29.1.14

Reflexiones del después


Mi deseo es inmediato.

No espero, no pienso en otra cosa, no colaboro.

Soy rápida y respondo de forma automática.

Me vuelvo agresiva.

Profundo, rápido y fuerte. (y en ese orden)

 

Ayer vi la película Nymph()maniac volumen 2, sin haber visto previamente la primera parte. No me importa en absoluto. Puede que ambas películas no fueran hechas para ser vistas de forma separada. Pero ¿Por qué entonces se visionan por separado? Supongo que veré la primera parte o tal vez no. Eso ahora no es importante. La película me desató. Me produjo herida. Curiosamente me produjo un encuentro conmigo misma. Algo que yo quería evitar desde hacía mucho tiempo. Nymph()maniac 2 es una película excitante en su amplio sentido. Quien no haya librado alguna vez una laaarga batalla con alguna obsesión, sea esta del tipo que sea, no sabe de lo que hablo. Y evidentemente no puede conectar con la película como yo quiero contarla. Lo cierto es que enlacé con mis propias experiencias vitales y palpitantes de forma inmediata (tal y como es mi deseo). La película dura tan solo dos horas, se me hizo corta, muy corta porque podría estar hablando de la intensidad sexual-emocional que me produjo durante horas. Rescataría muchos momentos, algunos de una brillantez dialéctica memorable (como todas esas relaciones culturetas entre las imágenes, las metáforas y las relaciones con la literatura, los nudos y la historia ¿universal?) y otros momentos potentemente visuales como las sesiones con el jovencito castigador -jamie bell- aunque sin duda alguna me quedo con el final. Pero qué final.

Suelo comparar mi relación con el sexo con una cuerda tensa y tirante. Solo me relajo con la técnica una vez sofisticada. Y esto casualmente tiene que ver con la improvisación.

Pocas veces me he puesto reglas a mí misma pero yo he puesto muchas de las cuales pocas o ninguna se cumplieron a la larga. Muchas veces me he aburrido. Tantas que no podría enumerarlas. Lo he hecho mil veces sin ganas. He fingido todo lo que se os está pasando por la cabeza, a ciertas prácticas me he negado en rotundo, otras veces me he parado a la mitad y me he puesto a llorar, también he provocado enfados y heridas. He sido infiel muchas veces. La conclusión es que he llorado mucho. Y a veces llorar no tiene que ver con sufrir. En la gran mayoría de las veces es así.

He follado en coches, hoteles, residencias estudiantiles, baños de estaciones de trenes y buses, nunca en un aeropuerto pero sí en la playa, en colchones hinchables, en las escaleras de un portal, en hostales de mala muerte, en pensiones de dudable reputación, en huertas, en tiendas de campaña y en bañeras de todo tipo y tamaño. En camas anchas y en camitas chiquitas. Y en todos y en cada uno de estos sitios solo destaco si estaba de pie, tumbada o sentada. Y en qué posición con respecto a ti estaba colocada. Es importante. Muy importante. Probablemente es lo que más me importa. Y por este motivo me he sentido mal, muy mal.

Si pienso en mi pasado hetero lo digiero ahora como una deriva. Como una deriva hacia ninguna parte. Algo así como andar en círculos. Y digo a ninguna parte porque desde el principio supe que estaba equivocada. Y esto no se digiere ni rápido ni en deriva. Pero el sexo es sexo aunque fuera en deriva hacia ninguna parte.

Heterosexualmente hablando me desvirgó un chico a los 17 en la cama de los padres de él. Para lxs dos era la primera vez y esto sí es importante. No disfruté lo más mínimo. Me dolió tanto que nunca he podido olvidar ni la escena ni mis gritos ni los arañazos ni el dolor, ese dolor tan punzante e insoportable, las siguientes veces no fueron mejor que la primera. Nada mejora con el tiempo si no es la actitud. Lo cierto es que poco le recuerdo a él en ese momento, solo me recuerdo a mí. Culturalmente nos preparan tanto para ese dolor, para esa primera vez y para la importancia de los tamaños que yo me sobredimensioné. Es cultural, político y personal.

Los siguientes años a esa primera relación fueron experiencias inquietantes que fui recosiendo y maquillando por mi parte pensando que está todo bien cuándo está todo fatal. Dicho de otro modo: Incomodidad y engaño.

Incomodidad por las relaciones que he generado y gestionado en torno al sexo. Yo lo gestioné de mierda. Pero no siempre se trata de una. Soy inmediata y no me relajo.

