16.7.14

una caja pequeñita, dos puñales rojos y tres manchas de carmín


Mi mundo está en una acera del barrio y mis experiencias en tres portales del mismo barrio

Sentir. Experimentar. Hablar

Solo esos tres condimentos. Solo son tres envoltorios. Solo son tres voluntades prensadas a conciencia y dispuestas al olvido. Son tres capas de piel.

Ahora ya no es necesario que corra a contrapelo.

Quizás puedas mirarme a los ojos en estas tardes de verano después de que haya bajado la persiana del salón para que no me ciegue tanta claridad.

Me has comprado plantas. Algo que cuidar, yo que no se cuidarme a mí misma. Yo creo que no haces más que dejarme mensajes indirectos. Sabes que me gustan las metáforas y los juegos de palabras. En cambio tú para eso eres más pragmática.

Quizá pueda animarme a sentarme en una silla y sacar los tres bolígrafos verdes con los que garabateo las letras de una canción antigua.

Me das masajes en la espalda y me dices que es contra el estrés. Solo puedo rendirme ante tus caricias. Me lo haces con tanto amor que me duele no poder contener ese aire que siempre existe entre tú y yo. ¿Cómo hago para calcularlo?

Mírame las manos. Si no me tiemblan, si no están encharcadas….abrázame fuerte. Muy fuerte. Tan fuerte que pueda escuchar tu tranquilidad.

Gracias por tomarme siempre de la mano aunque me tiemble, aunque me sude, aunque esté asquerosa, fría y húmeda.

Me sorprendes tanto. Que me pellizco todo el rato para que no sea una pesadilla.

Sentir. Experimentar. Hablar.

Solo son esos tres condimentos que me había prohibido el día que decidí hacerme una agenda espartana. Me trato de recuperar y me duele todo. Escribo en un cuaderno de hojas blancas. Es un cuaderno en el que dibujo compulsivamente a bolígrafo y a colores  estridentes pero en el que también escribo. Todos los días me prometo que no lo destruiré. Solo sé que no puedo mantener promesas.

He vuelto a hacer todas aquéllas cosas que me hacían sentir bien. De momento son solo 5. Es un presagio. Es un acierto. Se llama verano, como la estación y es una recuperación lenta.

Abrázame siempre ¿sabes? Aunque haya días que quiera darme contra esa pared de ladrillos afilados. Mi barrio es todo de ladrillo ¿sabes? Aunque haya días que no quiera amanecer y aunque haya días que no me apetezca otra cosa que dormir con insomnio.

Mi mundo está en una acera del barrio y mis experiencias en tres portales del mismo barrio.

1 comentario:

  1. Que hermosa columna, que manera tan sensible de escribir. Ajeno del género y los prejuicios, en su manera de amar, ahora veo lo maravilloso de las palabras como complemento del amor. Hacen más intensos los sentimientos; le dan vida a la pasión, lo llevan por un mar de rosas. Su hermosa frase,"Mi mundo está en una acera del barrio y mis experiencias en tres portales del mismo barrio", es hermosísima. Felicitaciones.

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