22.5.14

Pieza distinguida



La Ribot. Chair (pieza distinguida núm. 29. 2000


La bailarina está convirtiendo su cuerpo en algo rígido.

Incapaz de moverse. ¿te suena?

En cada movimiento contradice lo que se esperaría de su espectáculo de danza. Entierra lo que desearías de una acción corpórea.

El cuerpo de la bailarina revisa su otro cuerpo que es incapaz de bailar.

Ahora piensen este mismo cuerpo pero en otros espacios. En espacios diarios, cotidianos, ambientes asfixiados y lugares comunes. Ahora piensen en su cuerpo y en sus movimientos. ¿Cómo son? Y díganme cómo lo quisieran mover, cómo lo quisieran tocar, cómo les gustaría estar con su cuerpo en diálogo.  ¿Cómo se relacionan con su cuerpo?

Ahora pienso en mi cuerpo y en el embalaje social y en los trocitos de madera a los que he puesto todos nombres, todos están contaminados creando así mi rigidez. Incapaz de moverme. Incapaz de hibridarme.  Capaz de renunciar a mí y convertirlo en un ente rígido.

Se han roto todas las disposiciones. Se han alterado las relaciones entre el cuerpo, la danza y las artes visuales. Ahora los territorios localizados en lo cotidiano campan a sus anchas.

Salimos a la calle pero salimos encorsetados. Cubiertos de palos de madera que no nos dejan liberar nuestro cuerpo.

Aquí el escenario es cualquier espacio. Y la bailarina eres tú. ¿te asusta? yo estoy paralizada.

Puedes ver el vídeo en:

19.5.14

Arquivoltas para una bailarina sin contrafuertes.


Todas las noches me lleno los bolsillos de arena. Eso me supone un peso adicional con el que no estoy dispuesta a negociar. Unas horas antes de irme a dormir lleno el pasillo hacia la habitación roja de obstáculos pequeños que me dificultan caminar, además me tengo dicho que debo recorrerlo con la luz apagada.

Leo todas las mañanas en un prospecto que me recetó un médico al que jamás he ido, que todos los efectos secundarios son parte de una herencia ilusoria que me ha dejado mi madre.

Camino descalza sobre trocitos de cristales rotos del botellín de mi última cerveza, la que me bebí cuando ya era demasiado tarde para dejar de beber. La que me dijiste que no bebiera.

A veces lloro si he bebido demasiado. A veces también río pero todo lo que río luego lo lloro. Y tú no te sientes cómoda ni con lo uno, ni con lo otro. Yo sí porque al día siguiente apenas te hablo.

Si he de elegir ten por seguro que pese a tu recomendación me sentaré en la silla más dura, y en la que no tenga respaldo. Ten por seguro que me ducharé con agua fría y luego saldré a asomarme a la ventana hasta que mi piel se ponga azulada.

He seguido tanta veces todos tus mandatos tan al pie de la letra, que creo que el laberinto no es un castigo sino una posibilidad real de emancipación segura.

Sabes perfectamente que tomaré el camino más complicado para volver a casa. No me gustan las líneas rectas si no las sinuosas y esas en que las curvas son más proclives a desanimarte que a seguir pisoteándolas. Odio los mapas porque no sé en qué orientación situarme.

Me despisto en una habitación cuadrada vacía por completo.

Una vez quise ser actriz de teatro. Otra vez intenté ser pintora a domicilio. En tres ocasiones he sido fotógrafa profesional. Y de haber llevado a cabo esa idea que tuve durante 5 años consecutivos hubiese sido bailarina. No he intentado por todos los medios ser video creadora. Y no lo soy porque no me siento en una silla con respaldo. Y no lo soy porque ando sobre cristales. Y no lo soy porque huyo de mi misma y en ese huir salgo sin ropa, tan sólo con un sombrero de ala ancha, y en el día más frío de todos.

