26.4.14

26 de abril día de la visibilidad lésbica

Podría haber salido del armario a los 13 años pero salí a los 30.

Estuve 17 años pensando en cómo hacerlo, cómo decirlo, en cómo construir mi deseo.
 

Salir del armario es tal vez como te lo venden: como una experiencia liberadora. Pero en mi caso aparte de eso fue la entrada a la vulnerabilidad y al comienzo de la destrucción de ciertas relaciones en mi entorno.  No es que antes no fuera vulnerable es que antes mi vulnerabilidad no era pública.

Ahora trato de reconstruirme dentro de esa pública vulnerabilidad de forma constructiva y resituándome críticamente. uf, uf, uf ¡Muy difícil!

Una cree que solo se sale una vez del armario pero eso es un error de principianta. Con el tiempo aprendes a estar en alerta. Insisto que salir del armario no te vuelve inmune te reinventa como guerrillera. Que no es lo mismo. No es una paz interior es una lucha sin bajar la guardia. Que no es lo mismo.

Si me estás leyendo y no eres bollera no sabes de lo que hablo. Ni  siquiera lo imaginarás haciendo un esfuerzo inmenso.

A los 13 años me enamoré de una chica de 15 de mi mismo colegio, un colegio de monjas. Ir a un colegio de monjas fue toda una experiencia lésbica que tan solo muchos años después he comprendido. He renombrado las situaciones que viví y los deseos que experimenté desde otras posiciones presentistas que me han ayudado a nombrarme y a resituarme. Ahora visualizo los largos 11 años que pasé en el colegio de monjas como si fuesen parte de una serie televisiva. Una serie de jovencitas con constantes deseos lesboeróticos disfrazados de otra cosa.

Todas mis vinculaciones emocionales han sido con mujeres desde que tengo recuerdos. Y para esto no tengo excepción.

Durante toda mi adolescencia y juventud más reciente fui una bollera que se acostaba con hombres. No es que no lo tuviese claro o tuviese dudas. No, no se trata de eso. A menudo me preguntan cómo hice el salto desde la heterosexualidad a la homosexualidad. Nunca hubo ese salto, siempre fui bollera. Y luego me he construido como bollera. La gente hetero esto no lo entiende. Un día hay un detonante en tu vida y comienzas entonces una resistencia política aunque no sepas cómo conceptualizarlo, ni como empoderarte, la actitud es el medio. Ahora estoy en ello.

En mi experiencia vital ser bollera es posicionarme en un espacio de resistencia contra el patriarcado y la heterosexualidad obligatoria. Contra todo lo heteronormativo. Es crear un espacio de resistencia estimulante. Y esto cuesta la vida.

Ser bollera visible me ha costado un precio muy alto: separarme y mantener una relación muy débil llena de reproches y decepciones con mi familia más directa y con algunas amistades. Pero merece la pena. Vaya que sí que lo merece.

Ser bollera en una ciudad casposa es complicado pero esto para otro día.

Ser BOLLERA es LO MEJOR que me ha podido pasar en la vida.
 
 
 
 
 
La imagen está tomada del cómic "Unas bollos de cuidado. Al rojo vivo" de Alison Bedchel

11.4.14

Primera carta a Penélope

Acto 1. Parte 1. Año -36.

 

En la habitación 09 de un hotel de carretera cercano a Burgos. Hay una mesita redonda, tres sillas, una cama con una manta de lana marrón, un espejo de tres cuerpos, dos mesillas pequeñas de madera envejecida, un póster enmarcado con la fontana de trevi, dos alógenos rojos, y paredes cubiertas con papel de estraza. Todo huele a humedad.

Estoy sentada en una de las sillas. Tengo puesto mi pijama. Con mi mano izquierda sujeto un boli-bic-negro. La mano derecha está cerrada en un puño encima de mi memoria a corto plazo-una pequeña libreta que siempre llevo en el bolso-. Me apetece fumar un cigarrillo.