Supongo que también responde a estilos y a elegir parejas que se ¿parecen? Esto no es una broma ni una tontería. Es más bien una vil excusa. Una cree rellenar ciertos vacíos en ciertas conexiones con la gente. Mis conexiones sexuales en este aspecto nunca han terminado de forma satisfactoria. Ahora sé que la insatisfactoria era yo. Siempre ha partido de mí. Y aún sabiéndolo reaccioné tarde. Muy tarde. Supongo que os sonará ya todo esto.

Me he equivocado muchas veces. No creo haber aprendido mucho. Ahora hablo de miedo.

Puede que tal vez me pase un poco como a joe… salvando evidentemente las distancias, que solo busco mi propio placer aun a sabiendas que éste tal vez no me proporcione goce, y que sea de una forma extrañamente turbia en las que en la gran mayoría de las veces, como le pasa al mismísimo Von Trier no es posible tomarme en serio.

 

Soy tímida.

Muy.
 

 

15.1.14

No es ficción tener los colmillos afilados



La siguiente entrada deber ser leída accediendo a la música de este vídeo (bso 2046)


Lo primero de todo es saber dónde tienes que dirigirte. Lo segundo es estar preparada y después tener la suficiente munición en el bolsillo como para atacar si eres agredida. Esto último no ocurre frecuentemente pero sobre el plan de actuación deberás tenerlo presente.

En cuánto hayas subido las escaleras, al menos las suficientes, cuenta hasta 10. Luego siéntate en el primer escalón de la siguiente escalera y vigila que no tengas a nadie siguiéndote.

No lleves el móvil. No tengas contigo una mochila podría molestarte si acaso tienes que salir corriendo. Y sobre todo, ante todo, no hables con nadie.  Te cruzarás con algún vecinx que probablemente querrá saludarte y preguntarte que a qué piso vas, no les hables, limítate a sonreir. Que no te sientan nerviosa.

Cuándo hayas completado la primera misión estarás preparada para continuar. Cualquier paso en vano te pondrá en peligro constantemente.

Píntate las uñas de un color de la gama cálida. Vístete para impresionar pero no llames la atención. Mucho cuidado con los escotes. Finge otro acento pero que no te delate. Llama a la gente con la que hables de don y doña y siéntete agradecida si te abren la puerta o te pagan un café. Lleva contigo un maletín de cuero negro y gafas de sol aunque el día sea gris.  En tu bolso de mano solo necesitarás una pitillera, un paquete de pañuelos, un monedero vacío ,  una cuchilla de afeitar, un dildo de tamaño medio y una pistola de plástico negro.  Si te pregunta por la pistola diles que no es más que un juguete provocativo para arreglártelas en la jungla.

En cuánto tengas todo esto y consigas subir al edificio ella estará esperándote en la habitación verde número 234 del hotel de la calle 65. No sabemos aún ni su nombre ni su apellido pero te prometo que es ella. Actúa con normalidad. Llama a la habitación con los nudillos de la mano izquierda y cuándo ella pregunte quién es dile que eres de la recepción y que traes dos cervezas.

Ella abrirá. Tú pasarás a su habitación. Habéis quedado para follar. Ella aún no lo sabe. Bueno, más bien, también te hará creer que no lo sabe. Tomaros las dos cervezas. Saca un tema banal y con cierta soltura abre tu bolso de mano enseñándole la pistola de plástico. Dale el dildo a ella y no le hagas preguntas. Ella entenderá tu mensaje al instante. A continuación abrirá el grifo de la bañera y se desnudará. Trata de no impresionarte de forma instantánea. Recuerda que tienes que llegar a su mesita de noche y mirar en la carpeta número 345 que es de color aceituna. Siempre la guarda allí. No le pongas condiciones a su juego sexual. Para el posible dolor puedes usar unas pastillas de color blanco que hay en el segundo cajón de la mesita.

Desnúdate y meteros en la mayor brevedad en la bañera. Lo siguiente corre de tu mano. No hagáis mucho ruido, no grites muy alto ni muy fuerte. Intenta tener a mano un pañuelo de tela por si lo tuvieras que morder. Recuerda que los señores de Moncada están en la habitación de al lado vigilándote. No verán tu cuerpo pero sí que escucharán tu voz y todos tus sonidos. La de ella no es audible, por lo tanto, se prudente. De ella no tendremos prueba. Ella está en un nivel casi óptimo. En ningún momento le pondrás preguntar su nombre, su edad ni nada personal.

