16.12.16

5 horas absorta

Ahora no tengo tiempo para escribir ni para pensar y esto es fruto de mucho esfuerzo. Ya no tengo insomnio pero a la vez me he interesado por la física cuántica relacionada con el espacio pictórico. Me obsesiona el clima y sus posibles variables apenas perceptibles en cambios decimales y la implantología digital. Diciembre es solo una forma más de contar. Los números impares me dan seguridad. 2017 suena futurista aunque nunca lo será. Ser mamá bollera es lo más activista que he hecho nunca. Cada día estoy más lejos de la gente y el contacto físico comienza a apremiarme como una losa que un día me aplastará por completo.

No tengo deseos confesables para el nuevo año.

4.8.16

La belle saison


La belle saison.

(Contiene spoiler)

Por suerte parece que las películas bollo están dando un giro de 360 grados.

París, 1971 respira protesta, contestación e inconformismo de la mano del incipiente movimiento feminista. Por mucho que trate de recordar pienso que es la primera película donde veo mujeres feministas haciendo acciones feministas. Mujeres que hacen pasquines reivindicativos y los lanzan por las calles, mujeres que abuchean a doctores antiabortistas en sus terribles conferencias, mujeres que tocan el culo a los hombres por la calle para que sientan el acoso público y mujeres que rescatan a un amigo gay, de una de ellas, que está en terapia para convertirlo en hetero. Mujeres que se reúnen en aulas de la universidad y hablan de sus problemas como mujeres en una sociedad patriarcal y heterosexual asfixiante. Mujeres que ponen los problemas sobre la mesa. Película que derrama por los cuatros costados sororidad absoluta. Me quedé terriblemente colgada con esta película.

Catherine Corsini su directora y guionista (que es lesbiana visible y esto es muy importante) ha ambientado una historia de amor entre dos mujeres, una de una zona rural y otra de la ciudad (en la película está también muy bien trabajado el contexto pueblo/ciudad), que coinciden en ese ambiente en París. Dos mujeres muy diferentes entre sí, con estilos de vida dispares que inician una relación con una atracción explosiva en pleno bullicio feminista. Una de ellas, Carole es una de las activistas del grupo, muy echada para adelante y muy directa en sus relaciones, la otra es Delphine, proveniente de una granja en una zona rural, mucho más tímida e insegura que prefiere ocultar su homosexualidad por el qué dirán. Es francamente maravilloso que ambos personajes reciban los nombre de dos de las activistas del movimiento feminista francés quienes documentaron esa lucha: Carole Roussopoulos y Delphine Seyrig. Corsini eres mi ídola.

La película es muy política, muy activista presenta la relación entre estas dos mujeres de una forma directa, sin dobles sentidos y liberadora de malos rollos. Mientras estás viendo la película sientes que formas parte de cada uno de los diálogos que mantienen entre ellas, de esas miradas que lo dicen todo, de esos abrazos que lo abrazan todo y de esas horas eternas de sexo en los que una nunca sabe cuándo empieza y cuando acaba. Sientes que cada acción, que cada gesto, que cada palabra, cada risa, cada sonido, está completamente unido a algo que ya has vivido o has experimentado (salvando la distancia). Por lo que empatizas tanto con Carole y tanto con Delphine como con su madre (que niega que su hija sea lesbiana y que, por supuesto piensa que Carole es la mujer malvada que le ha llevado al vicio y a la destrucción, ¿os suena?) porque es algo que en cierta medida “todas hemos vivido” y de alguna o de otra forma lo hemos tenido que afrontarlo. Es una historia tan dramática como intensa que te hace permanecer petrificada, sentada de una forma inquieta, esperando la siguiente trama. Un final abierto es otra de las buenas noticias que trae esta película, acostumbrada como estoy a ver películas de bolleras donde todo es trágico y mortal, donde todo acaba fatal y es todo horrible. Esta película es un puñao de aire fresco, una película necesaria, valiente y activista. Una película con actrices de carne y hueso, sin acrobacias ni maquillajes. Me encantó ver pelos en los sobacos de ambas, sus coños bien peludos y sus cuerpos tal cual son.

Si me quedase con una escena y con una frase sería cuando Carole le dice a Delphine justo antes de que empiecen una manifestación feminista en la calle “vamos a tu habitación”.

Corsini tiene un enorme mérito mostrando esta película de la forma en que lo hace. Yo desde aquí le agradezco de forma infinita haber escrito esta historia.

Desde luego que tras a ver visto 80 egunean, Carol, Freeheld y ahora Una belle saison mi juicio sobre las películas que tratan sobre relaciones de mujeres homosexuales está cambiando a muy positivo. Muy positivo. Muy positivo.

Próxima: El verano de Sangaile.

24.5.16

suffragette 2015


La historia de la película Sufragistas es una microhistoria que en los libros de historia no aparece y si lo hace ocupa un par de líneas.

Sufragistas es un relato de lucha cuyas protagonistas son las mujeres. Mujeres que se ayudan, que empatizan, que luchan juntas con sororidad para empoderarse.

Dirigida por Sarah Gavron y guionizada por Aby Morgan, una directora y una guionista que modelan una película política activista en los derechos de las mujeres. Contextualizada en Londres unos años antes de la I guerra mundial.