Tú estás en el baño. Cuando sales estás desnuda pero rápidamente te pones el pijama. Y te sientas en la otra silla. Nos miramos. Pero no hay diálogo. No me miras a lo ojos. No te miro a los ojos.

No me fío de las personas que no me miran a los ojos.

 
Toda la vida me la he pasado aprendiendo. Bueno eso es mentira. En realidad toda la vida me la he pasado imitando, aprender es otra cosa. Así mejor. Para cocinar debes hacer esto. Para hacer la cama debes poner antes la sábana bajera. Para ser una buena niña debes sentarte bien. No tienes que ponerte nerviosa ni llorar, total eso no es para tanto. Para curar una herida tienes que usar alcohol. Para ver una película tienes que estar quieta. Para dormir bien tienes que estar relajada un poco antes de irte a la cama. Para planchar una camisa siempre tienes que empezar por su cuello y luego los puños. Aunque te duela no grites. Las personas tenemos que saber controlarnos.

 

Desde que considero que soy adulta estoy preocupada por cuando y cómo se producen los aprendizajes. Horas y horas de lecturas, de cursos, de entrevistas. Horas y horas angustiada, examinándome a mí misma en acción y examinando a detalle todos tus gestos. Antes de que te hayas dado cuenta he memorizado parte de tu lenguaje corporal, todos tus tics, he contado tus lunares y pecas, cicatrices y tatuajes visibles y he analizado la forma en la que te sientas.

 

Y lo único que quiero ahora es desaprender.

 

Pero desaprender me agota. Desaprender es un acto muy violento. Y quiero tirar la toalla a cada segundo. Para desaprender hay que hacer un esfuerzo diario tan grande que me deja descosida. Me desgarra. Por las noches y a media luz hago el informe de las heridas de cada día. Primero las hurgo y luego las cuento. Guardo debajo de la cama una pequeña cajita metálica con varias agujas, hilos de diferente grosor y ningún dedal. El acto de clavar la aguja y sacarla de nuevo con la tela ya cosida es mi salvación. En la Odisea Penélope tejía y destejía a la misma velocidad. En la vida real Penélope y yo nos hubiésemos dejado las agujas para relacionarnos de forma amistosa.

 

Desaprender a cocinar, desaprender a querer, desaprender a planchar, desaprender a amar, desaprender a trabajar, desaprender a vestirme, desaprender afectos, desaprender sentimientos, desaprender emociones, desaprender mi orgasmo, desaprender los cuidados, desaprender los saberes, desaprender cómo ser hija, esposa, amiga, hermana, tía, vecina, trabajadora, viajera. Desprender las atenciones. Desaprender el vacío. Desaprender la soledad. Desaprender la maternidad. Desaprender los dolores, desaprender los detalles, desaprender la menstruación, desaprender cuándo reír, cómo llorar, cuándo herir, cómo hacer, cuándo deshacer, cuándo dormir, como educar, como follar, cómo gritar, cómo soñar, cómo sufrir, cómo escuchar y cómo hablar. Desaprender la muerte. Desaprender el cuerpo. Desaprender las enfermedades. Desaprender la desnudez. Desaprender mi timidez. Desaprender la ansiedad, el vértigo. Desaprender el pánico escénico. Desprender la depresión. Desprender los miedos, los terrores y mis fobias. Desprender el insomnio. Desprender la inseguridad. Desaprender a ser yo.

 

A falta de obsesiones…tengo una nueva.

 

Acto 2. Parte 1. Año -36. Unas horas después.

 

No puedo dormir. No me he fumado ningún cigarrillo. He escondido todos los relojes para no escuchar el tic-tac en los cajones de ambas mesillas. No me ha servido la tirita. Me levanto y me visto a oscuras sin ropa interior. No uso tampones porque son intrusivos. Me ha bajado la regla. Tengo retortijones. Quiero mancharme a propósito de mi sangre menstrual. Quiero sentir que nada la detiene. Es de noche pero tomo mis gafas de sol. Me las pongo y salgo de la habitación. No dejo nota de despedida. No es una despedida.

