1.11.14

Todos los secretos de mi amor si irán contigo. (jeanette)

Lo que me gusta de una película es que me abofetee de forma muy fuerte y contundente.





Supongo que no es fácil saberse cómo una está siendo torturada mirando una película. De igual forma que una piensa lo mismo mirando algunas obras de Badiola o Irazu sin llegar a terminar de preguntarse -por qué el vacío es tan asfixiante si solo es eso, es vacío-

Supongo que si una comienza a leer algunos de los poemas de Dickinson y se siente ciertamente tranquila porque cree que entiende poesía o si mirando fotografías de Woodman piensa en su propia angustia como algo más común en el arte que en la vida es porque también está hablando de su propio vacío.

Todo el rato hablamos de nosotrxs y lo hacemos hasta hablando de otrxs. Nada nos importa  más que nosotrxs mismxs. A mí me ocurre, solo me importo yo.

Magical girl me torturó y me trastornó asimétricamente. Según terminé de ver la película quise no haber entendido nada. Lo cierto es que no hay nada que entender. Más allá de la ciencia ficción del hecho de hacer desaparecer está el hecho de todo aquello que habla de vacío. Pero no hablo de ese vacío del hueco. Hablo del vacío del no saber y del imaginar. Porque lo que una imagina siempre es peor de lo que te presuponen a creer. Porque lo que no te muestran es peor de lo que ya estás viendo. Y es ahí donde encontramos el juego que nos propone la película: tú construyes en determinada forma qué ocurre y cómo ocurre. La película no es lo que crees estar viendo sino cómo construyes tú lo que te están contando.

Magical girl es una película de terror supremo. Sólo recuerdo haber sentido algo así y de refilón cuando vi El proyecto de la bruja de Blair. Y ahora ya no, pero durante muchos años, fui una fanática del cine de terror. Ayer comprendí que yo hasta ayer no había visto cine de terror.

Todo lo que nunca llegaré a saber de esta película porque no está contado porque no está dicho en ella, solo sugerido y expuesto de una forma magistral, es precisamente mi propio pensamiento torturado imaginándome una vez más todo aquello que me vuelve loca.

Eso es precisamente el miedo.




Una película escalofriante, surrealista, en la que en cada momento quieres hacerte creer que no sabes lo que está ocurriendo porque en realidad está hablando de ti y de cómo presupones tus experiencias. Y precisamente consigue algo magistral -que no seas un espectadorx pasivx.

Todas las actrices y actores son excelentes. Pero Bárbara Lennie me dejó hipnotizada por su historia, su locura, su lenguaje corporal, sus manos, su cuerpo desnudo autolesionado y su voz. Qué voz.

Qué historia(s).

Impresionante.

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