24.5.16

suffragette 2015


La historia de la película Sufragistas es una microhistoria que en los libros de historia no aparece y si lo hace ocupa un par de líneas.

Sufragistas es un relato de lucha cuyas protagonistas son las mujeres. Mujeres que se ayudan, que empatizan, que luchan juntas con sororidad para empoderarse.

Dirigida por Sarah Gavron y guionizada por Aby Morgan, una directora y una guionista que modelan una película política activista en los derechos de las mujeres. Contextualizada en Londres unos años antes de la I guerra mundial.

Pero Sufragistas es mucho más que una película. Es un discurso, una rebelión, un poder, un sacrificio, es la historia de mujeres obreras que fueron torturadas, encarceladas, golpeadas, que lo perdieron todo, incluso sus hijxs y algunas lo pagaron con la muerte por dignificar sus vidas y la de otras mujeres a favor del voto y en contra de la tiranía del patriarcado.

Sufragistas es una película que duele, y que se ve desde la rabia, desde el dolor y la impotencia. Sufragistas es herida y es sangre.

La actriz protagonista Carey Mulligan pone el rostro a todas esas mujeres que se atrevieron a decir NO a sus maridos y a sus jefes, patronos y hombres de sus vidas. NO.

Apenas ha pasado un siglo del movimiento sufragista en occidente (el sufragio en España fue conseguido en 1931 votando por primera vez en 1933), y qué lejos nos parece todo, cuando resulta que en cada esquina siguen limitándonos los derechos a las mujeres en cualquier ámbito.

Sufragistas es la historia que me hubiera gustado que me hubiesen contado cuando iba al instituto o a la universidad.

Sufragistas es la historia. Es nuestra Historia.

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