 
 
 

 

 

 
ghada amer. louise bourgeouis, elena del rivero. hilos. coser. renombrar.
 

 

5.4.14

Dime de qué sospechas y te diré el color de tu baldosa

Para Bourriaud el término autorx cobra un nuevo sentido en el siglo XXI creamos a partir de las ideas de otrxs. Deleuze y Guattari ya habían planteado que el conocimiento se produce de forma rizomática. Bourriaud en su libro de 2009 me convence sobre la idea de que es impensable crear algo de la nada.  Y si tengo en cuenta esto debo nombrar a Augué  y sus no lugares como propósito inmediato de la contemporaneidad y de la etnología de la soledad.

El otro día hablaba con R. sobre el concepto de originalidad, de idea propia, sobre el rol de lxs artistas en la actualidad. Aún hay muchxs románticxs renancentistas. Muchxs aún siguen persiguiendo ese estado catártico de crear cosas, objetos únicos. Todo un sinsentido. Buscar la genialidad en nuestro mundo hipertecnificado es en sí mismo un suicidio creativo.

Díganselo a lxs creativxs de muchos de los videoclips de madonna, lady gaga o Miley Cyrus por poner un ejemplo. O a Jeff Koons, Damien Hirst, los hermanos Chapman o Jeff Wall por poner otro ejemplo.

Cuando creamos lo hacemos ya a partir de un input, tomamos de nuestra mochila, bebemos de lo que somos, nada surge de la nada por arte de magia, lo reconectamos con otra cosa, con otra idea(s) y así lo original deja de tener su sentido.

No es copiar. Es generar a partir de. Es abismo.

Nos aferramos al románico porque queremos ver piedra. Queremos sentir eternidad. Y en este mundo de incertezas quien necesita de tan solo una piedra.

Pensé entonces en cómo nos hacemos con esas relaciones. Y pensé en 4 películas que de alguna forma están siempre muy presentes cuando trato de usar el cine como una estrategia metodológica sobre la multiplicidad interpretativa.  Podría haberlo hecho con otros soportes pero hoy pienso en cine. Y pienso en el poder del inconsciente como aprendí de Ellsworth para generar un relato visual trazando un hilo conductor sobre las obsesiones  y como estas no representan la realidad sino que la construyen.

Todas las vi en mi época universitaria. No he vuelto a ver ninguna de ellas. Guardo por lo tanto recuerdos imprecisos aunque alguna escena la tengo tatuada en alguna lámina nerviosa del cortex.

Todas las vi sola.

Todas son dramas.

Todas están dirigidas por hombres.

En todas hay cierta monotonía en su argumento.

En todas hay personajes excesivos, maniáticos, obsesivos, deformes, grandilocuentes, en todas hay situaciones límites.

Todas rezuman sexo, muerte y destrucción.

En todas están presentes las relaciones asimétricas del poder.

En todas hay un desarrollo extraordinario de los sentimientos reprimidos.

Todas son Freud. Alguna Foucault. Y por momentos Derrida.

Todas me pusieron cachonda

Todas tienen trampa.

Ninguna es una historia de amor aunque quieren hacerte creer que lo son. Son historias que hablan de personas castradas por el contexto, son historias obsesivas, puede ser entonces, historias que hablan del amor desde los márgenes.

De cualquiera de ellas se diría que sus personajes están enfermxs o son delirantes.

En ninguna de ellas solté ni una lágrima

Si ahora sacamos Calígula del análisis. Las tres protagonistas ostentan comportamientos ilícitos que la sociedad considera masculinos como ver porno, proponer preferencias sexuales, masturbarse y ser sujetos activos. No me resulta determinantes las causas pero sí los efectos.

Las tres son un desfile de errores, frustraciones, dolores, obsesiones permanentes y duraderas, en todas ellas hay violaciones.