Pero Sufragistas es mucho más que una película. Es un discurso, una rebelión, un poder, un sacrificio, es la historia de mujeres obreras que fueron torturadas, encarceladas, golpeadas, que lo perdieron todo, incluso sus hijxs y algunas lo pagaron con la muerte por dignificar sus vidas y la de otras mujeres a favor del voto y en contra de la tiranía del patriarcado.

Sufragistas es una película que duele, y que se ve desde la rabia, desde el dolor y la impotencia. Sufragistas es herida y es sangre.

La actriz protagonista Carey Mulligan pone el rostro a todas esas mujeres que se atrevieron a decir NO a sus maridos y a sus jefes, patronos y hombres de sus vidas. NO.

Apenas ha pasado un siglo del movimiento sufragista en occidente (el sufragio en España fue conseguido en 1931 votando por primera vez en 1933), y qué lejos nos parece todo, cuando resulta que en cada esquina siguen limitándonos los derechos a las mujeres en cualquier ámbito.

Sufragistas es la historia que me hubiera gustado que me hubiesen contado cuando iba al instituto o a la universidad.

Sufragistas es la historia. Es nuestra Historia.

15.2.16

La fotógrafa y la burguesa


Estos días de atrás he empezado a leer Nada de Carmen Laforet. Hace unos días vi la película Carol de Todd Haynes basada en la obra de Patricia Highsmith. (aún no he leído la novela que está en mi estantería aunque será la próxima)

Encuentro casualmente ciertas similitudes entre algunos de los personajes de Nada y Carol. Pero al no haber terminado la novela de Nada ni al haber leído Carol no podría escribir sobre ello sin sentirme totalmente ridícula. Pero coincidentemente hay mucho en ambas historias. ¿o será que simplemente se han enredado en el tiempo en mi cabeza?

Me gustó el ritmo pausado de la película, me enganchó su BSO y me fascinó la construcción narrativa decadente de las dos protagonistas. A modo de confesión antes da nada diré que tuve que lidiar con un irremediable instinto hipnótico; a mis ojos Blanchett es tan extraordinaria que tuve que hacer esfuerzos elefantinos por ver más allá de su cuerpazo. Pero dicho todo esto comentaré:

Lo mejor de la película es cómo está contada. Lejos del sentimentalismo romántico, lejos de esa construcción tan dada en las películas lésbicas donde los personajes son abocados por su propio lesbianismo a la locura más increíble, donde una seduce a la otra y la otra no decide sino que es arrastrada y ninguneada, donde todo es rígido, trágico, todo dramático y todo oscuro. Donde parece que el mal final, sin ningún tipo de posibilidad, está escrito desde el primer minuto de la película.

Lo realmente interesante son las redes comunicativas que entre ellas trazan más allá de las historias de cada personaje, ellas deciden lo más libremente que pueden siendo aquí donde surge lo extraordinario de dicha historia. Supuestamente ocurre en el contexto de los años 50 de EEUU. Pero si pensamos realmente fuera de la ficción ¿hasta qué punto podrían elegir las mujeres su destinos y ser dueñas de sí mismas? Supongo que la respuesta es muy fácil, para la gran mayoría sería inalcanzable, menos para determinadas señoras burguesas con suficiente dinero como Carol para no tener que depender de un señor marido. Pero en cambio Therese que no es burguesa también hace con su vida lo que quiere no lo que la sociedad parece imponerle. Ambas son mujeres que piensan por sí mismas, que no necesitan a los hombres para definirse y que pueden vivir sin ellos porque ni los necesitan ni los quieren. Transgresión. No estamos acostumbradas a verlo tan reflejado en el cine mainstream ¿Cuántas películas pasan el famoso test bedchel?

La tensión sexual que se respira en la primera parte de la película es tan alta que cuando se produce la primera escena en la que ellas se acuestan juntas por primera vez es sencillamente brutal. Con tan poco contar tanto…esa escena es terriblemente erótica y tan puritana a la vez. Una locura. Es la mezcla perfecta de explosión.

Hay otra parte digna de elogio y es el momento en que Carol decide sobre la custodia de su hija y digo decide porque decide-decidir, sin importarle ser calificada de buena o mala madre, algo que pesa aún mucho sobre nuestras conciencias y pese a que eso le suponga su pérdida. Pero es su decisión y una decisión muy difícil, quizá la más difícil de la historia.

Carol es lesbiana en los años 50 en el contexto EEUU y me pregunto ¿cómo es posible que pueda vivirlo con tanta naturalidad aun recibiendo de forma consentida sesiones de terapia con un doctor?

El final de la película es otra de las partes que me gustaría resaltar, un final abierto, grande, y posiblemente positivo que da lugar a numerosas interpretaciones. Realmente interesante.

Y para terminar, el día que el cine presente protagonistas de andar por la calle el cine será un lugar más cercano. Carol y Therese están protagonizadas por dos actrices bellas, femeninas, heteronormativas a fin de cuentas. Pese a que algunas como yo nos sintamos atraídas por ellas de una manera salvaje y sin remedio, aún queda mucho trabajo por deconstruir este tipo de personajes basados en un canon altamente dañino. Sería muy enriquecedor presentar de forma consciente otros donde se dé cabida a otras realidades más mundanas.

Por lo demás no será la primera vez que vea esta película.