En cuánto se quede dormida hazte con la carpeta 345. No te despidas de ella. Deja una nota de despedida en el baño, cerca de la bañera.  Ella escuchará un ruido y se despertará. No te asustes. Probablemente ella también te haya dejado una nota de despedida para ti. Quédate entonces en el baño y busca la ventana. Si logras saltar por ella con la carpeta 345 estás dentro de la selección. Si no, quedas automáticamente expulsada. Todo esto no es un juego pero sí una metáfora de tus futuras experiencias vitales. Probablemente ahora no lo entiendas. Todo está en tu pasado. Pero no pasa nada. Se lo hemos contado todo a tu familia y a tu chica. Ellxs están de acuerdo. Tu chica al principio no acepto pero el dinero hizo su pulso.  

No te tortures no todas pasan al siguiente nivel.
 
Si la música terminó antes de que leas esta entrada probablemente ciertas cuestiones sigan teniendo su sentido aparente.




13.1.14

La sombra de lxs provida es también alargada


Qué sí, qué claro que soy provida. Pero entiende que no sea provida de esxs que han hecho de la palabra vida un castigo. Yo defiendo la vida en todas sus dimensiones, amplitudes, horizontes, desde todos los ángulos, vértices, estratos y canales. Yo defiendo el derecho de que todas las personas,  pues faltaría más, tienen para decidir. De esto se trata, ¿no? de una decisión o de un cúmulo de decisiones y circunstancias. Pues, eso. Qué ya está. Qué así es. Que me jode muchísimo esxs que enarbolan la bandera de lo que ellxs dicen que es la defensión de lxs seres humanos. Y entonces, creen que tiene más derecho que tú porque deciden sobre las decisiones que quieren tomar otras. Nunca me ha(n) gustado la(s) violencia(s), ni que decidan por mí, ni que me avasallen, ni que me griten, o me obliguen a hacer algo en contra de mi voluntad, eso no quita para que algunas cosas las haya tenido que hacer de forma  forzada, desgraciadamente este mundo es muy perro, pero he de decir que por principios, por mis principios vaya,  que cada cual decida sobre su vida, como quiera y pueda, como le venga y le desvenga, que haga y deshaga según su criterio, circunstancias y experiencias vitales.

Qué sí, insisto que soy provida, me gusta vivir y disfrutar de la vida pero no voy a obligarle a nadie, a ninguna mujer, que haga otra cosa distinta a lo que piensa. Es más las apoyaré, empatizaré con ellas y las daré todas las fuerzas que pueda. Amo la sororidad entre hermanas.

La mierda de todo esto es que termino odiando la palabra vida que promueven los providas, y me repugnan todxs esxs seres que se creen con el derecho de quitarles a otras su derecho de decidir el cómo, el cuándo, el dónde y el con quien. Odio en general la hipocresía que tienen ciertos sectores políticos, sociales, civiles, vecinales, opusinos, católicos y moralistas de poca monta para sentenciar una premisa y en el mismo segundo mirar para otro lado si así lo fuese. Odio su doble moral y su fachada que mira para un sitio y su interior se le rebela. Sí estamos a lo que estamos, estamos a lo que estamos. ¿no?

La palabra vida en lxs providas quiere decir muerte. Y ahí lxs tienes en sus manifestaciones con sus pancartas y sus camisetas de no sé qué eslóganes con no derecho a no sé qué y con fotos de fetos, y sangre, y sacando de contexto a lxs niñxs con diversidad funcional y no sé qué más. Gente, qué no, qué no es así. ¡Coñoya! Qué no os enteráis. Bueno, más bien, no queréis qué pensemos, disfrutemos de nuestros cuerpos y tomemos decisiones sobre el. Me llena de rabia cómo esas manifestaciones se llenan de familias numerosas como si acaso en ellxs mismxs residiese ese derecho para quitárselo a otrxs.

Yo no voy a estar embarazada nunca. Y es una decisión personal. Y nunca es nunca. Por un millón de motivos. A no ser qué me ocurra una desgracia inmensa no lo voy a estar. Y amo la vida, insisto, pero antes de todo eso amo que las mujeres decidamos por nosotras mismas sobre nuestros cuerpos. No quiero que nadie decida nada por ninguna de nosotras. Nadie es nadie, ¿está claro, no? y me incendio en segundos si esas decisiones las toma además la iglesia o señores con bigote, traje y pelo engominado por ejemplo. La malvada iglesia que no hace más que declarase provida cuándo debería de mirarse un poquito de puertas para dentro. Sus muros huelen muchooo a mierda pero mucho.

