desaprender los cuidados, desaprender los saberes, desaprender cómo ser hija, esposa, amiga, hermana, tía, vecina, trabajadora, viajera. Desprender las atenciones. Desaprender el vacío. Desaprender la soledad. Desaprender la maternidad. Desaprender los dolores, desaprender los detalles, desaprender la menstruación, desaprender cuándo reír, cómo llorar, cuándo herir, cómo hacer, cuándo deshacer, cuándo dormir, como educar, como follar, cómo gritar, cómo soñar, cómo sufrir, cómo escuchar y cómo hablar. Desaprender la muerte. Desaprender el cuerpo. Desaprender las enfermedades. Desaprender la desnudez. Desaprender mi timidez. Desaprender la ansiedad, el vértigo. Desaprender el pánico escénico. Desprender la depresión. Desprender los miedos, los terrores y mis fobias. Desprender el insomnio. Desprender la inseguridad. Desaprender a ser yo.

 

A falta de obsesiones…tengo una nueva.

 

Acto 2. Parte 1. Año -36. Unas horas después.

 

No puedo dormir. No me he fumado ningún cigarrillo. He escondido todos los relojes para no escuchar el tic-tac en los cajones de ambas mesillas. No me ha servido la tirita. Me levanto y me visto a oscuras sin ropa interior. No uso tampones porque son intrusivos. Me ha bajado la regla. Tengo retortijones. Quiero mancharme a propósito de mi sangre menstrual. Quiero sentir que nada la detiene. Es de noche pero tomo mis gafas de sol. Me las pongo y salgo de la habitación. No dejo nota de despedida. No es una despedida.

 
 
 

 

 

 
ghada amer. louise bourgeouis, elena del rivero. hilos. coser. renombrar.
 

 

1 comentario:

  1. te leo desde hace tiempo. siempre pienso en decirte algo pero luego prefiero seguir siendo anónima. es curioso pero cada vez que escribes algo parece que lo escribes justo cuando yo necesito leerlo. escribes cosas por las que yo también estoy justo pasando. solo puedo darte las gracias aunque por lo que imagino no creo que para ti sea importante.
    s.

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