El vínculo que las une a todas es cómo se genera, se desarrollan y finalizan estos dramas interpersonales en contextos patriarcales, heterosexuales y en sociedades que marginan y ridiculizan los ¿excesos sexuales? demonizándolos de la mano de la enfermedad.

 




 

2.4.14

Vendas, hiperactividad y comodidad paternal


Hablen con sus hijxs. Después de 13 años siendo educadora he llegado a esa profunda conclusión.

Sus hijxs no necesitan muchas cosas materiales. Necesitan diálogo. En serio, hablen con ellxs.

Los límites son tan necesarios como los castigos y los premios.

Hoy con decir que lxs niñxs son hiperactivxs ya está todo dicho y hecho. Les embotamos de medicamentos y así no molestan. ¿Cuándo se inventó la hiperactividad? Cuando yo era pequeña no había hiperactivxs, éramos simplemente niñxs con necesidades, miedos, deseos, contradicciones y llenos de ilusiones.

Tal vez su hijx no sea hiperactivx, tal vez su hijx necesita de usted pero usted no está dispuesto aceptarlo.

Lxs niñxs necesitan tiempo. Todo el tiempo. Si no estás dispuesto a pasarlo con ellxs, con su(s) hijx(s) usted creará monstruos insolentes, desagradecidxs e intolerantes.

Hoy he visto a unxs cuántxs niñxs tirarles piedras a unos patos en un estanque. Los patos estaban atemorizados. Una madre decía: “ay, es que son tan graciosxs, tan movidxs pero tan graciosxs”.

He leído mil manuales sobre educación de todo tipo, a miles de autorxs de nacionalidades y contextos diferentes, he leído y seguiré leyendo sobre educación, eso lo tengo claro, ahora bien, lxs niñxs necesitan que alguien les escuche, necesitan contar qué han hecho en el día, por la mañana en clase, por la tarde, y que se genere un diálogo constructivo entre adultos y niñxs. De ida y vuelta. Un diálogo horizontal donde todxs aporten. Lxs niñxs no necesitan que cuándo les subas en el coche después del colegio les pongas una peli de dibujos. Necesitan hablar contigo, todo el rato.
Lxs niñxs no necesitan tampoco ver películas violentas que no son para su edad. Les protegen de los besos y los desnudos  pero les ponen a mirar películas violentas sin problema.

Necesitan jugar en la calle con otrxs niñxs y hacerse heridas en la rodilla. Póngales ropa cómoda que puedan ensuciar no les vistan todo el rato como si van de boda.
Todos los días conozco a niños que ríen de otro niño que les dice que quiere ser escritor. Los niños que se ríen de ese niño quieren ser Cristiano Ronaldo o Messi. Esos son los niños del futuro. ¿Qué malo es generalizar, si?

Las niñas quieren ser princesas. Aún. Y que sus mundos sean rosas. Aún

Maltratar a los animales y a las plantas. Maltratar a tus compañerxs, insultar a las chicas, y sobre todo no escuchar y creerse todo el rato lxs protagonistas no les ayuda a construirse como ciudadanxs críticos e independientes. Y sí les hace ser caprichosxs e insolentes.

Vivimos en un mundo dónde en un futuro inmediato se necesiten profesionales altamente creativos. Que sepan pensar por ellxs mismxs. Y esto es un secreto pero ya ha empezado. No necesitamos niñxs malcriados. Ni adultos que se crean que sus hijxs son lxs mejores y lxs más guapxs y que van a tener el mundo ahí esperándoles.

Lxs niñxs con lxs que a menudo trabajo viven soñando ser Cristianos Ronaldos, Princesas de cuento barato, y que van a tenerlo todo por su simple cara bonita sin mover una pestaña porque lo tienen casi todo dado y hecho.

Hablen con sus hijxs. Algo tan fácil cómo eso.

Enséñenles a pensar y a cuidar del mundo en el que viven. Eso sí que es un regalo. El mejor.

Desde un lugar amplio de Castilla y León. España. Año 2014. Mes de abril.