Sé que no es necesario que lo diga a estas alturas de la película pero veo que nunca está demás. Estoy a favor de que cada mujer elija lo que le es conveniente. Estoy a favor de que haya una ley del aborto como la que había y no como la que quieren regresar del año anterior incluso a ese año 1985. Estoy a favor de la vida, por supuesto, pero de la vida que cada una de nosotras quiera para sí mismas y para el resto de las mujeres. Eso es así.

Estoy a favor de la vida, a favor de las mujeres que abortan y de las que deciden tenerlo porque quieren tenerlo. Estoy en contra de la gente que no quiere razonar y que pone su moral por encima de la capacidad de cada mujer a decidir sobre sí misma.

Sí, quiero que el aborto sea un derecho y no un privilegio.

Y sí, quería hablar de este tema porque forma parte de uno de esos temas que todo el mundo cree que tiene derecho a opinar. Y claro, claro que lo tiene. Pero no a imponer su visión, no a acusarte con el dedo, no a decirte que estás del lado de la muerte, no a decirte que quieres que millones de niñxs que no han nacido mueran, no a decirte que una mujer embarazada pertenece al estado y no así misma. No, conmigo así no contéis. Todo el mundo habla de este tema, no se precia reunión familiar sin este tema encima de la mesa para opinar sobre lo que otras harían y luego victimizarlas y criminalizarlas. Y no, no es así, es muy fácil hablar, hablar todo el rato, hablar sin pensar, hablar por boca de otrxs, sobre lo que haríamos en su lugar o dejaríamos de hacer. Es muy fácil caer en la superficialidad. Pero dejemos de una jodida vez decidir a las mujeres, joder, a las mujeres, déjennos decidir y como solicita esa frase maravillosa “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios” o de lo contrario “os beberéis la sangre de nuestros abortos” Ya está bien. Ya está bien. Año 2014.

7.1.14

Pijoán cuéntame un cuento de Durero

Enciclopedia Summa Artis, tomo XV, Arte del renacimiento en el centro y norte de Europa. José Pijoán. Edición de 1998. Capítulo dedicado a Durero. Página 586.
 
Ayer encontré este maravilloso párrafo que por ser tan jodidamente machista lo he fotografiado aunque está de forma fragmentada. Forma parte de un gran capítulo dedicado a la vida y obra artística de Durero, ése pintor tan genial y estupendo que al parecer tuvo una mujer, según el sin igual historiador del arte J. Pijoan, bastante estúpida e infértil en todos los sentidos. Pobre Durero. Él no se merecía esto. Qué injusta es la vida para hombres como él. Jooooo que rabia.

Como pueden apreciar en el texto de la foto,  Pijoán describe a Inés la esposa del inequívocamente genio universal Durero. No tiene desperdicio alguno con frases como: La esposa Inés, sin ser una rémora, tampoco fue compañera estimulante.  Ó no le dio hijos. Ó  Durero sufrió la falta de una mujer enamorada. Ó que ésta contribuyó a su temprana muerte.  Como pueden ver son frasecitas simples, apenas inocentes, comunes, banales y muy, muy mundanas, frases que dichas a través de la pluma de un historiador cishombre quedan tan bien escritas, tan correctas, que los posibles significantes quedan encubiertos y naturalizados, tanto que una casi no se da cuenta y empatiza con el pobre Durero por tener una mujer tan atroz. ¡¡Qué malas las mujeres poooorrr favooorrrr!!! Menos mal que una no se quita las gafas moradas ni para ir al baño, ya casi ni para dormir no vaya a ser que mientras una descansa se la meten doblada. Una feminista no puede bajar nunca la guardia, ni tan solo un segundo porque como te sientes tranquilamente en el claro de un bosque para respirar un poco de aire fresco tal vez te la estén colando otra vez. Y así todo el rato. Bien, que me pierdo de la historia tan importante y tan terrible de Pijoán y Durero. Una vez más el poder de la Historia Universal, la gran macrohistoria, ( o machi-historia) y de cómo un historiador privilegiado con el don macrohistórico de la escritura  puede enarbolar la bandera de la misoginia y el sexismo más extremo y noooo pasaaa nada, repito, no pasaaa nadaaa. Está todo bien. El mundo sigue girando, los artistas siempre son genios hombres y viriles y la historia siempre es universal, jerárquica, misógina, monofocal y unidireccional y además está escrita por ellos. ¿Quién da más?

A menudo me preguntan que por qué soy feminista. Y nunca acierto a contestar de forma tajante. ¿Por dónde empieza una?