5.8.15

Mi familia de elección

Vivo agarrada a la tesis "la familia lesboparental: reinvención de la familia" de Silvia Donoso López y me pregunto una vez más que sería de mí sin estos tesoros.


Todas las relaciones de parentesco son de alguna manera ficticias, es decir significativamente construidas, los genes y la sangre constituyen símbolos que implican una forma cultural específica de demarcar y calcular las relaciones. Asentar el parentesco en el amor, en la dimensión social de las relaciones, dejaría de enfatizar la distinción entre relaciones eróticas y no eróticas, y permitiría englobar amigas y amigos, amantes y ex-amantes, e hijas e hijos, juntos, bajo un único concepto. 


Lejos del simbolismo biogenético utilizado para priorizar relaciones en las sociedades occidentales, en el marco electivo que constituyen las familias creadas por lesbianas y gays, las familias de elección (families we choose), utilizando el término acuñado por Weston (1991), la conexión biogenética aparece como una opción equiparable a la adopción o las relaciones fundamentadas en lazos sociales y afectivos. El compromiso emocional y social está por encima de los lazos genéticos y la conexión biológica debe incorporar la conexión social para constituir parentesco. Como señala Weston (1991: 105.106, 189), con el replanteamiento de los materiales simbólicos familiares en el contexto de las relaciones no-procreativas, lesbianas y gays han formulado una crítica del parentesco euro-americano que pone en cuestión los supuestos sobre la importancia de la biología, la genética y el coito heterosexual en nuestra significación de familia. Desde esta lógica, las familias de elección no pueden ser interpretadas tomando las relaciones de sangre como punto de partida, ya que no constituirían una derivación de las mismas sino una transformación en las relaciones de parentesco que cuestiona su base simbólica. Esta transformación iría más allá al romper no sólo con la necesaria diferencia de sexo sino con el mandato patriarcal de la jerarquía de sexos. 

Las familias creadas por lesbianas y gays, liberadas del confinamiento de una estructura y contenidos particulares, no sólo han modificado las formas de convivencia sino también las relaciones que se configuran en su seno, permitiendo dar respuesta a las necesidades, deseos y proyectos individuales. Estas familias, creadas a partir de la elección, se asientan en las emociones y los sentimientos, el amor, la solidaridad y el libre compromiso entre las personas que las integran. El desarrollo de relaciones democráticas e igualitarias parecería ser una norma dominante en las relaciones de lesbianas y gays, conformando relaciones que Giddens (1991) definió como “relaciones puras”, relaciones en las que la confianza no tiene soportes externos y deben desarrollarse sobre la base de la intimidad. Es el amor confluente frente al amor romántico. El amor confluente, nos dice Giddens (1995:63-64), es contingente, activos, sin garantía de permanencia; presupone la igualdad en la reciprocidad emocional y no incorpora los supuestos sobre el género, el poder, la monogamia y el compromiso que caracteriza el amor romántico. 


A veces según voy leyendo me paro en una frase, o en un párrafo, y literalmente no puedo continuar. Pienso, me encojo, me arrugo, me intereso por las negociaciones que me afectan, mis conflictos y mis contradiciones, y es entonces cuando me siento incoheremente más sola que nunca, entonces, sucede que me recompongo y retomo la lectura como prácticamente mi única tabla de salvación. 

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