Quise ser actriz de teatro durante muchos años. Luego se me pasó y me enamoré de los brazos de Vinila Von Bismark en uno de sus conciertos. Entonces quise ser actriz de burlesque y cabaret. Solo para vestirme de cuero negro los días pares y de cuero rojo los impares y tatuarme los brazos de arriba abajo de imágenes en color y citas numeradas. Pero no soy constante y a veces no me gusta el cuero negro, ni el rojo, y si tuviera algún tatuaje se que por principio personal querría destruirlos constantemente por eso no tengo ninguno. Y no es por falta de ganas sino por desatino.

De haber tenido agallas hubiera sido stripper. Ahora sé que ya nunca lo seré.

Una stripper que actuaría solo en locales sin entrada para público hetero.

Pero preferí poner mis propias reglas al juego. Y preferí llenarme los bolsillos de arena, el pasillo de obstáculos, llenar el camino de cuestecitas, y sentarme en sillas sin respaldo y poco cómodas. Preferí nunca hacer un curso de natación.

Todas las noches me lleno los bolsillos de arena y por la mañana la esparzo para volver a recogerla por la noche. Siempre me obsesionaron de forma compulsiva las historias mitológicas de castigos eternos.

 

Pero para esta noche tengo un plan.

16.5.14

¿Homofobia? pues, yo no he sido lo siento.


Nos educan en un contexto marcadamente heterosexual y violento que tiende a reprimir, invisibilizar y estigmatizar las relaciones que podrían darse fuera de esa heterosexualidad obligatoria.
Desde que naces te hacen ser heterosexual a la fuerza y por todos los medios, soportes, acciones, deberes, obligaciones, deseos y prohibiciones.
Lxs heterosexuales para reforzarse en esa marca rehúsan diaria y concienzudamente de cualquier otra posible sexualidad que no sea la normativa, la heterosexual, es decir, la válida como buena. La legitimada.
De todxs lxs heterosexuales que conozco ningunx de ellxs asume la homofobia, transfobia, bifobia, como algo integrando, interiorizado y asumido como algo natural en nuestra cultura, en nuestras relaciones y en nuestras acciones diarias. Ningunx se asume como homófobx.
Al parecer para lxs heteros la homofobia es un invento que lxs sujetos de sexualidades no normativas nos hemos inventados para hacer el mal en la tierra y acusarles además a ellxs.
Pero…en mi casa mi padre usa maricón como insulto todo el rato, yo no me siento cómoda paseando con mi mujer de la mano por las calles de mi barrio, en determinadas situaciones no me sale de forma natural decir que estoy casada con una mujer, no puedo besar a mi chica en un bar sin que nos miren todxs y nos sintamos amenazadas, el día de mi boda rellené un papel que decía D. y Dña, siento que a veces doy más explicaciones de las que cualquier hetero daría sobre temas relacionados con mi forma de vivir. La relación con mi madre es tensa desde que le dije que era bollera. Tengo que dar justificaciones todo el rato si hablo de que queremos ser madres y siento que si conozco a alguien tengo que decirle tan pronto como pueda que soy bollo para que luego no piense que le he ocultado algo.
Vivimos en un mundo heterosexual contextualizado en cada caso. En dónde las series, las películas, las historias, la vida en general y en particular son marcadamente heterosexual, dónde todos los ejemplos que nos ponen son dirigidos a público heterosexual, los anuncios, la forma de vida, los referentes, todo es heterosexual.
Luego llegas tú, con tu bollería por delante, y cualquier aspecto que hables que tenga que ver con tu vida te es tachado de parcial, de repetitiva, de cansina con el tema que te preocupa, y de que solo sabes hablar de lo mismo: de mujeres y de bolleras a todas horas.
Si logras profundizar con algún hetero sobre homofobia el tema se vuelve más desquiciante aún. Nadie ha visto, ni oído, ni jamás ha hecho un acto homofóbico. Ningunx. Jamás. Es más te miran rarísimo si les dices que hay homofobia en cada pelusa del suelo. Paradójicamente todo el mundo en masa condena la homofobia y defiende los derechos de la comunidad homosexual pero lo que nadie dice es que lo hacen desde lejos y con la boca pequeña. Eso es parte de la letra pequeña esa que nadie lee.
Tiene ovarios que hasta yo misma asuma públicamente que haya tenido y aún tenga resquicios de ataques lesbofóbicos hacia mi propia persona y que lo que me impedía aceptarme era precisamente mi lesbofobia interiorizada y  tiene también ovarios que el mundo hetero esté ahí en la lejanía creyendo que apoyan causas por las que sinceramente ni les va ni les viene.
Como dice mi madre: “está muy bien ser homosexual y es muy respetable hasta que te toca en casa, entonces, eso es harina de otro costal”
Moraleja: la homofobia es un invento de la cultura transmaricabollera. Desde luego como (soy) sois.

