23.7.14

Conversation with my mother


2001.
Tracey Emin.

En este vídeo Emin y su madre Pamela conversan sobre la decisión de la madre de no abortar cuando estaba embarazada de Emin y de su hermano gemelo Paul, y la opinión de la madre de que Emin nunca debería tener hijos. Por la conversación sabemos que cuando la madre estaba embarazada había visitado a un doctor para abortar, había cambiado de opinión allí mismo y se había marchado de la consulta. La madre de Emin contó esta historia durante la infancia de los gemelos y había dicho a su hija que nunca tuviera hijos, que si alguna vez se quedaba embarazada se lo dijera con tiempo para que ella pudiera ayudarla a abortar. Paradójicamente, en el transcurso de la conversación el espectador tiene la sensación de que para madre e hija la historia es una especie de escena primigenia. También vemos que la madre de Emin continúa diciendo a su hija que no tenga hijos incluso a pesar de que Emin se acerca al final de sus años reproductivos. La afirmación se hace con cariño y con bastante sentido del humor.

Pamela: Temo el día en que me mires a los ojos y me digas “Estoy embarazada”. Sería una catástrofe. Sería un desastre. Un desastre. ¿No me digas que estás embarazada?

Emin: No lo estoy

Pamela: Gracias a dios

Juguetea con una muñeca mientras habla. Ella y la hija intercambian miradas de complicidad y se ríen. Conoce bien esta conversación. Es una discusión graciosa, marcada por una especie de conocimiento lateral: la madre de Emin desea para su hija una libertad que ella misma nunca pudo disfrutar y dicho deseo se manifiesta en el rechazo a que su hija se convierta en madre. Emin pregunta abiertamente por qué su madre piensa que ella no sería capaz de tener hijos, pero a la vez reconoce que no quiere tenerlos. Con tener gato le va bien. Hablan sobre las cargas específicas que para la mujer supone tener hijos y la madre de Emin insiste en que la artista nunca habría tenido la carrera que tiene si hubiera sido madre. Emin sugiere que en parte su madre no quiere que tengas hijos porque entonces dejaría ser la hija; básicamente cambiaría la relación entre ellas. La madre parece aceptar esta posibilidad, aunque en realidad no está convencida.
Juntas revisan la relación madre/hija, tradicionalmente imaginada en torno a la reproducción (hija que se convierte en madre) sobre el tema del aborto. Según avanza la conversación, aprendemos que ambas son, como diría la historiadora Molly McGarry “hijas poco diligentes” (McGarry 2000,9): las dos consideran que sus madres no pudieron disfrutar de la vida que ellas tienen, ambas rechazan que se las defina conforme a los estándares de normalidad doméstica de la clase media (la madre de Emin, al tener hijos sin estar casada; Emin, al no tenerlos) Ambas consideran a sí mismas como cargas casi imposibles para sus madres e intentar averiguar cómo es que una llega a esa conclusión. Tradicionalmente, escribe McGarry “una noción de generaciones tiene en su núcleo un desgastado conjunto de expectativas edípicas que dictan posiciones incómodas tanto para madres como para hijas” (McGarry 2000, 11). Emin y su madre bromean sobre la certeza de una de que la otra no debería ser madre, al tiempo que reconocen que son lo “mismo”, y vemos que la noción de generación muta. La forma y la textura de la historia que se desarrolla entre ambas es no-lineal, ilógica y llena de agujeros. La falta de coherencia define la conversación de al madre. Emin pregunta sin rodeos: ¿te arrepentiste de tener hijos? Si volvieras atrás ¿harías lo mismo? La madre se niega a contestar estas preguntas; la forma en qué están formuladas no encaja con la complejidad de lo que significa ser madre. Rechaza las suposiciones que encuadran su gramática hablando de otras cosas y, así, la intensidad de la conversación va y viene.


Jennifer Doyle. Chicas, interrumpido: feminismo queer, arte y aborto.


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