21.1.15

M de Mendieta


Cuando alguien nombra a la artista Ana Mendieta suele ser para hablar de su obra, de su trabajo artístico y de cómo trabajó la performance. Pero hablar de Ana Mendieta debería ser hablar de otras cosas. Estoy pensando en los temas de sus obras pero más allá de estos mismos. No suelo escuchar hablar del desarraigo, (no hay que olvidar que ella no se exilió sino que la exiliaron) no suelo escuchar hablar de sus luchas por las minorías latinas en EEUU, por los derechos de las mujeres, por denunciar la violencia machista y por leerse así misma como mujer no blanca en un país de mujeres y hombres blancos de clase media-alta.  ¿cómo esto le afectó en su vida? ¿y en su obra? ¿por qué los libros de texto y todo tipo de medios hablan de su muerte como un suicidio o accidente? ¿por qué no se habla deliberadamente de un asesinato machista?

Muchxs piensan que hablar de la obra de los artistas es más intelectual que hablar de su vida como si acaso obra y vida pudieran separarse, como si acaso una viviese y trabajase de forma colateral con su forma de pensar, vivir, amar, sentir, experimentar de ser activista o de  pasarse los domingos jugando al tenis.

No hay nada más potencialmente peligroso que una mujer con éxito, en este caso en su trayectoria artística, con iniciativa, audacia, inteligente, una mujer que sabe lo que hace y cómo lo hace, en definitiva una mujer luchadora y que cuestiona su mundo, pone patas arriba al patriarcado, al capitalismo, pese a quién le pese. Lo mejor quitarla de en medio ¿verdad Carl Andre?

La muerte de Ana Mendieta sea probablemente un caso más de violencia feroz machista, un asesinato impune con pacto de silencio y misterio alrededor. Yo no creo ni en un accidente ni en un suicidio.

No hablar de su muerte como un asesinato y seguir especulando sobre ello es faltar a sus derechos y a su trabajo. Pero para algunxs el interés de esta artista en tan solo hablar de su obra sin hablar de ella.

A mí me interesan las historias, las vidas, las esperanzas y cómo se forjan, qué se desea, cómo se desea y cómo se desarrolla éso, precisamente, las historias de los deseos. Si no me cuentas nada de eso, probablemente me aburriré eternamente.

“Carl André está en el Guggenheim ¿Dónde está Ana Mendieta?” Se preguntaban mediante pancartas en 1992 las Guerrilla Girls, “¿no estás aburrido de ver una y otra vez la obra de los mismos artistas hombres blancos?” ellas mostraban estas pancartas junto al colectivo de mujeres WAC cuando concluyeron las obras de ampliación del Guggenheim de NY. En ese momento tenía lugar una exposición integrada exclusivamente por hombres entres los cuales estaba Carl Andre.

Carl Andre sigue vivo. Ella NO.

Pero veamos:

Ana Mendieta, mujer, cubana, artista, feminista, activista. Activista, cubana, artista, mujer, feminista. Mantenía discusiones interminables con otras feministas blancas americanas de clase media-alta sobre el trato injusto que ellas mismas les daban a otras mujeres feministas latinoamericanas y a otras minorías.

Ana Mendieta mujer cubana sacada al exilio a los 12 años hacia Iowa junto con su hermana Raquel en lo que llamaron la operación Peter Pan. Nacida en el seno de una familia poderosa, su tío bisabuelo fue Carlos Mendieta presidente de Cuba en 1930. Su padre Ignacio Mendieta fue un abogado con buenas relaciones políticas. Su apellido en la isla estaba enraizado en el nacionalismo cubano.

Ana Mendieta en Iowa vivó en orfelinatos y varias instituciones católicas así como correccionales juveniles. En cuba Ana Mendieta y su hermana Raquel procedentes de una familia rica nunca habían tenido que cuestionar su raza o etnia. Su hermana Raquel, dos años mayor que ella, aseguraba en una entrevista “jamás se nos pasó por la mente que éramos gente de color”. Ni Ana ni Raquel estaban preparadas para el racismo institucional de EEUU.

Hay un artículo maravilloso de Jane Blocker llamad “Tierra” en el cual baso algunas de las partes de esta entrada.

Por ejemplo en una ocasión, cuando su madre putatativa descubrió que le faltaba dinero en el mondero supuso, tal como era de esperar, que las dos niñas lo habían robado. Kaki, la prima de Ana, recuerda la carta que el sacerdote estadounidense envió a su familia en Cuba, diciendo que “la familia que las acogió, con benevolencia y caridad, las ha acusado de robo”. Así se llegó a la conclusión de que para sus tutores estadounidenses las niñas eran “sospechosamente latinas”

El color de las niñas, que era más oscuro que el de la mayoría de los habitantes de Iowa, que eran, sobre todo, descendientes de europeos del norte, las fue haciendo objeto de racismo cada vez con más frecuencia. Raquel cuenta que en el bachillerato, a mediados de los sesenta, fue cuando “sentimos, por primera vez, el racismo de nuestro grupo de compañeros” Relata que Ana recibía llamadas telefónicas anónimas llamándola “Níger” y diciéndole “puta regresáte a Cuba”. Más adelante, Ana Mendieta declaró por la televisión cubana que “como parezco latina, para ellos siempre fui “la putica”.

Raquel (Kaki) Mendieta Costa, “Silhoutte” trad. De David Frye, Michigan Quarterly Review. 1994.

Ana Mendieta “muere” a la edad de 36 años. Su muerte nunca ha sido esclarecida. ¿POR QUÉ? En la gran mayoría de sus biografías suelen referirse al suicidio o a un accidente. Lo cierto es que su marido, el escultor Carl Andre, fue acusado de asesinato. La versión oficial dice que se cayó por la ventana del piso 34 que era donde vivía con su marido en el barrio Greenwich Village o que se suicidó. Los vecinos aseguraban haber escuchado una fuerte discusión entre la pareja y él fue acusado de asesinato, pero no hubo pruebas concluyentes para saber con certeza si se trató de un accidente o de un crimen.

Ana Mendieta trabajó la performance usando todo tipo de materiales, formas y conceptos. Usó tierra, se fusionó con los árboles, habitó esqueletos,  usó su sangre, se puso barba, usó su cuerpo como herramienta transdisciplinar. Una de sus primeras performances son imágenes de su propio cuerpo ensangrentado para el proyecto de 1973, Rape Scene, creado a partir de una violación que sufrió una estudiante de Iowa en la Universidad donde ella estudiaba.

Ana Mendieta, mujer, artista, cubana, negra en Iowa, rica en Cuba, feminista, activista en defensa de las minorías y de los derechos de las mujeres. Una mujer asesinada.

Repito ¿hay algo más peligroso que una mujer que cuestiona el patriarcado capitalista? ¿qué pone en jaque las cuestiones de raza y género? ¿qué tiene éxito profesional?

Su obra, en muchas charlas, libros, está descontextualizada y “separada de sus experiencias vitales” no se suele poner en relación con todo lo que la atravesó en vida, ¿por qué nadie habla de su desarraigo? de sus vínculos, de sus afectos, ella que vivió en el exilio y que se identificó ya en EEUU como mujer de color, mujer-no-blanca.

El artista Kepa Garraza hizo una serie de obras “Fallen angels” sobre artistas suicidas incluyendo a Ana Mendieta entre ellxs. Por la misma razón que él incluye a Mendieta como artista suicida yo tengo derecho a pensar que fue asesinada por su marido, Carl Andre.

¿Dónde está Ana Mendieta?

 

Yo escupiré sobre la obra de Carl Andre.

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