14.5.14

de dentro y fuera. la memoria del caracol









…pues sí, sí, somos todos cuerpos transfronterizos, mutables, en constante cambio, construidos social, cultural y políticamente. Sí, sí, desde que la posmodernidad nos lo dejó caer yo ya no pienso en otra cosa y además creo firmemente en ello pero es que la realidad es otra cosa.


¿Cuánto hay de biológico, cuanto de aprendido y cuanto de construido? Y sí, esta vez quiero las proporciones exactas aunque claro varíe evidentemente de una persona a otra y de un contexto a otro. Y esas variables a la vez varíen en función de otras subcategorías y bla, bla, bla. Digo a todo que sí pero repito la pregunta:


¿Cuánto hay de biológico, cuanto de aprendido y cuanto de construido?


“tú has sido siempre así, nunca cambiaras, ¿a quién quieres engañar?”


“Hay cosas que nunca cambian y eso tú lo sabes”


Yo no perdono y no olvido. Porque  para perdonar y olvidar se necesita un cambio, una mutación, una responsabilidad, un esfuerzo, una actitud, se necesita querer cerrar una puerta para abrir otra. Y no, no es lo usual entre nosotrxs. El cambio necesita tanto que no estamos dispuestxs a hacerlo fácilmente. Para que algo cambie tiene que haber un detonante y hay personas que nunca llegan a ese detonante.


Yo no perdono y no olvido. Y sí todos somos todo el rato Foucault, Freire, Derrida, Preciado, Federici, y todxs esxs autorxs que leemos a diario pero en la vida real en el mundo de la calle y del barrio, en el mundo de las relaciones interpersonales no cambiamos de asiento, ni somos críticxs, ni usamos mucho el criterio. ..Que no, que no, que el pensamiento no puede tomar asiento, que el pensamiento es estar siempre de paso, de paso…dice Aute en una canción que me pone los pelos de punta.


“Pues, entonces, te vas a quedar sola”


Ya, casi, casi lo estoy consiguiendo.




"Estás llena de rencor"




Bueno, esas son tus gafas. Yo llevo otros cristales.




No perdono ni olvido. A veces recuerdo con lagunas. La memoria es traicionera y si bien recordarnos lo que creemos que sucedió sabemos que nunca se recuerda de igual forma. Porque nuestros recuerdos no son lineales ni nuestra memoria sabe de espacio-tiempo. Si bien la memoria puede traicionar el dolor ocasionado no.


Me he pasado media vida entre la teoría y la práctica. Entre lo biológico y lo cultural. Entre lo lo aprendido y lo adquirido de forma crítica, entre lo que pienso y lo que digo/hago. Y sigo enrollada en ello. Y sigo mirando hacia adelante llena de teoría y perdida en la práctica. Y pasan los días y el desgaste emocional pasa factura. Y vivo intentando salir airosa de ciertas situaciones al más modo “método” Supercalifragilisticoexpialidoso. Salir airosa es otro método de camuflaje porque en cierta medida no quiero salir airosa pero el hecho de hacerlo es ya en sí mismo una práctica performativa. Y aquí subrayo el bucle.


No perdono ni olvido porque no cambiamos, queremos hacerlo pero la siesta que es alta comodidad tira mucho. Y las cabras también que tiran y apuntan siempre al monte.